miércoles, 1 de noviembre de 2017

SYMPATHY FOR THE CREATURE 3: Noche de Paz, Noche de Muerte


(pero ya va, ¿halloween no fue ayer? sí, bro, pero estaba indispuesto, así que terminamos hoy)



Título original: Silent Night, Deadly Night
Director: Charles E. Sellier Jr.
Guion: Michael Hickey
Elenco: Lilyan Chauvin, Robert Brian Wilson
Cinematógrafo: Henning Schellerup
País: Estados Unidos
Año: 1984
Víctimas del Asesino: 8

Como hemos conversado, pocos géneros de cine son peor atacados que el terror, y específicamente el sub-género del slasher. Súper gráficas, tanto en tripas como en sexo, se fundamenta en torno a la matanza progresiva de jovencitos inocentes, sin un libreto que hable de algo más allá o un mayor desarrollo de trama. The Burning, Sleepaway Camp y la serie de Viernes 13 fueron mutiladas por la censura, pero si hay una slasher maldita, esa es Silent Night, Deadly Night, la película que mató la fiebre.

Billy Chapman es un chico jodido: Cuando era niño, presenció el horrendo asesinato de su familia a manos de un maniático vestido de Santa Claus y, en el orfanato, la madre superiora le torturó psicológicamente con temas de pecados y castigos. Ahora su mente es frágil y, al no saber manejar el trauma, se ha disparado en una masacre por el pueblo, disfrazado de aquello que lo marcó: Santa.

Y ese fue todo el problema.


Cuando las doñas vieron aquello, transmitido en publicidad normal a horario normal, pegaron el grito en el cielo: “¿Cómo es posible que muestren algo que puede ver un niño donde San Nicolás está matando gente? Un niño no sabe que es un Santa falso, para él, es real”.

Which is sort of bullshit, porque ahí es donde entra el rol paternal y se supone que tú agarras a tu chamo si ve eso y le explicas y le orientas. Pues no, el comité de defensores morales le cayeron a la película como el martillo de dios, y eso sirvió para que los muchos escorias que tenían una vendetta hacia el slasher hicieran su agosto (hay un crítico notorio, no recuerdo si del Washington Post o del New York Times, que escribió una review negativa de Viernes 13, hablando de todo lo que hizo Jason —como recuerdas, Jason no sale en esa película). Pronto, Silent Night, Deadly Night salió del cine, perdió su inversión y todo el que estaba interesado en el sub-género entendió que la fiesta terminó.

Ten en cuenta, esta no es la primera slasher que se desarrolla en navidad, ni la primera con un Santa asesino. It was all down to that trailer.

¿Pero la película es buena?

No mucho; se enfoca en Billy como personaje principal, y ese es un ancla que perdemos cuando se vuelve malo. Como contraposición, no tenemos a nadie, a un solo personaje con el que nos podamos identificar y aferrarnos. Entonces la peli pronto se convierte en set pieces donde Billy mata en una casa, ahora en el bosque, ahora en otra casa. Muy simple.

Y eso es lo más triste, nadie asociado con esto ganó, sino los que nunca entendieron. Gene Siskel tuvo las bolas de leer los nombres de todo el crew al aire en su programa, subtitulándolos con “qué vergüenza” (aduciendo, además, que todo el que trabajó en esto tiene “las manos manchadas de sangre” —go fuck yourself, Gene). “¿Y qué viene ahora, el Conejito de Pascuas como pederasta?” dijo otro. Se ha dicho que si la campaña publicitaria hubiese sido diferente, el slasher habría durado más. La verdad es que quienes esperaban este momento ya tenían tiempo afilándose los colmillos. El colapso era inevitable.


Ve Silent Night, Deadly Night por cultura general, para que sepas what the fuzz is about. No está muy bien estructurada, no da miedo, las muertes son normales y no hay nada que no hayas visto, salvo a un asesino disfrazado de algo supuestamente sagrado. Y si cuando termine te parece que escandalizarse por tal película es estúpido, eso es porque lo es.

lunes, 30 de octubre de 2017

SYMPATHY FOR THE CREATURE 3: Sé Lo Que Hicieron El Verano Pasado


Título original: I Know What You Did Last Summer
Director: Jim Gillespie
Guion: Kevin Williamson
Elenco: Jennifer Love Hewitt, Sarah Michelle Gellar, Ryan Phillipe
Cinematógrafo: Denis Crossan
País: Estados Unidos
Año: 1997
Víctimas del Asesino: 5

El efecto de Scream no puede ser subestimado en el cine de género. Los 90’ eran el terreno baldío para el terror, con muy pocas intervenciones notables hasta la aparición del film de Wes Craven, que a su vez nos dio un segundo coletazo del slasher. Ghostface pasaría al panteón junto a Freddy, Jason y Shape, y un riachuelo de enmascarados misteriosos optarían a una plaza con sed de sangre.

Quizá la mejorcita del montón es Sé Lo Que Hicieron El Verano Pasado, una película que si estabas ahí en 1997, era la película que había que ver.

Julie y sus amigos andan de farra en un cuatro de Julio cuando accidentalmente arroyan a un tipo en la autopista. Espantados de que el accidente pueda dañarles el futuro, deciden esconder el cuerpo y no hablar del incidente más nunca. Pero al año siguiente, empiezan a ser acosados por notas de alguien que sabe lo que pasó y que no se va a quedar con esa.

Así como Dream Warriors es una de las películas más 80’s del planeta, I Know What You… es súper representativa de los 90’. Siguiendo pautas de Scream, Jennifer Love protagniza, salida derechita del cine de niñitos bien, junto a Sarah Michelle Gellar (la propia Buffy Summers) y demás caras bonitas. Eso era antes, que el que hacía una slasher era porque estaba construyendo carrera; ahora, un actor ya conocido podía incursionar en el terror y obtener buenos derivados. De ello se dice que Sarah Michelle hizo más plata con Scream 2 y esta película, que con siete temporadas de Buffy.

¿Pero vale la pena el metraje aquí? Sure. Tiene su suspenso y los personajes son mucho menos estúpidos que los que pululan por Crystal Lake —además de que, siendo actores ya con prontuario, tienen mucho mejores capacidades histriónicas. Esto no es Hitchcock y probablemente veas venir algunos giros, pero es una película bien hecha, competentemente escrita, dirigida y actuada, y por lo menos por cultura general paga la entrada.

En su lanzamiento le fue tan bien que una secuela salió poco después, I Still Know What You Did Last Summer, que es una de las peores películas sobre cualquier género y lo único que le falta es que salga Scooby quitándole la máscara al asesino.


Pero si hay que tomar otra slasher de esa segunda generación que no sea la archi-famosa Scream, esta tiene lo necesario para darte un buen rato, con mejor material que Urban Legend y Valentine y afines.

domingo, 29 de octubre de 2017

SYMPATHY FOR THE CREATURE 3: Escuela Sangrienta

 

Título original: Slaughter High
Director: Mark Ezra, Peter Litten, George Dugdale
Guion: Mark Ezra, Peter Litten, George Dugdale
Elenco: Simon Scudamore, Caroline Munro
Cinematógrafo: Alan Pudney
País: Reino Unido
Año: 1986
Víctimas del Asesino: 12

Originalmente iba a hacerle un review a Terror Train, porque es quizá la mejor lograda de las muchas slashers que hizo Jamie Lee Curtis (aparte de Halloween), pero aparte de eso, es una película sin mucho qué comentar. No es mala y puedes verla sin dormirte (not the greatest compliment, granted), pero no tiene mucho de particular.

Slaughter High, sin embargo, es una rareza. Es una slasher británica que finge ser gringa, primero. Segundo, todos los actores son adultos que fingen ser chamos, algo muy normal en el cine, pero pocas veces tan peor disimulado. Tercero, es terrible.

Si ves la portada, o la pinta del asesino, es justamente la clase de películas que te lanzas a ver, que era un truco muy popular en los 80’, tener afiches mucho más interesantes que la película porque una vez te das cuenta de que la película apesta, ya pagaste.

Marty es un pobre bastardo nerd de las ciencias, terriblemente torturado por prácticamente toda su clase hasta desfigurarlo con fuego y ácido. En este sentido, Slaughter High tiene un núcleo de terror muy básico. ¿Cuál era la diferencia entre el Dr. Jekyll y Mr. Hyde? Que Hyde era visiblemente abominable. El Fantasma de la Ópera no sólo era maligno, era deforme. El monstruo de Frankenstein era un erudito, pero también burde’ feo. Es el tema de “deformidad equivale a maldad”, que es uno de los motivos de por qué Psycho fue tan revolucionaria (el asesino luce normal), pero acá, y en muchas slashers, un momento trascendental es cuando se desenmascara al asesino and the motherfucker looks horrible. Bueno, Marty queda que ni en tinder, y pauta una reunión del colegio sólo para los que lo jodieron que si veinticinco años después. A ninguno de los bullies les parece anormal y la película se desarrolla.

Ahora, hablando de la venganza, los efectos especiales están muy nice y las muertes son bastante creativas. Slaughter High tiene un problema, sin embargo, y es que tuvo a tres directores que no trabajaron juntos. El inicio es diferente al medio, que es la mejor parte, y el final es muy diferente a todo lo anterior, parecen tres películas diferentes con temática distintas. Originalmente, la película se iba a llamar “April’s Fools” (El Día de los Inocentes), y parece que eso cambió durante la producción porque ya existía una slasher con ese título, pero se enteraron cuando ya había rodaje en la lata. Mucho de esta película gira en torno al día de los inocentes, que a su vez tiene su funcionamiento raro porque no es la festividad gringa (o la latina nuestra), sino la británica.

Todo colabora a un rompecabezas cuyas piezas no combinan.

La peor parte es el cierre. La película funciona más o menos hasta los últimos dos minutos y boom, una vaina que me imagino que aceptaron porque se quedaron sin plata y sin tiempo y ya había que mandar la cinta a la distribuidora. ¿Sabes cómo Sleepaway Camp es redimida por su final? Acá pasa lo contrario.


Esta es una slasher de ver con los panas con birritas y doritos. Es tan mala que es entretenida y aunque Terror Train está mejor hecha, no hay otro asesino slasher quite like Marty.

SYMPATHY FOR THE CREATURE 3: El Asesino de Rosemary


Título original: The Prowler
Director: Joseph Zito
Guion: Glenn Leopold
Elenco: Vicky Dawson, Christopher Goutman, Farley Granger
Cinematógrafo: Joao Fernandes
País: Estados Unidos
Año: 1981
Víctimas del Asesino: 7

The Prowler, también conocida como “Rosemary’s Killer” es mi slasher favorita.

La película no es nada nuevo bajo el sol: Durante la segunda guerra mundial, Rosemary, la chica de un soldado en Europa, decidió salir con un chico local y romper su compromiso previo. El soldado regresó durante un baile de graduación y la mató a ella y al nuevo novio, dejando como advertencia que, de ocurrir otro baile del mismo tipo, regresaría.

Elementos clásicos:
1)   Un asesino vengativo a su vez víctima de una injusticia;
2)   Un evento calendario que provoca su retorno;
3)   Jóvenes como corderos al matadero.

Lo que separa a esta película de todas las demás son sus efectos especiales. Tom Savini es la verdadera estrella de este show y The Prowler presenta el trabajo más realista de su carrera.

El asesino, que va vestido de soldado y cuya identidad puedes deducir con facilidad, se toma parte del film en acechar a una aburrida heroína, Pam. Esas secuencias carecen de suspenso y si la ves solo y a oscuras, te vas a dormir. Pero cuando el soldado ataca, hace empleo de una variedad de armas de la que destaca la bayoneta. Una muerte en particular incluye a un bayonetazo atravesando el cráneo y el efecto en la víctima cuando el tipo la está removiendo. Gruesome, horrifying shit que sabe a cine de terror real.

Luego, sorprendiendo a la novia del muchacho en la ducha, hunde una horca en una vaina que cuando se proyectó por primera vez, el proyeccionista bajó a preguntarle a Savini dónde escondieron los cuerpos, “porque no hay modo de que eso haya sido un efecto especial”. O eso dice la leyenda y el cuento es bueno, fuck it.

Otra secuencia grande incluye a una chica sorprendida en la piscina y el asesino le corta la garganta sin matar a la actriz de verdad no sé cómo carajo. Tú ves la secuencia completa sin que haya cortes y no luce como goma. Luego el cuerpo queda en la piscina y sigue sangrando y la sangre no se diluye.

Suena como una recomendación muy mórbida, pero como he dicho antes, me gustan las películas con vibras crueles, y The Prowler tiene una de las más. La película es slasher boba, sí, pero también terror de verdad y los últimos veinte minutos son un logro del subgénero, incluyendo un final que quedó súper brutal.


Cuando salió, fue una más del montón, pero viéndola en retrospectiva, si tienes que ver una sola slasher que pueda ser representativa de aquel boom, ve con esta. Tiene todos los elementos y los explota a satisfacción.

sábado, 28 de octubre de 2017

SYMPATHY FOR THE CREATURE 3: Sleepaway Camp

  
Título original: Sleepaway Camp
Director: Robert Hiltzik
Guion: Robert Hiltzik
Elenco: Felissa Rose, Jonathan Tiersten, Paul DeAngelo
Cinematógrafo: Benjamin Davies
País: Estados Unidos
Año: 1983
Víctimas del Asesino: 10

Mucho se habla de la “final girl” en las slasher, la última jovencita que queda para enfrentar al maligno enmascarado. Las tienes en Halloween, Friday the 13th, A Nightmare on Elm Street, Scream, The Prowler, My Bloody Valentine, I Know What You Did Last Summer, Prom Night, Terror Train, Slumberparty Massacre y et céteras, dando paso a la noción de que el slasher es un subgénero misógino, cuyos fans acuden a las salas para ver a atractivas jovencitas torturadas.

Ignoran los críticos y los necios que lo que identifica a la final girl no es que quedó de última, sino que sobrevive precisamente por su fortaleza, su aguante, perseverancia y determinación, su astucia e inteligencia a la hora de preservar la vida. Y si has visto Sleepaway Camp, sabes por qué abrí este review así. Uno de los casos más particulares de final girls en el terror.

La joven Angela, traumatizada por una horrenda carnicería presenciada en la infancia, se va con su primo Ricky al campamento Arawak, que pronto es escena de terribles homicidios. Alguien está cazando a todo el que se mete con Angela y los esfuerzos del dueño del campamento en hacerlo ver accidental no resisten análisis conforme se acumulan los cadáveres. ¿Quién está protegiendo a la chica y por qué?

Si has visto la película, sabes que la respuesta esconde una de las escenas más impresionantes del cine de terror, y si no la has visto, aléjate y no leas nada, no te lo arruines.

Esta película forza la barra no tanto con sangre y violencia, sino con convenciones que se consideraban grabadas en piedra. Hablándote sinceramente, aunque las actuaciones son funcionales y la película es competente, no sería digna de mención salvo por el tono que va adquiriendo pasando la mitad de metraje, tomando notas directo de Hitchcock. Como final girl, Angela encaja ciertos moldes: es muy recatada (cuando el chico que le gusta la besa, se cohíbe burda) y aunque todo el mundo se mete con ella, permanece inocente sin procurar venganza. El asesino también es un matón slasher de librito, si bien más creativo que los del montón (¿habías visto a un asesinato a punta de abejas?).

Pero nada es lo que parece, y conforme nos acercamos a la revelación final, percibimos el triunfo de la dirección y el libreto.


Hay películas cuyo final las dañan, y el final de Sleepaway Camp la redime y la vuelve obligatoria, si bien no para comprarla, por lo menos para verla en serio, sin los panas, a solas y con las luces apagadas. Una de las más originales, considerando el año en que salió.

SYMPATHY FOR THE CREATURE 3: La Quema


He estado perdido en estos días, así que sólo diré que estaba ocupado.

 

Título original: The Burning
Director: Tony Maylam
Guion: Bob Weinstein, Peter Lawrence
Elenco: Brian Matthews, Lou David
Cinematógrafo: Harvey Harrison
País: Estados Unidos
Año: 1981
Víctimas de los Asesinos: 9


Después de Alien y Dawn of the Dead, la guía para los efectos especiales no era lo que se podía hacer, sino lo que se podía mostrar. Como dice Adam Rockoff, este subgénero del terror bien pudo pasar desapercibido por las furibundas masas moralistas de no haber sido por los efectos especiales. “No era el hecho de que apuñalaran a alguien —a la gente la han matado de modos más grotescos desde el amanecer del cine—, sino que ahora, en vez de ver a la víctima colapsar al suelo rápido y con pudor, el público veía al cuchillo entrar en el cuerpo”.

Y en ese sentido, creo que pocas películas han sido atacadas más fieramente que The Burningy con razón.


Enviada a la lista de video nasties británica (queriendo decir que su “contenido obsceno” prohibió a la película por décadas en el Reino Unido), The Burning cuenta la historia de Cropsey y como la mala broma que le jugaron en el Campamento Blackfoot creó a uno de los más sanguinarios homicidas del cine. Resulta que estos muchachos accidentalmente quemaron al conserje y el hombre, ahora desfigurado y con unas enormes tijeras, ha regresado para tomar venganza.

Una trama corriente —y además en un campamento, el entorno que Viernes 13 explotó hasta agotar. ¿Qué tiene de especial, entonces, esta película? La ejecución.

Los primeros minutos los compartimos con Cropsey, viéndolo tratar de vivir después de quedar completamente desfigurado (como dice el documental Going to Pieces, más que quemado parece derretido) y cuando vuelve al campamento, nos da un tour de force de suspenso inusual por estos lares. No te niego que la película tiene fallas; fue concebida en muy poco tiempo y toda la preproducción duró que si seis semanas. Este es, también, uno de los pocos casos en que no tenemos a una chica final que enfrente al asesino, sino a un muchacho —y este pana tiene la capacidad histriónica de una mesa de planchar. Pasa el film con la misma cara de confusión y sueño y no te culpo si quieres que le caigan esas tijeras como el martillo de dios.

Pero esta película se ganó su fama, e infamia, gracias a la labor de Tom Savini en los efectos especiales. La escena más famosa, y una de las vainas más hardcore de todo el cine de terror, es el viajecito en balsa. Un grupo de campistas hace una balsa para buscar a compañeros desaparecidos. Dan con una canoa solitaria, que resulta una emboscada de Cropsey. El carajo los descuartiza y te calas todo el proceso como si presenciaras una ejecución real. It’s extremely gory, no el mejor trabajo de Savini (ya hablaremos de eso), pero sí lo suficientemente rudo como para retar las sensibilidades de los no iniciados. Sé que tienes ganas de ir a ver la escena en YouTube; no lo hagas, te la vas a dañar. Es mucho mejor si la ves en el contexto de la película, con el crescendo de premonición hasta aquella liberación.

Mucho se ha hablado de la moralidad (o inmoralidad) de esta clase de matanzas como espectáculo (compáralo con filmes aterradores como El Exorcista o It Follows, donde vemos muchísima menos sangre) y ante ello, no pretendo dar excusas. Savini, veterano de Vietnam, estaba recreando muchas de las cosas que vio en la guerra y junto a sus colegas, muchos de los cuales eran sus discípulos, fue elevando el realismo de las más brutales muertes. Por esto, creo que es más fácil conseguir gente que defienda la pornografía que quienes defienden al slasher. William Schoell, académico del cine en general y de terror en particular, dice que “una muestra de estas películas manifiesta un mínimo de estilo e imaginación —al menos en cuanto a violencia—, pero la mayoría son terribles, muy inferiores a las películas que las inspiraron” y Kim Newman se toma un capítulo entero de su Nightmare Movies a despedazar a lo que llama “películas de psicópatas”. John Carpenter dijo una vez “Si diriges la clase de películas que yo hago, vas a ser etiquetado, y te tratan como si fueras un pornógrafo”.

¿Cuál es el valor cultural, entonces, de las slasher? Porque las Transformers podrán ser una treta vulgar para hacer plata, pero al menos su contenido no es tan grotesco. ¿Sus defensores partimos de la nostalgia? ¿Es catarsis? Una pregunta para los psicólogos.


Pero lo que soy yo, lamento que no hubo una secuela de The Burning, un film con nada que envidiar a Viernes 13.

miércoles, 25 de octubre de 2017

SYMPATHY FOR THE CREATURE 3: San Valentín Sangriento



Título original: My Bloody Valentine
Director: George Mihalka
Guion: John Beaird
Elenco: Lori Hallier, Neil Affleck, Peter Cowper
Cinematógrafo: Rodney Gibbons
País: Canadá
Año: 1981
Víctimas de los Asesinos: 16

Hace algunos años, el pueblo de Valentine Bluffs suspendió la celebración de San Valentín porque, tras un accidente en que varias personas murieron gracias a los mineros que se fueron de parranda, hubo una masacre perpetrada por Harry Warden, el único superviviente.

Hoy, Warden está en el manicomio y aquello no es sino una leyenda. Pronto Valentine Bluffs anuncia otro baile del día de los enamorados… y los asesinatos del minero no se hacen esperar.

Como puedes ver, pocas slashers ejemplifican mejor el molde que esta película. Adam Rockoff, quizá el más importante académico del slasher, indica que “existe la idea errónea en la gente, en parte por la popularidad de Halloween y Viernes 13, de que el asesino en estas películas siempre es un espanto sobrenatural que lleva una máscara y un machete. Sin embargo, en la mayoría de las slashers el asesino es una persona corriente que sufrió un terrible (y a veces ni tanto) trauma. Es por esa antigua injusticia que él (y a veces, ella) busca venganza —y entre más sangrienta, mejor”.

Así, Harry Warden es uno de los asesinos más vistosos de toda la galería. Enfundado en traje de minero, va de negro con un pico (no te rías si eres chileno, pongamos seriedad) y es, pues, una presencia imponente. Cuando esta película termina, te preguntas por qué nunca salió una secuela, si el malo tiene todos los elementos para ser icónico. La respuesta radica, quizá, en la misma producción: esta es una película grindhouse through and through, salida del corazón independiente canadiense y sin un gran estudio que cuadre cuentas y prepare una continuación cuando el film ni se ha estrenado.

Quizá por eso mismo, porque esta gente no estaba vigilada por la censura del sistema, My Bloody Valentine es una de las películas de terror más sangrientas alguna vez hechas —y no es sólo fama, la vaina de verdad es un río de sangre. En el mundillo es infame porque cuando salió, la distribuidora en Estados Unidos se negó a hacer negocios con los canucks, a menos que le cortaran las escenas más explícitas. Es normal que a las películas de terror le recorten un minuto, minuto y medio, pero aquí fueron nueve minutos pasados por las armas. Dicen que, cuando escribes un libreto, calcula un minuto de rodaje por página escrita. Imagínate que redactes un libreto de noventa páginas y le quiten nueve por sanguinario. Todo el mundo se muere en esta vaina.

Lo eliminado fue leyenda hasta que salió el DVD en el 2009, y seguro puedes conseguir por ahí la versión íntegra. Las escenas las reconoces porque se nota que es el metraje más golpeado, la imagen se ve más granulosa. Pero ciertamente, era ultra-violento para 1981, y para hoy (hay una escena en unas duchas en que la vaina ya raya en sadismo).

La trama, como tal, es predecible y hay partes lentas, pero las muertes y los efectos son tan espectaculares que te quedas pendiente a ver cómo el siguiente desgraciado va a morder el polvo. Un buen remake se hizo de esta, y la verdad es que, al igual que otras slashers que veremos pronto, uno queda imaginándose lo que pudo ser si una franquicia hubiese nacido de esto, porque el potencial está.


Ya conoces a las más famosas, ahora vas a ver a las menos conocidas que con todo en contra hicieron historia. Y no hay mejor inicio que My Bloody Valentine, una slasher cabal.