miércoles, 26 de octubre de 2016

SYMPATHY FOR THE CREATURE 2: Drácula de Bram Stoker




Título original: Bram Stoker’s Dracula

Director: Francis Ford Coppola

Guion: James V. Hart

Elenco: Gary Oldman, Winona Ryder, Anthony Hopkins, Keanu Reeves

Cinematógrafo: Michael Ballhaus

País: Estados Unidos

Año: 1992

Tópicos: Vampiros, película de época, Drácula

Canción recomendada: El tema de mi escena favorita.

Existen muchas versiones de Drácula. Esta la versión cómica de Mel Brooks, está la versión moderna (Dracula 2000). Está la versión de Hammer y la de Universal, está la no-oficial, Nosferatu. Está la que mezcla historia con leyenda (y resultados mediocres), Dracula Untold. Que yo sepa, no existe una versión en el espacio, pero sí una con un “Drácula” negro, Blacula. Lo que no existe una traducción fiel del libro de Bram Stoker que prácticamente inventó al vampiro como lo conocemos en la cultura pop, pero la versión que más se le acerca fue el esfuerzo con Gary Oldman.

La trama es prácticamente la misma del libro, con ciertos cambios para darle mayor énfasis al pasado histórico del Conde —en la novela, es establecido explícitamente que el vampiro es Vlad Tepes, acá eso se afinca y se mezcla con un trasfondo romántico. Es de mención que, durante el rodaje, Oldman atravesaba un caótico romance con las drogas y su coestrella, Winona (que prácticamente impulsó Coppola para este proyecto) se llevó muy mal con él. Es testimonio de lo bien que actúan que nada de eso se filtre en pantalla.

Si bien ya existían los efectos por computadora (primitivos, pero existían), fue una acertadísima elección del director el hacer todos los efectos prácticos; Bram Stoker’s Dracula parece más una labor de amor que un esfuerzo planificado de los estudios (más sobre eso en breve), una película hermosa, merecedora de su Oscar en diseño. La escena inicial es un tour de force de efectos especiales y cuando el Conde al fin aparece, nos damos cuenta de que el diseño del film, desde su look hasta su vestuario, es original muy bien cuidado. Esta película añade muchas cosas que me matan sobre el vampirismo: El Conde parece atormentado por su propia monstruosidad, pero seducido por ella. Su sombra es maliciosa, independiente y muchas veces nos indica su verdadero sentir. Pero lo que más me gusta es esa impresión de que ha vivido tanto tiempo que se le ha olvidado cómo es ser humano. Estar en presencia de un vampiro no es como estar con una persona que casualmente chupa sangre; acá modifican las leyes de la física, son una irrupción abominable en nuestro mundo y se sienten como la radiación en el mundo de los mortales. Siempre que hay un vampiro en pantalla, the world forgets how to world.

Mi escena favorita es cuando Johnathan Harker es famosamente violado por las tres vampiras, que nadie sabe si son hijas del Conde, o sus amantes o vete tú a saber. Aquí, las tipas son evidentemente sobrenaturales, pero también poderosamente seductoras, subrayando un tema del film, porque sabemos que Johnathan dice que no, pero no es un no muy convincente —es como si el tipo tomara esta oportunidad para liberar su sexualidad, tan reprimida en Londres.
Y entonces irrumpe el Conde, no caminando, sino flotando, demasiado largo, demasiado deforme y viene hablando húngaro (esa clase de detalles me matan sobre este film). Nos damos cuenta de que las mujeres no son tales, sino demonios. Lo que un vampiro debe ser.

Mira la escena con Lucy, el modo en que el beso del peligroso extranjero la pervirtió y la convirtió en la perfecta seductora. Ese es el espíritu del libro, the vampire is nothing but sex. The ultimate zipless fuck.

La película salió como un esfuerzo por reimpulsar a los monstruos de la Universal, un probable antecesor al concepto de universo cinematográfico. La acompañó una Frankenstein de Kenneth Branagh a la que se le acaba la gasolina en el trayecto y, para cuando salió La Momia, Universal entendía el fracaso y la peli fue de aventura.

Pero demos gracias por la iniciativa, porque si amas el libro de Stoker, esta es la versión que debes ver. Fundamental para amantes del vampiro.


Otra por el estilo:

Un antecesor en vibra y estilo, Horror of Dracula.

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