domingo, 1 de mayo de 2016

ANÁLISIS TRONERO: Ep. 1, "La Mujer Roja"


Como quizá ya sepan, A Song of Ice and Fire (el nombre original de la serie de libros en que se basa Game of Thrones) es una de mis series favoritas, si no es que la más, tanto en la tele como en el papel. Para celebrar al inicio de la temporada pasada, hice varias retrospectivas y aunque pensé en perfiles de personaje para esta, me decanté por lo que hoy nos ocupa: Análisis de los episodios, desde la perspectiva de un amante de los libros.

Las publicaciones serán los martes, salvo casos de fuerza mayor (como hoy). No voy a echar el cuento de lo que pasa en los episodios, sino que parto de que tú lo viste también. Entonces, al grano.

ANÁLISIS TRONERO, SEXTA TEMPORADA,
Ep. 1: La Mujer Roja.
Gracias especiales a Jorge León

EN EL NORTE

Me gusta mucho esa dupla de Theon/Sansa (mucho más que la del libro, que es Theon y Jeyne Poole, una chica que los Bolton hacen pasar por Arya Stark). No sé si se pillaron el arco que Theon Greyjoy ha cruzado, es testamento de la complejidad psicológica de la saga: Empezó como un Stark, para todos los fines y efectos. Cuando su hermano de alma, Robb, se alza contra la corona, él jura y perjura que contribuirá con naves y hombres de hierro (a cuenta de que es heredero de Pyke). Al entrar en contacto con su padre natural, Lord Balon Greyjoy, descubre con amargura que la imagen que él tenía de sí mismo (un noble como Robb), existe solo en su cabeza. El verdadero príncipe es su hermana Asha (llamada “Yara” en la serie). Ahí ocurre el gran conflicto de Theon: Para poder complacer a un padre que no conoce, pero ama y para poder cumplir con las expectativas que tiene de sí mismo (¿Cómo es eso de un hombre de hierro que nunca ha comandado una nave y hecho un saqueo? ¿Cómo es eso que sabes montar caballo pero no sabes navegar?), comete su gran error, torna las armas hacia el hogar de su infancia y saquea Winterfell.

Esa traición la paga con creces al caer en las manos de Ramsay Snow y Theon Greyjoy desaparece —en los libros, de hecho, Theon “muere” al final del segundo libro. Pasan dos libracos bien largos y cuando volvemos a ver al “príncipe de Winterfell”, nos lo presentan bajo otro nombre, “Reek”, El Apestoso, una criatura atormentada que no se parece en nada al orgulloso y prepotente idiotita que era. En el libro de hecho queda mucho peor, su cabello se vuelve blanco y está tan desnutrido que cuando Asha lo ve, le toma un buen rato comprender que se trata de su hermano.
 
Estar en los muros de Winterfell (donde en un hermoso momento que no vimos en la serie, se hinca ante el árbol sagrado de Ned Stark y pide la muerte), hace que Reek empiece a borrarse y Theon renazca, una rebelión mucho más valiente que la que cometió contra los Stark. Sabe que es preferible morir que ser capturado.

Nuestro amigo Ramsay ni puede saborear la victoria sobre la Casa Baratheon (que a estas alturas se ha extinguido), porque su amante de toda la vida ha sido asesinada. Iwan Rheon se lanza un trozo de actuación (esa tríada Alfie Allen, Iwan Rheon y Michael McElhatton es una maravilla histriónica) y casi, caaaasi nos da sentimiento con el monstruo cuando sentimos que está a punto de llorar. Esos son los momentos que más disfruto de Ramsay, cuando no es sólo el monstruo del Dreadfort, sino un tipo con deseos y pesares, como todos nosotros. Cuando dice “Nah, échasela a los perros” para mí fue como que “¿Necesitas realmente recordarnos que es malo?” Yo me hubiese ido por el decoro, but, alas, I’m not writing the show.

Lo interesante de ese segmento es la charla que Roose tiene con su hijo, evidencia de que Roose es la verdadera amenaza. “No te creas la gran vaina porque venciste a un ejército herido: Sin Sansa Stark, no somos nada”. Eso te demuestra que a pesar de lo lejos que ha llegado, Roose está claro con lo frágil de su posición. Y cuando dice “Bueno, si no la embarazas vamos a ver qué pasa, ojalá y Walda tenga un niño”, puedes ver a los engranes en acción en la bolsa de tarántulas que es el cerebro de Ramsay. Veo dos finales posibles:

1-   Ramsay mata a Walda para preservar su posición: Si es así, va a tener que matar a Roose también. Recordemos que ya Roose sospecha fuertemente que su bastardo mató a su hijo legítimo, Domeric. Roose no es ningún pendejo y no va a creerse la farsa dos veces. Eso nos lleva a…

2-   Roose se anticipa y mata a Ramsay.

Theon está tan decidido a redimirse, que ofrece su vida por la de Sansa, a pesar de “saber qué es lo que hacen esos perros”. Es un momento heavy porque, recuerda, Sansa no sabe que Bran y Rickon siguen vivos, para ella este es el maldito que mató a sus hermanos. Y sin embargo cuando aparece Brienne con Pod, antes de Sansa recibirla, le echa un vistazo a Theon, que asiente en aprobación. Ahí hay confianza. Hermoso ese momento entre una Sansa al fin a salvo y una Brienne cumpliendo su destino. ¿ Sansa como Reina del Norte con Brienne comandante de su Queensguard, Theon la Mano y Pod su amante? I can get behind that eaaaasy.

EN DORNE

Admito que el golpe de estado de las víboras me tomó por sorpresa. En los libros, una de las hijas de Doran Martell, Arianne (el Martell más interesante junto a Oberyn), es la que cuadra el complot con las víboras, para perjudicar a la corona.

Cuando Doran las descubre, las arresta y les explica que “Yo nunca he pensado en quedarme con esa que nos hicieron los Lannister, pero paciencia es el nombre del juego”. Insinúa que la revancha viene, pero que ese plato se come frío, y el quid de ese complot está tan bien guardado que no quiero spoilearlo en caso de que quieras leerlo (vale la pena).

Acá es “fuck that shit” y Ellaria dirige la masacre en el barrio chino. Es heavy ver a Areo caer y a Doran asesinado así como así, particularmente porque va en contra de lo que sabemos de esos personajes, creo que el mejor guardaespaldas de la serie es Areo y, como otros han señalado, it’s a bit out of character que le dé la espalda a una asesina diestra como la víbora. Los Martell son gente de sangre caliente, de pasiones y cuando vi la vaina, me pareció la jugada más impulsiva y necia del mundo, evidencia de un pobre olfato político. Luego me puse a pensar; Si te fijas, este es el mejor momento para lanzarse una jugada así. La poderosa alianza Baratheon-Lannister no existe y la Tyrell-Lannister es una ruina. Cuenta la leyenda que de los Siete Reinos, el único que no pudo ser conquistado fue Dorne y que hizo falta el poder de los dragones y una inspirada diplomacia para llegar a un acuerdo. 

Con ese trasfondo, Ellaria y sus víboras saben que con los problemas en las Riverlands y el Norte, difícilmente la acéfala Casa Lannister se lanzará una de esas sangrientas revanchas que tanto caracterizaron a Lord Tywin. 

Y sólo basta que alguien salga de Sunspear con azúcar en la lengua y converse con la Reina de las Espinas para cuadrar una alianza Tyrell-Martell verdaderamente peligrosa. No está anunciado, pero hay un caballero Martell, Ser Gerold Dayne, aptamente conocido como “Darkstar”, que podría ponerle la vida triste a más de uno y es un tipo 100% hampa (es el de la imágen, Doran lo considera el hombre más peligroso de Dorne). Entiendo que esta jugada luce repentina, pero quizá, QUIZÁ los showrunners están yendo al grano, porque a fin de cuentas Doran también planea un golpe en los libros. Si la serie explora ese arco con detenimiento (y pueden no hacerlo, después de todo), habrá tela de dónde cortar. La mesa está servida, hay que ver cómo se juegan esas piezas.

Otro detallazo es que para todos los fines legales, la Casa Martell ha dejado de existir: Doran muere sin un heredero (fue asesinado también). En Dorne, las mujeres tienen los mismos derechos hereditarios de los hombres, pero Ellaria no puede asumir el gobierno porque ella no es de sangre real, ni siquiera estaba casada con Oberyn. De las víboras, ninguna puede heredar porque son bastardas (por eso se apellidan “Sand”). Este sería un momento ideal para que aparezca Arianne, pero eso no sería en esta temporada. Claro, existe una cosa llamada “usurpación”. Honestamente no sé si esto fue una falla de razonamiento de los productores o de las propias Víboras y supongo que el tiempo nos lo dirá.

Lo que quiero decir es que la Casa Martell es interesante otra vez por primera vez desde que perdimos al memorable Oberyn Martell.

Sí lamento que no hayamos visto el despliegue de estadista que es Doran Martell —que sí sale en los libros. Doran es uno de los más astutos jugadores del Juego de Tronos.

EN KING’S LANDING

Es hermoso el modo en que Cersei se da cuenta de que la buena noticia que esperaba se convertirá en amargura, major props para la señora Headey. La charla que tiene más tarde con Jaime me llamó mucho la atención porque, ok, sabemos que uno de los rasgos característicos de Cersei es su pasión por sus hijos, pero píllate las palabras que elige en esa escena: “Si algo tan puro vino de mí, quizá aún tengo oportunidad”. It’s all about her, es un amor egoísta incluso con la niña inerte en la habitación.
Me parece muy curioso que una de las frustraciones de Cersei Lannister es que ella quería parecerse a un padre que no conocía bien. Lord Tywin nunca intimó con sus hijos, mucho menos los crio con cariño –salvo Jaime, a quien veía como un heredero. La ironía es que ella misma tuvo predilección por “el heredero”, mientras los otros dos muchachos apenas la conocen —quizá por eso son tan distintos a ella.

Es pertinente recordar algo: Cuando Cersei era niña, se encontró con la bruja y su profecía. Cersei, deseosa de casarse con el príncipe Rhaegar Targaryen, pregunta “¿Cuándo me casaré con el príncipe?”
La bruja Maggy contesta algo que ahora es que tiene sentido:

“Nunca, pero te casarás con el rey. Serás reina hasta que llegue otra, más joven y hermosa que tú, y te execre. El Rey tendrá dieciséis hijos, pero de ti sólo tres. Doradas serán sus coronas y doradas serán sus mortajas. Y cuando tus lágrimas te hayan ahogado, el valonqar pondrá sus manos en tu pálida garganta y te arrebatará la vida”.

Todo lo predicho, se ha cumplido. A Cersei le queda un solo hijo, Tommen, y si el joven rey muere, el hermanito (que es lo que significa “valonqar”) la matará.

La Casa Lannister va palo abajo y, en todo caso, es Jaime el que quizá pueda hacer algo si y sólo si desarrolla olfato político, que nunca lo ha caracterizado.

Otra cosa que no entiendo es qué está esperando el High Sparrow que Margaery confiese. En los libros, esta parte es mucho más compleja porque Cersei se pasa todo Feast for Crows (el cuarto libro) sembrando la idea de que Margaery se ha estado acostando con unos caballeros. El tiro le sale por la culata y las arrestan a las dos, pero acá ella está prisionera ¿por encubrir a Loras? ¿Por participar en orgías con Loras? I don’t really get it, pero si tienes a cualquiera en ese tipo de confinamiento, terminará confesando que planeó la Boda Roja y mató a Joffrey Baratheon con sus propias manos.

EN BRAAVOS

Viendo esa escena de Arya entrenando a ciegas, me acordé de Jean Claude Van Damme en Bloodsport. Esa carajita rubia no hubiese jodido al buen Jean Claude.

EN MEEREEN

Creo que a estas alturas, todos estamos esperando que el líder de los insurrectos sea Daario Naharis (hablaremos de eso en el futuro, that guy makes no sense in his bullshit), pero no creo que sea tan fácil. Con la flota quemada, sería muy conveniente que alguien ofreciera una manito con barcos…

EN EL MAR VERDE


Hay una escena muy interesante en Dance With Dragons cuando Victarion Greyjoy, reconocido corsario, oye de “el mar verde”.
“Díganme dónde está, lo surcaré con esta nave sin esfuerzo”.
Y la gente se ríe porque lo de “mar” es figurativo, es un campo de césped tan nutrido que parece agua a lo lejos.

Anyhow, Daario y Jorah conversan y no imagino que las cosas entre estos dos terminen bien. Daario obviamente trae segundas intenciones con su seducción a Daenerys y Jorah tiene buenos sentimientos, pero ni idea sobre cómo enamorar a alguien. Ahorita son compañeros por conveniencia, pero esa dupla es una bomba de tiempo.

La otra que está bien fregada es Daenerys. Efectivamente las viudas de los Khals paran en Vaes Dothrak, ¿cómo haces para librarla de ese futuro? Tal vez un rescate ninja,del que Daario es capaz. La otra opción sería con un ejército, que no existe. A lo mejor durante ese rescate, revienta el conflicto entre los dos guerreros, vamos a ver qué pasa.

EN EL MURO

Ajá, el meollo del episodio. Lo que todo el mundo esperaba, que Melisandre reviviera a Jon y el Comandante Snow hiciera una especie de “noche de los cuchillos largos” con la directiva de la Guardia Nocturna no sólo no pasó, sino que es más inverosímil que nunca.

¿SABES QUÉ ES COOOOOVAAAAAA?

Eso de que “El Comandante vive, la lucha sigue”. En todos los universos en que esa frase se diga.

Me explico: Lo más inteligente que Ser Alliser Thorne pudo hacer, fue reconocer su parte en el complot. “Sí, fui yo y lo hice por esto, por esto y por esto, que son cosas que nos ponían en peligro a todos”. El discurso como tal es de alegatos debatibles, pero ¿pillaste cuanta gente lo compró? Que no hubo una insurrección general te indica a ti cómo están esas lealtades en la Guardia Nocturna.

Ahora, la cosa es más delicada porque si Dolorous Edd se fue a buscar a los salvajes para retomar al Muro, eso no es una reconquista sino una ocupación. Estamos hablando de que por primera vez en la historia de la Guardia, los salvajes se harían con el control del Muro, que es precisamente lo que Ser Alliser denunciaba. Aún si Jon resucita, ese ganso hay que cocinarlo bien cocinadito antes de comérnoslo. Echarle cuchillo a los traidores e instaurar un régimen con los salvajes puede ser visto como un salto de talanquera que podría justificar la intervención de, por ejemplo, los Bolton.

Toda esta sección es mucho más compleja en el libro (por eso les invito a que lean la saga; diez horas de televisión no pueden alcanzar el nivel de detalle de esas sopotocientas páginas). En A Dance With Dragons, la gota que derrama el vaso es una carta que recibe Jon Snow y que no entiendo por qué no la metieron al final de la temporada pasada. La carta, conocida como “La Carta Rosa”, por el sello con el que venía,  lee:

“Tu rey falso está muerto, bastardo. Él y toda su hueste fue aplastada tras siete días de batalla. Tengo su espada mágica. Díselo a su puta roja.
(…)
Quiero a mi esposa de vuelta. Quiero a la reina del falso rey. Quiero a su hija y a su bruja roja. Quiero a la princesa salvaje. Quiero al principito, el bebé salvaje. Y quiero a mi Apestoso. Mándamelos, bastardo, y no te molestaré ni a ti ni a tus cuervos. No lo hagas y te arrancaré el corazón y me lo comeré.
Ramsay Bolton, Lord legítimo de Winterfell.”

Jon le anuncia a sus hombres de la Guardia que necesita voluntarios, porque hay que liberar Winterfell. Esa jugada es anatema: Se supone que la Guardia Nocturna se mantiene al borde de las políticas de Westeros, ¿y ahora este tipo pretende que liberemos el castillo que, oye, qué casualidad, era su hogar? Jon aduce que el péndulo oscila para ambos lados: la Guardia no se involucra, pero los Reinos tampoco tienen por qué meterse con la Guardia. Y en medio de ese debate y un pequeño accidente con Wun Wun (el gigante), boom, ocurre el asesinato.

En la serie la cosa no está tan clara. Los productores dicen que lo que motivó a Ser Alliser era una mezcla entre lealtad a la institución y resentimiento hacia Jon y verdaderamente que su discurso nos recuerda las palabras de Brutus al asesinar a Julio César, pero en vez de enfocarnos en él, me resulta más interesante la reacción de los demás cuervos. Sería decepcionante que Jon resucitara y “ya, aquí no ha pasado nada”.

Y está el tema de Melisandre.
El haberla visto como realmente es no me parece tan importante como las implicaciones del “Señor de la Luz”. A finales de Dance With Dragons, ella misma nos cuenta en un capítulo narrado desde su perspectiva, que “esos poderes aprendió a dominarlos hace más años que los que puede recordar”, insinuándonos su edad, pero si ella de verdad tiene, digamos, cien años, ¿cuál es el rollo con R’hllor, El Señor de la Luz?

El tipo supuestamente es luz y salvación y el único capaz de hacerle frente a los Otros, pero también se fortalece con sangre y sacrificios humanos, lanza maldiciones y puede crear a un asesino hecho de oscuridad. Se supone que la oscuridad (El Gran Otro) y R’hllor se enfrentarán porque son antítesis, pero ¿es realmente cierto eso? ¿Qué implicaciones tienen los Otros para todos los resucitados? ¿Se han dado cuenta de lo poco que sabemos sobre el Señor de la Luz?

Siendo tan vieja, el impacto de su duda es mayor. Por eso la escena final es tan importante, porque es desnudez literal y metafórica.

El episodio fue un poco de gente que creía que tenía a Dios agarrado por la chiva y salió con las tablas en la cabeza. Excepto Brienne, Brienne was cool :)

¿De acuerdo? ¿En desacuerdo? ¿Qué esperas que pase? ¡Cuéntame por acá, por Facebook o por twitter!


viernes, 1 de abril de 2016

"Batman v Superman" (es "Marvel v DC")

 


Cuando tenía como 17 años, redacté una historia sobre una pareja de adolescentes que tenía un hijo endemoniado. Enlazaba el texto con las ansiedades del embarazo adolescente y me sentí muy sofisticado cuando se la mostré a mi tío Cheo. No sabía yo que Cheo Perroni era editor.

Se sentó con un bolígrafo rojo y yo, que le pasé la historia para que se impresionara, me quedé ansioso, preguntándome por qué estaba rayando el manuscrito que me costó tanto imprimir. Resultó en una de las experiencias más educativas que he tenido, cuando me llamó y me explicó punto por punto qué funcionaba en la historia y qué no. Yo traté de defenderme con los argumentos básicos del escritor, que cree que tiene la razón siempre porque a fin de cuentas es el autor. Él fue pétreo en su exposición. En un punto, subrayó un párrafo completo, escribiendo “P.Q.C.” al margen.
—¿Qué significa “P.Q.C.”?
—Fíjate. El chamo decide quemar la casa. ¿Por qué? Le tiene miedo a lo que piensan en el pueblo —arrugó la cara—. Eso, meh, es una acción muy drástica para una motivación tan superficial. ¿Por qué no se muda o deja a la familia? Entiendo que quieres un desenlace, pero la motivación no cuadra. Por eso el “P.Q.C.”, “Pa’ Que Cuadre”.

¿Por qué Batman quiere matar a Superman sin entrevistarse con él extensamente (como hace en Dark Knight Returns)? Porque necesitamos que los dos peleen al final. Pa’ que cuadre.

¿Por qué la Mujer Maravilla se toma vacaciones del planeta tierra y vuelve en lo que Deadpool llamaría “un aterrizaje heróico”? Porque necesitamos introducir al personaje de forma dramática y mete cualquier excusa. Pa’ que cuadre.

¿Por qué tenemos a un insufrible Lex Luthor con planes nebulosos? Porque necesitamos a un personaje tipo Joker y no lo tenemos, así que pa’ que cuadre, este es el hijo del otro Lex.

¿Por qué salen tantos personajes sin desarrollo? Porque así promocionamos la película de la Liga de la Justicia. Pa’ que cuadre.
 
La película hasta incluye al personaje más PQC en la historia de los cómics, Doomsday, un clon de Randy Savage en body paint y shorts verdes, creado exclusivamente para matar a Superman, ese es su único propósito argumental y el resumen de su caracterización tras veinte años. ¿Por qué? Porque necesitamos matar a Superman porque eso disparará las ventas. Pa’ que cuadre. Ya hablamos de esto.
Sé que DC no es la cuna de la sutileza, pero habría preferido que La Muerte de Superman se hubiese dado como un gran ardid de Lex Luthor, su archienemigo, supongo que porque me gusta la noción de que el hombre más veloz, fuerte e invulnerable del mundo es eliminado por un tipo normal y su intelecto. Quizá por eso Red Son es mi historia favorita de Supes, una novela mucho, pero muuuuuucho mejor narrada que La Muerte de Superman.

Pero el objeto de este post no es hacer un review sobre la película porque para eso está el resto del internet. Lo que yo quiero darte es perspectiva, la razón fundamental de por qué Batman v Superman fracasa y eso no yace ni siquiera en Zack Snyder sino en el complejo en el corazón de DC Comics.

Cuando DC Comics lanzó a Superman al estrellato, se hizo con el control de la industria en la llamada “Era Dorada”, que era medio confusa también porque era un período en que el medio estaba descubriendo empíricamente sus propias reglas. Hemos hablado sobre cómo cuando Fredric Wertham acusó a los tebeos de ser una influencia perversa para los jóvenes, usó a los cómics de EC como ejemplo. DC tomó la situación como una oportunidad: Diluyendo el centro de sus tramas ya diluidas, sobrevivió autocensurándose mientras EC fue incapaz de adaptarse al Comics Code Authority. Para que tengas idea de cómo se conducía DC, era la empresa que le negó los derechos de autor a Siegel y Shuster tras haber creado a Superman y siguió publicando la serie "bajo sus plumas" estando los dos expulsados de la organización (y ni hablemos de la tragedia con Bill Finger).

Y ese monopolio se logró con conceptos muy simples basados en absolutos, el núcleo de DC Cómics. Superman no es sólo un héroe, es el mejor héroe del mundo capaz de hacer lo que sea. Batman no es sólo un detective, es el mejor detective del mundo y de paso es el mejor karateka. Wonder Woman no sólo es una mujer guerrera, es la mejor mujer guerrera. Aquaman es el mejor en el mar, Flash el más rápido del mundo, Green Lantern el mejor soldado y así. Todo está enmarcado en el legado, el otro aspecto distintivo de DC, “somos los pioneros y tenemos tradición histórica”. Y en su defensa, no existen símbolos del cómic más representativos que Batman y Superman.

Todo cambió con la entrada en escena de Stan Lee y Jack Kirby. Últimamente he estado leyendo Spider-Man desde que arrancó con su propia serie y lo que impresiona de entrada es cuán sofisticada es la narrativa. Es súper anticuada y simplista si lo comparas con títulos actuales, pero para el momento era como pasar de leer cuentos de hadas a leer Harry Potter. Sabemos que al principio Peter Parker le dedica su atención no al heroísmo sino a los billetes, lo que no sabíamos es que se pasa mucho tiempo en esa aventura, incluso después de la muerte de su tío. Nada le sale bien a Spidey: su jefe es un imbécil, su tía está enferma, es pobre, el bully del colegio no lo deja en paz ni un episodio y la chica que le gusta (que no es ni Mary Jane ni Gwen Stacy) no gusta mucho de él. Parker parece entrampado en un ciclo masoquista. Tiene que salvar a ciudadanos que lo perciben como una amenaza.

Batman no va a permitir que ningún matón de liceo se burle de él, le dé un puntapié y se lleve a su chica. Jamás hemos visto a Green Lantern con facturas en la mano pensando “Tengo plata para pagar sólo una”. Es por eso, porque los problemas de Spider-Man se parecen a los nuestros, que toda la línea de Marvel superó en popularidad a la competencia, porque donde DC parte de absolutos, Marvel parte de limitaciones.
No recuerdo quién fue el autor que dijo que durante años pensó que la forma correcta de crear un personaje era hacerlo bestial en todo, pero darle una pierna coja. Todos los personajes del tiraje inicial de Marvel son así, héroes bestiales con un defecto que les arruina la vida. Los X-Men son incomprendidos y execrados, Iron Man ama el trago y tiene problemas del corazón, Hank Pym es un imbécil, el Capitán América vive en un mundo que no comprende, Daredevil es ciego y en cuanto a Spidey, that's a bag of tarantulas right there.

Y ahí es donde se nos complica la historia, porque cuando DC vio lo que el mercado le estaba diciendo, no concluyó que debía desarrollar sus tramas mejor, concluyó que debía hacer lo mismo que estaba haciendo Marvel. Literalmente.

Puedo ver desde aquí a los fanboys de DC sacando las antorchas, pero déjeme alegar mi caso, señor juez: Mientras el medio impreso experimentaba una auténtica revolución, DC tenía dominio cómodo sobre la cultura popular, con una serie de televisión en la que Batman bailaba twist. Pero con las ventas del material base bajando, el imperio estaba en riesgo por primera vez en treinta años. DC imitó los arcos de Marvel y hasta les imitó las portadas —no sé si lo he dicho, pero Stan Lee tiene un cuento de cómo alguien en DC le fue con el dato de que iban a incluir texto en las portadas porque Marvel lo hacía y sólo por molestar (Stan amaba molestar a DC), para el mes siguiente ordenó cero texto en las portadas, superando todavía en ventas a la competencia.
La cosa tardó más de diez años (imagínate, enlistaron a Denny O’Neil y Neil Adams, de Marvel y después de que Spider-Man tuvo un exitosísimo arco sobre las drogas, Green Lantern y Green Arrow hacen lo propio con el mismo tema), pero DC alcanzó el objetivo por primera vez con Teen Titans, de Marv Wolfman (nada más y nada menos que ex editor en jefe de Marvel) y George Perez (otro Marvelita). Lo que empezó como un esfuerzo por crear un equipo de superhéroes adolescentes parecido a la serie más popular de esos tiempos, X-Men, terminó como una excelente serie con sus propio estilo, mitología y éxitos narrativos —yo disfruto más The Judas Contract que The Dark Phoenix Saga. And I like The Phoenix Saga a whole fucking lot.

Pero seguían por debajo de Marvel y sus mutantes en una era en que Jim Shooter se dio el lujo de publicar un absurdo de historia (Secret Wars... la primera) sin que hubiese consecuencias económicas (¿suena familiar?). ¿Qué pasó entonces, cuando la pionera pasaba esos éxitos agridulces? Pues reseteó su continuidad para parecerse a un universo más Marvel (Todo lo que ha pasado antes no importa porque arrancamos de nuevo”) y coronó la apuesta con The Man of Steel, de John Byrne (una superestrella de Marvel) y Batman: Year One, de Frank Miller (otra).

Boom.

Es aquí donde le rendimos tributo a DC Comics, porque ese puje nos ha brindado a varias de las mejores historias desde el nacimiento del arte secuencial. Me llama la atención como Marvel rockeaba con sus series regulares y se confundía con las novelas gráficas y DC se confundía con las series regulares y rockeaba las novelas gráficas. Hablamos de una empresa que nos dio The Killing Joke, Watchmen (la mejor historia de superhéroes alguna vez contada) y sustituyó al Flash de Barry Allen con Wally West, mucho más interesante en los 90’ que un Spider-Man innecesariamente complejo.

Otro detallazo, Vertigo, la línea de cómics para adolescentes y adultos que nos ha brindado puro lomito, es un sello de DC. Y ha sido imitado por todo el mundo, incluyendo Marvel (MAX), so there’s always that.

¿Pero qué es lo que pasa cuando DC reinventa la rueda y al fin le asienta ese puñetazo en la barbilla al nuevo campeón? Lo mismo que le pasa al coyote cuando captura al correcaminos: No sabe qué hacer después.

Tengamos en perspectiva una cosa: El Batman que tú conoces hoy ha existido realmente por treinta años. Se llama igual que el personaje de 1939, tiene el mismo traje y trasfondo, pero su actitud y personalidad es drásticamente distinta y eso yace en las manos de Frank Miller. ¿Cuál era su versión de Batman? Pues Daredevil con traje de murciélago y ahí se configuró una tormenta perfecta porque con el éxito de la crítica, alguien en DC concluyó que el exitazo era por el tono (lo que explica en cierta medida a la maravilla que es Batman: The Animated Series). Los medios mainstream tomaban a los cómics en serio porque, fíjate, ya no son para niños, este ya no es tu Batman colorido de los 60’, sino un tipo neurótico y con mucha rabia reprimida. Ya sabemos cómo terminó esa historia.

Y aquí estamos, a treinta años de la aparición de Man of Steel (el cómic) y Year One, con un Marvel que saca películas donde te ríes y un DC que quiere que llores. La misma dinámica del medio impreso, Marvel rockea con sus películas regulares y DC apenas subsiste, hasta que saca The Dark Knight y todos quedamos en shock. Entre más cambian las cosas, más se quedan igual.

Uno podría decir que el ganador de ese ciclo es el lector pero esa conclusión tiene sus bemoles porque, por ejemplo, Batman: The Long Halloween es uno de los mejores cómics que he leído, pero tienes que preguntarte qué pasaría si DC le metiera esa inversión mental a sus series regulares y no sólo a sus novelas gráficas. Hace poquito Superman tuvo un renacer por aplicar la misma técnica de Byrne, quitándole los poderes (léase: limitaciones), pero cuando crees que la cosa se está acomodando, van y anuncian que hay que resetear toda la continuidad otra vez. ¿Por qué? Porque Marvel se lanzó Marvel NOW y su nueva línea All New es la joya del trono. Y ve, entre que Marvel tiene a Deadpool, Unbeatable Squirrel Girl y Vision, con un tono en todos los títulos aventurero similar al de las películas (¿ya leíste Ms. Marvel?), DC tiene solamente a Batgirl como título de acción-comedia —por ahí está Harley Quinn, esa persecución de DC por convertirla en su house-hold Deadpool. Todo es “Serious Business Stories ™”, así que cuando Batman le da escopetazos a la gente en Batman v Superman (el sacrilegio de esa vaina no me cabe en la cabeza), bueno, era como que predecible.

 More like this, Jim, please.

De manera que si eres de los niños de trece años que piensan que todo el que le dio un review negativo a la película es “porque es sólo un cinéfilo que no entiende a la obra maestra”, ahora sabes que este es un capítulo más de una larga saga entre dos héroes antagónicos, pero también simbióticos. Personalmente lo que me preocupa es que Batman v Superman es la primera película “a prueba de fallos”, una en la que el argumento no importa porque el estudio recuperará la inversión a juro y eso, en un arte narrativo como el cine, es fatal. Los efectos especiales nunca pasan de ser imágenes y lo que estás buscando cuando te sientas ante la pantalla es caracterización. Sabemos que Batman en lo que sea es como un silbato canino para geeks (incluyéndome), pero antes, si una película como Batman & Robin (o Ghost Rider o la nueva Fantastic Four) resultaba un culazo de crítica, lo era también de taquilla y eso implicaba el fin de la franquicia hasta que nuevos creadores emergieran con un enfoque diferente. Si una película, por otra parte, es un desastre pero hace un dineral, no hay necesidad real de enmendar la cuesta. Esa excusa de “se están tomando demasiado en serio una película de superhéroes” (la defensa con la que Michael Bay ha justificado por diez años sus infumables Transformers) se cae de pesado cuando consideras que esta es una película con cien kilos de simbología cristiana (“¡Si asemejamos Superman a un mesías anotaremos puntos con la crítica, somos tan profundos!”). Y mi punto es que esto no es culpa ni de Zack Snyder, ni de Batffleck, ni de Jesse Eisenberg, sino de cómo DC concibe sus narrativas. El desmérito no viene por una componenda de Marvel-Disney, sino por los propios complejos que DC ha tenido en su filosofía y que ya va siendo hora de exorcizar. Ese sí que sería un amanecer de la justicia.