jueves, 25 de agosto de 2022

La Casa del Dragón, Ep. 1: Los Herederos del Dragón


LA CASA DEL DRAGÓN, PRIMERA TEMPORADA

Ep. 1: “Los Herederos del Dragón”

 

Volvió esa fiebre, amistades.

 

EN KING’S LANDING

 

 

Eso que está haciendo Daemon Targaryen es una de las peores cosas que puede hacer un oficial militar, y el Concejo del Rey está en todo su derecho de alzar la voz. No es sólo la salvajada de aplicarle penas corporales mega-extremas a los delincuentes de King’s Landing, sino que dime tú cómo mantienes la imparcialidad de un cuerpo militar que está ahí para proteger a toda la capital, cuando son leales a un solo hombre específicamente.

 

Dicho de otra forma: ¿Tú entiendes el riesgo de que a Daemon ahora le dé por tomar la ciudad, y tienes a toda la fuerza militar local a su favor?

 

Este fue uno de los grandes motivos de por qué se hizo la conjura en Roma contra Julio César; sí, muy conquistador metiendo a los galos en cintura, un esfuerzo militar buenísimo para la República—pero en todo esto, César creó un culto de personalidad en las Legiones e hizo que fuerzas que debían servirle a la República, le sirvieran directamente a él.

 

César fue asesinado por tres motivos: Primero, era demasiado poderoso y más que un gobierno republicano, formó una tiranía; Segundo, el tipo estaba corrompiendo al funcionamiento de las Legiones, volviéndolo un grupo que le debía favores directamente a él; Tercero, era arrogante y pesado.

 

Tres cosas que uno puede atribuirle también a Daemon Targaryen.

 

Esto sucede todavía, ojo; hay una nación sudamericana donde un outsider llegó a darle derecho de sufragio a los miembros de las Fuerzas Armadas, volviéndoles partícipes directos en la política nacional y volviéndoles, en el largo plazo, súbditos que tenían que estar bien con el gobernante si es que les interesaba su porvenir personal. No recuerdo el nombre de ese outsider o, mejor dicho, hay gente indigna de ser mencionada.

 

Pero volviendo a lo que nos interesa, ya, entendido que Daemon es un tipo súper carismático, y de verdad que Matt Smith se está lanzando un papelazo. Pero eso que está haciendo es una de las avenidas más directas a la tiranía. Hitler lo hizo, Napoleón lo hizo, los bolcheviques lo hicieron.

 

En el análisis al capítulo final de Game of Thones comentamos que ese indicio de democracia que ellos planteaban era ingenuo porque mientras tengas a un rey, vas a tener una autocracia, y con todo lo bueno que Viserys es, al final es un tirano puesto ahí por la fuerza y no por apoyo democrático. En ese sentido, difícilmente podemos criticar al comportamiento de Daemon por opresor en un contexto donde todo el mundo es tirano de facto, pero yo insisto, porque…

 

EN LA FORTALEZA ROJA

 

 

Esa comparación que hace Otto Hightower de Daemon con Maegor es acertadísima y quiero ir más allá, porque al potencial sucesor lo comparan también con la madre de Maegor, Visenya.

 

La reina Visenya Targaryen era una de las dos esposas de Aegon el Conquistador, y cuenta la leyenda que Aegon tenía a una esposa por amor, Rhaenys, y una esposa por deber, Visenya—algo fácil de aceptar cuando estudias la personalidad de esta última. Visenya era una mujer ambiciosa y arribista, de sangre fría, implacable. Si Tywin Lannister llegó a decir que debes tenderle la mano a tus enemigos cuando estén vencidos o ningún hombre se arrodillará ante ti, Visenya pensaba que al enemigo había que exterminarlo por completo, y en ese mismo espíritu crió a Maegor. Para que tengas una idea de lo nociva que Visenya fue, Maegor el Cruel era su discípulo directo e incluso cuando era rey, ella era su principal consejera.

 

Daemon respira ese mismo espíritu, y es una contraposición total de su hermano, Viserys, que se parece más al débil hermano de Maegor, Aenys I Targaryen.

 

Cuando tú tienes un hermano que se lanza un comentario tan desgraciado como el que Daemon hizo tras la muerte de su propio sobrino, es obvio que ahí no hay ningún respeto de parte del hermano menor al mayor, y Viserys había sido muy permisivo con Daemon, repitiendo el comportamiento de Aenys, que Maegor interpretó como una invitación a ser más imbécil.

 

Todo esto importa porque Maegor no aparecía por ningún lado en la línea de sucesión, y terminó coronándose por encima del sucesor legítimo, el príncipe Aegon, hijo de Aenys.

 

El que tiene el poder y las armas puede hacer dibujo libre con las reglas. Creo que es obvio que por ahí viene un Maegor parte II: Daemon Targaryen.

 

EN EL TORNEO REAL

 

 

A George R. R. Martin le encantan las escenas de torneos, y de todas las adaptaciones audiovisuales que hemos visto, esta es la más lograda. Tradicionalmente siempre hay un Targaryen participando en estos shows y no sé si recuerdas, pero cuenta la leyenda que Rhaegar Targaryen y Lyanna Stark se conocieron en un torneo, donde el príncipe estaba participando.

 

Estas fiestas eran muy populares en las ciudades feudales porque eran como “un ensayo de guerra”, así mismo como dicen ahí en el episodio, y los riesgos están más o menos controlados. Esas lanzas que los jinetes portan, por ejemplo, son de una madera más liviana que ese mismo tipo de lanza usada en un campo de batalla real—es decir que te va a dar tu buen mamonazo, pero no te va a matar…

 

…aunque los accidentes ocurren. Hubo un rey inglés que murió en un torneo cuando una lanza le dio en la cabeza. Acuérdate también de que el famoso actor de Superman, Christopher Reeve, quedó parapléjico después de caerse de un caballo, y que si en una mala jugada tropiezas y el caballo te cae encima, ahí hay lesiones graves en potencia.

 

Y esto es sin meter eso de que la gente se vuelve loca y quiere partirse el rostro de verdad como terminan haciendo en este torneo. No sé qué tan acertado sea eso históricamente, pero basta ver las peleas modernas de MMA para ver que no todo el mundo respeta las reglas y siempre hay un imbécil que es más picado que nadie y quiere pegarle al otro a traición.

 

Interesantísima y necesaria la escena de la cesárea: En toda la historia de la humanidad, la maternidad ha sido segura durante los últimos 80 o 90 años, más o menos. Para que tengas otra perspectiva de lo que era un parto en la edad media, échale un ojo a la fundamental obra de Follet, Los Pilares de la Tierra; Sin ir demasiado lejos y para que tengas una idea de lo que estamos hablando: la Reina Victoria provenía de una línea de gente con suerte literalmente fatal en los partos, y ella misma esperaba su propio deceso tras sus embarazos, a los que además aborrecía. Una de las personas más importantes del mundo, en pleno siglo XIX, y estaba expuesta a morir en un parto.

 

Ahora imagínate en una época donde la medicina todavía depende en buena medida de remedios herbales.

 

EN EL TRONO

 

 

Rhaenyra ya está ungida como heredera y aunque esto es inédito en la historia Targaryen, en Dorne es posible que una mujer herede con las mismas capacidades de un hombre. Tú puedes decir, “Claro, flaco, pero no estamos en Dorne”, pero ese tipo de precedentes son importantes porque así como toda guerra necesita su casus belli, acá hasta para inventar con el poder uno debe tener algún fundamento.

 

Ojo con el final, porque eso de que Aegon invadió Westeros porque soñó con los caminantes blancos amerita otras fuentes de confirmación. Supuestamente Martin dio su aprobación para esa parte de la historia y, vale, es posible, excepto que ningún rey Targaryen ha tenido el menor interés en lo que sucede en El Muro. Lo que es más, hay Targaryens que han tratado de volar más allá de Westeros, al norte de los salvajes, y los dragones rechazan al frío y no vuelan más allá. Eso que vimos en Game of Thrones, que Daenerys fue más allá del Muro a ayudar a Jon Snow a bordo de su dragón es puro fan-fiction contradicho además por Fire & Blood.

 

Así que como todas las profecías en la Canción de Hielo y Fuego, puedes aceptar esa “visión” de Aegon, pero ponle como cinco asteriscos.


jueves, 18 de agosto de 2022

¿De Dónde Vienen los Targaryen?


Juventud, lo primero que tenemos que considerar cuando hablamos de los Targaryen es que estos panas son una dinastía invasora en Westeros, con una cultura diferente donde todo se impuso por las malas.

 

Todos saben que los amos de los dragones eran una de las muchas familias de Valyria que vivían echándose cuchillo entre ellas. Daenys Targaryen, de la famosa familia, tuvo una visión de apocalipsis y es por eso que toda la familia se desplaza a Dragonstone, que tiene su población si bien es reducida. Ahora, entre el período en que los Targ hicieron esa emigración, la desaparición de Valyria y la conquista de Aegon pasaron más de cien años en los que los Siete Reinos eran verdaderamente independientes y los únicos señores dragones supervivientes estaban ahí, tranquilitos.

 

Aegon empieza la conquista casi por accidente. Obviamente era algo que estaba considerando durante un tiempo, pero el incidente que triggerea todo vino cuando Argilac Durrandon manda una propuesta de alianza y matrimonio de su hija a Dragonstone. Capaz te acuerdas, porque en este blog hemos hablado muchísimo de mi facción favorita (los ironborn) y el castillo de Harrenhal, diseñado por el hostil líder kraken Harren Hoare. Bueno, como Harren iba a tomar las tierras de Argilac, este segundo le ofreció a Aegon una de sus hijas en matrimonio y toda su dote, equivalente a un carajazal loco de tierras en lo que hoy son feudos Baratheon.

 

Todo bien, excepto que Aegon leyó la jugada: “Este panas lo que quiere es que yo me mude a sus tierras, sea yo quien se caiga a puñaladas con los ironborn mientras él se queda en su castillo, y me usa de escudo”.

 


Aegon hizo una contraoferta de la mano de su mejor amigo y supuesto hermano bastardo, Orys Baratheon. Argilac se picó, le cortó las manos al mensajero de Aegon (“Estas son las únicas manos que recibirás”), Aegon se puso osado, erigiéndose rey.

 

Ya hemos comentado acá cómo fue esa guerra, pero quiero hacer una precisión importantísima: Se supone que Aegon I Targaryen es el conqusitador y rey de los Siete Reinos, a los que sometió con fuego y espada junto a sus dos hermanas Visenya y Rhaenys. Realmente, Aegon conquistó seis reinos. Dorne nunca fue sometido.

 

Al principio del conflicto, la Casa Martell ofreció alianza a los Targ pero sólo en una posición de igualdad que Aegon rechazó, y así empezó el Vietnam de los Targaryen, donde los dragones quemaban castillos y fortalezas y cuando llegaban las tropas de ocupación, no aparecían sino mujeres, niños y civiles. Ningún príncipe, ningún noble, ningún guerrero. Las fuerzas leales tomaban control de las tierras y a lo que se iban los dragones de regreso a King’s Landing, salían las fuerzas Martell de debajo de las piedras. Orys Baratheon pagó esto muy caro cuando cayó prisionero de Wyl of Wyl, un sureño infame también conocido como “el ama-viudas”. Los Martell negociaron una tregua y liberación de prisioneros con los Targaryen, y Wyl liberó a sus cautivos… después de cortarles a todos la mano derecha, “para que más nunca levanten las armas contra Dorne”.


 

Ese incidente, que es sólo una de las infamias atribuibles a Wyl, describe muy bien el carácter de la fallida conquista de Dorne. Por eso te digo que si lo que sabes de las tierras sureñas de Westeros es lo que viste en la serie de HBO, te estás perdiendo lo que es una de las casas más brutales de todo el continente. Aegon fue incapaz de meter a Dorne en cintura y hasta la propia Rhaenys, esposa favorita de Aegon, tuvo un infausto final—y su dragón, Meraxes, murió.

 

Años después Dorne y “los Siete Reinos” de Aegon establecerían la paz y una especie de alianza que resultó fuertísima, pero esto fue tal y como la diseñaron los Martell: en condición de iguales, nunca como súbditos. Es por eso que Oberyn Martell era “el príncipe Oberyn”. Los títulos nobiliarios de la Casa Martell nunca han sido abolidos.

 

UN REY BLANCO Y UNO NEGRO

Aegon es notable por su conquista, pero no podemos decir que estableció un reino y sus dos sucesores directos evidenciaron la brecha cultural gigantesca que existía entre reyes y súbditos.

 

El segundo rey de Westeros fue Aenys I Targaryen, un tipo que quería que su pueblo lo quisiera, quería ser amigo de todos. Pero entre esa sucesión y la conquista habían pasado cincuenta años, y ya había una nueva generación que le tenía bronca a los extranjeros—la manzana de la discordia fue cultural.

 

Como todos saben, los Targaryen son endogámicos: para preservar la sangre pura, e imagino que el control de los dragones, hermanos y hermanas se casan. Bueno, eso es una ofensa gravísima contra la fe de los Siete que, como el cristianismo, consideran la práctica una abominación. Y Aenys, un tipo culto, afable y sin rencores, era producto de esa abominación.

 

La otra cara de la moneda era su medio hermano, Maegor I Targaryen: brusco, pétreo, violento, digno de su apodo, “Maegor el Cruel”. Había dos cosas que lo separaban del rey, cosas con una simbología poderosísima: 1) Maegor blandía la espada de acero valirio de la dinastía, Blackfyre, el arma del propio Aegon; 2) Maegor cabalgaba dragones.

 

No, no todos los Targaryen lo pueden hacer, y Aenys no tenía ese talento, reforzando su imagen débil. El reino se alzó, la Fe de los Siete levantó sus armas en una especie de cruzada contra la corona, y esa fue la oportunidad que muchos vieron para independizarse. Nadie sabe de qué murió Aenys—se especula que la madre de Maegor, su tía Visenya lo envenenó—, pero ahí fue que el segundo rey de Westeros pasó a mejor vida y ese mismo día, Maegor le dio candela, literalmente, a todos los alzados. Impuso la paz a punta de dragón.

 

Maegor fue un mal rey porque, aunque era todo lo opuesto a su antecesor, hacía las cosas muy a lo bruto. Algo que lo martirizaba era que él quería tener un hijo varón, y sus hijos morían o nacían como criaturas reptilescas, similares al hijo que tuvo Daenerys Targaryen. Como era un tipo que todo lo solucionaba con violencia, fue perdiendo aliados hasta dentro de la corte. Acá pasaron dos cosas claves: primero, uno de los hijos de Aenys, Aegon, se alzó a bordo de su propio dragón para reclamar la corona de su padre. Maegor lo pulverizó y esta es la primera instancia histórica de un dragón, Balerion, matando a otro, Quicksilver; segundo, el hijo menor de Aenys, Jaehaeris, también se alzó tiempo después, lanzando su rebelión desde tierras Baratheon.

 

La rebelión de Jaehaerys funcionó porque Maegor estaba, en espacio de unos cinco años, como Stalin al final de su vida: paranóico, loco por el tema de los hijos, habiendo alienado a sus amigos, temido y aborrecido. Todo el reino se alzó y el joven Targaryen venía sobre su propio dragón, Vermithor. Nadie sabe si a Maegor lo mataron o si él mismo se suicidó, pero una de sus esposas lo encontró apuñalado con las propias hojas del Trono de Hierro.

 

EL BUEN REY

Lo más grande que podemos decir de Jaehaerys I Targaryen es que él fue quien de verdad hizo al reino.

Apodado “el conciliador”, Jaehaerys tuvo un acercamiento liberal al gobierno: deja que la gente viva a su manera y yo voy a intervenir lo menos posible en la cotidianidad de mis siervos. Ellos que paguen sus respectivos tributos razonables a la corona, y listo. La fe puede seguir practicando y la corona promete protegerla de toda amenaza, siempre que la fe también se abstenga de criticar a las prácticas culturales de la dinastía real.

 

Jaehaerys gobernó por 55 años, reconstruyó y expandió King’s Landing, y tuvo extensas obras en el campo legal y civil, además de darle a Westeros un extendido período de paz. Dicen que Jaehaeris era el rey de la amenaza tácita: cuando alguien se ponía necio y quería que lo cachetearan, Jaehaerys iba personalmente a negociar con la persona, de buena gana y de buena fe… pero a bordo de su dragón, Vermithor.

 

Durante el reino de Jaehaerys, por cierto, se perderían tres huevos de dragón de King’s Landing, que volverían a aparecer mucho tiempo después en manos de una señorita exiliada…

 

Y AQUÍ VIENE EL PROBLEMA

Jaehaerys amaba locamente a su esposa y hermana, la reina Lysanne, y tuvieron una chorrera de hijos que, de paso, tenían caracteres muy diferentes entre ellos. Diferentes conflictos entre tantos hijos y más problemas en Dorne fueron desgastando al rey, que cuando muere de viejo, le deja a su sucesor, Viserys, un reino súper sólido desde todo punto de vista—y los Targ tenían un siglo ya instaurados.

 

El rollo está en que Viserys tenía su hija, Rhaenyra, que era carismática, querida y además su mano derecha desde chiquita.

 

 

Pero era una mujer, y por esto el hermano menor de Viserys, el príncipe Daemon, era el sucesor designado, cosa que no le hacía gracia al propio rey porque Daemon era medio imbécil de esa forma en que sólo pueden ser imbéciles los chamos que nacen con mucha plata y creen que ser pobre es una elección.

 

Y justamente por esa personalidad, y la ausencia de un hijo varón del rey, es que se sirve el conflicto que veremos este domingo: mucha gente dentro de la corte, incluyendo la mano del rey, Otto Hightower, se opone a una eventual ascensión de Daemon, porque los gobernantes son de lo last cuando conciben al poder como un derecho que se merecen, y no como un deber. Es posible que Rhaenyra esté mejor preparada que Daemon, y no tiene su arrogancia, despertando peligrosas simpatías.

 

 

Así están las cosas cuando abre La Casa del Dragón. Post largo, pero ya sabes qué hay. Dedos cruzados para que esta serie funcione



domingo, 7 de agosto de 2022

Lo Que Game of Thrones Nunca Adaptó


Enumerar las cosas positivas de Game of Thrones (la serie) es un poco llover sobre mojado porque si estás leyendo esto, es bastante probable que hayas detectado esos méritos con tu propio juicio. Y para hablar de los defectos sólo hay que meterse en cualquier foro o buscar cualquier canal de YouTube, y ahí hay horas y horas de contenido—además que este tema lo tocamos aquí mismo, la semana pasada.

 

De lo que no se habla tanto es de los puntos divergentes entre la serie y los libros. Cuando uno dice que Euron Greyjoy en la serie es un personaje y en los libros es otro muy diferente, o que en los libros todo el aspecto de Dorne es mucho más interesante, ¿de qué estamos hablando?

 

DORNE, UNBENT, UNBROKEN

 

 

Nuestro contacto fundamental con las tierras sureñas de Westeros, viene en la serie de HBO a través de uno de sus hijos pródigos, el príncipe Oberyn Martell, mejor conocido como La Víbora Roja, en un palo de actuación por parte del señor Pedro Pascal. La semana que viene vamos a hablar de por qué Oberyn era un “príncipe” sin ser hijo de ningún Baratheon o Targaryen; lo pertinente ahora es que Oberyn tuvo su arco y luego la serie adaptó la conspiración de Dorne, de tan, pero taaan mala manera que el mismo equipo de producción decidió terminar esa sub-trama de una forma súper atroz. Las Sand Snakes son quizá lo peor de esas primeras temporadas, muy bien logradas si haces esa salvedad.

 

En los libros, esto es harina de otro costal; las Sand Snakes son hijas de Oberyn Martell y, como su padre, son panas a las que les hierve la sangre rápido. Para ellas, no es sólo ofensivo que Elia Martell haya muerto de la manera tan abominable en que murió, y que el mismo asesino de Elia dio muerte también a su padre. Lo que le saca la piedra gravemente a las Sand Snakes es que la cabeza de la Casa Martell, el príncipe Doran Martell, anda todo pasivo y pendejo ahí, tratando de preservar una paz que más que paz es humillación.

 

Tan pronto llegaron a Sunspear noticias del deceso de Oberyn, empezó lo que en Venezuela llamamos “ruido de sables”, porque mucha gente quería irse de frente contra la corona a vengar la última afrenta, lavando sangre con sangre. Nada de esto puede suceder sin la aprobación de Doran, así que estas panas empiezan a conspirar.

 

Ojo, que la cabeza caliente en la serie, Ellaria, la amante de Oberyn, tiene una actitud totalmente diferente en los libros—diferente y sensata. En los libros, Elaria le dice expresamente a las Sand Snakes que ella ha visto demasiada sangre correr por culpa de vengancitas y que gracias a esa mentalidad sufre la pérdida irreparable de su casi-esposo. Como muchacho no es gente, estos alegatos le pasan por encima a las jóvenes, y la cabecilla del grupo es la hermosa hija del príncipe Doran Martell, Arianne, la femme fatal de Westeros.

 

 

Arianne es un personaje tan fundamental en toda la trama de Dorne que su ausencia en la serie de HBO desafía al entendimiento. Astuta, inteligente y muy humana, Arianne es la mujer que Cersei intenta ser. Ambas usan a su sexualidad como herramienta, pero mientras que Cersei es incapaz de ocultar su desprecio por las moscas que caen en su red, Arianne es una experta jugadora del juego de tronos. ¿Ustedes recuerdan que, en la segunda temporada, Tyrion envió a la princesa Myrcella a Dorne, como una forma de ponerla a salvo en caso de que Stannis Baratheon tomara la capital? Bueno, apenas Myrcella llegó a Sunspear, Arianne se dedicó a seducir a su principal guardián, ser Arys Oakheart.

 

¿Cómo pa’ qué? Para sacarle provecho a las oportunidades. Cuando el cretino de Joffrey Baratheon muere asesinado, Arianne decide que pueden seguir las leyes de Dorne y darle la corona a Myrcella, en vez de a su hermano menor, el rey Tommen Baratheon—esto quiere decir que va a haber una guerra entre la Casa Martell y la Casa Lannister (y Tyrell) por ver quién se queda con el reino.

 

Para Doran, esto es una locura. Doran opina públicamente que Oberyn era dueño de su destino y que lo que pasó, pasó. Un enfoque muy de “doblarse para no partirse” que no cae bien para nada en los cabezas calientes de Dorne. Y esa conspiración de Arianne debe ponerse en acción lo más pronto posible, porque Doran hará lo que sea por sabotearla.

 

CONSPIRA-INCEPTION

 

Lo que Arianne y las Sand Snakes no sospechan es que Doran es uno de los carajos más sangre fría y calculadores de todos los Siete Reinos y que ahí, bobo como se ve, ha estado planeando la venganza contra la Casa Lannister desde el momento en que Elia fue asesinada.

 

Las tácticas y fines de Doran son visionarias y heavy metal: jugando en dos tableros, Doran tiene la misión de restaurar a los aliados clásicos de la Casa Martell, la Casa Targaryen. Con esta meta, envió hace rato a su hijo, el príncipe Quentyn Martell, a que se encuentre con Daenerys y la escolte de vuelta a Westeros—con sus dragones. Entre la Casa Martell y la Casa Targaryen hay un pacto secreto, también: Arianne se iba a casar con el hermano mayor de Daenerys que, como ya no está, queda todo en manos de Daenerys casándose con Quentyn.

 

El beta es que Daenerys es una mujer con un espíritu muy fuerte que apenas ahora se está enterando de que existe un pacto de matrimonio. Ella sabe que le conviene—¿Pero es este el momento?

 

La película se complica porque…

 

A CHALLENGER HAS APPEARED

 

Uno de los hermanos supuestamente muertos de Daenerys, Aegon, está vivo.

 

Esta otra conspiración nace de Varys, que supuestamente cambió al hijo de Elia Martell, Aegon, por un chamo campesino normal, que fue asesinado en la caída de King’s Landing. ¿Dónde estaba entonces el verdadero hijo de Rhaegar Targaryen?

 

Pues en las ciudades libres, entrenado y criado por Jon Connington, uno de los caballeros más cercanos a Rhaegar, preparándose desde chiquito para ser rey.

 

La existencia de Aegon representa problemas obvios para Daenerys, porque si este man es realmente quien dice ser, entonces el derecho de sucesión recae en él, no en Daenerys. Aegon tiene, además, a su ejército personal, la compañía de mercenarios The Golden Company (que en la serie de HBO cumple el rol lamentable) y está dispuesto a invadir a Westeros YA y tomar por la fuerza la corona que le pertenece.

 

Cuando la Casa Martell se entera de esto, Doran envía a Arianne a que vea si esa lucha tiene esperanzas. Al cierre del último libro publicado hasta ahora, Aegon y la Golden Company acaban de llegar a las tierras Baratheon, que son vecinas de la capital del reino.

 

EL DRAGÓN ROJO ES UN DRAGÓN NEGRO


 

Hay varias cosas que nos hacen pensar a los fans que este muchachito Aegon no es ningún Targaryen nada, sino una rama rebelde de los Targaryen: la Casa Blackfyre.

 

Explicar en un post a las Rebeliones Blackfyre sería irnos por lo menos a cien años al pasado. Es un cuento interesantísimo, pero no te quiero sobrecargar de información—basta con decir que las señales son súper claras de que este chamo es la nueva apuesta de una nueva rebelión y que cuando George R. R. Martin dice que en los libros hay material para hacer doce temporadas, en vez de las ocho que hizo HBO, pues tiene toda la razón del mundo.