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viernes, 25 de abril de 2025

WORST POST EVER


I

Considere usted la siguiente carta del lector a Starlog Magazine, número 125, Diciembre de 1987:


 

Aliens fue muy deprimente por la forma en que mostraba a la humanidad degenerándose en vez de expandiendo sus horizontes como especie.

 

En vez de enviar a hombres inteligentes al espacio con la inteligencia y moral para lidiar con un hermoso y optimista primer contacto con vida alienígena, enviamos a unos marines cabeza e’ tronco a que se caigan a tiros con monstruos babosos.

 

En primer lugar, los militares no tienen nada qué ir a buscar en el espacio. Merecemos darle al botón y explotar a nuestro planeta si es que alcanzamos ese nivel de estupidez. Nunca evolucionaremos al nivel de los Organians (Star Trek) a este paso. Si hay alguna vida inteligente en el espacio mirándonos en secreto y pillan esta película, no harán contacto con nosotros por otros mil años hasta que maduremos de la edad de piedra.

 

En ese mismo número, página 34, el propio James Cameron tiene un artículo donde se dedica a responder críticas y cuestionamientos a su espectacular peli del año anterior. “Como escritor y director de Aliens,” abre el texto, “prefiero el tipo de crítica concreta que hace Lisa Snyder en su carta a Starlog #116, donde dice ‘¡¡¡Aliens es perfecta!!!’ Sin embargo, había otras once cartas en esa edición quejándose de problemas de lógica, precisión y ejecución estética, así que tomaré esta oportunidad para replicar en masa”.

 

II

Vámonos a ese Starlog #116, Marzo de 1987.

 

Peter Briggs de Kentish Town, Londres, escribe:

 

Estoy muy decepcionado con Aliens. El set de exteriores de Acheron se ve muy pirata; los efectos se ven baratos. En mi opinión la peli no es tanto esa híper montaña rusa, sino un baile disco mal planeado.

 

Tiene sus buenos momentos. La fotografía de modelos a escala es genial, junto a la tecnología. El power-loader debe ser una de las cosas más fantásticas vistas en toda la ciencia ficción. Hay cosas inteligentes (…) pero por cada punto bueno hay un defecto técnico o narrativo. En Alien, LV-426 era un planeta con anillos, en Aliens ya no tiene anillos. ¿Y por qué los colonos nunca pillaron el SOS de la nave alienígena? Hay toda una sub-trama ausente sobre qué ha hecho La Compañía en los 57 años desde que desapareció la Nostromo y la formación de la colonia en Acheron. ¿Recuerdan que la Orden Especial 937 señala que el envío del Alien a la Tierra era prioritario? Como mínimo, La Compañía hubiese enviado a un equipo especial para investigar qué pasó. La única explicación es que la colonia llegó a la nave abandonada, desactivó el SOS, y creó la colonia a propósito para examinar los efectos de esta arma biológica a gran escala. La compañía bien puede tener ya varios huevos bajo su control en la Tierra.

 

El problema principal es la Reina Alien. Destruye la intención original de la escena eliminada de Alien en que Brett y Dallas se están transformando en huevos para que comience el ciclo otra vez. Según Aliens, ese alien de la Nostromo era incapaz de reproducirse y, una vez eliminado, ya no es amenaza. Incluso si tomas la novelización de Alan Dean Foster como evangelio (el Alien le da nutrientes a los huevos para transformarlos en una reina), quiere decir que los aliens tenían acceso a la cámara con los huevos en la nave abandonada. ¿Confundido? ¡Deberías!

 

III

Abbas Rezvi, de Bruselas, es más directo:

 

La gente dice que Aliens es una película de miedo. No estoy de acuerdo porque la gente sabe qué criatura te espera en la base. Alien daba miedo porque uno no sabía cuán poderoso o inteligente este extraterrestre era.

 

Lo otro que me molesto de Aliens fue la facilidad con la que Ripley se ajustó a su hibernación. En 57 años, las cosas cambian; Las máquinas y la tecnología se desarrollan y pareciera que esa “evolución” no afecta a Ripley para nada.

 

IV

En esto podemos estar todo el día, pero cualquiera que haya leído una Starlog, una Fangoria o una revista de lo que sea, sabe por dónde van los tiros—basta un vistazo a las cartas del lector en Wizard para leer ooootra repetición de las quejas sobre si Rob Liefeld sabe dibujar o no, y si su puesto en el panteón de los grandes creadores es merecido.

 

Discusión que sigue viva hoy en twitter.

 

Mira, ve: Es claro que esas cartas no son propias de un espectador común y corriente. Quien va al cine y queda insatisfecho dice lo que enunció el pelmazo sentado atrás de mí en Nosferatu, “¡Nojoda, perdimos esos riales!”

 

No, estas son cartas de geeks, de gente que está no sólo en contexto de lo que es la vanguardia, sino que además conocen detalles súper específicos de una película estrenada diez años antes. Somos la misma gente que en una conversación casual te suelta un “Mira, güevón: Tu personajito level 14 igualito se va a morir en la Tomb of Horrors porque por lo menos la mitad de las trampas en ese dungeon son vainas al azar, tendrías que memorizarte el dungeon completo para saber por dónde meterte y sacar buenos números en las tiradas, todo eso para que igual Acererak te mate al final. ¡Pareciera que tú nunca has jugado Dungeons & Dragons, hermanazo!”

 

Un geek es capaz de agarrar el funcionamiento exacto del Millenium Falcon, que es algo que no sale en ninguna película, y usarlo como argumento de debate por dos horas, para terminar enemistado con su contertulio que claramente está menos informado, exhibe opiniones censurables y tiene que sentirse mal por decir que su favorita de la trilogía es Return of the Jedi.


Preparados para conversar sobre "Alien vs Predator"

 

V

Y hablando de Star Wars quiero pararme un rato, porque tú sabes que yo estoy en un grupo de whatsapp con varios amigos cercanos y somos todos una catajarra de geeks así tipo lo que leíste más arriba—una gente que sabe quién es Dash Rendar está operando en otro estado de consciencia en lo referente a Star Wars.

 

Y bueno, que hace poquito salió algo de la segunda temporada de Andor (que ya estrenó) y se ha prendido en ese chat el debate sempiterno de si Star Wars tiene algo salvable o si es a stupid piece of shit que tiene que morirse ya de una vez. Un bando de la discusión decía que todo lo que Disney ha hecho, bajo la dirección de “la Kennedy”, no ha hecho sino manchar lo que alguna vez fue una ilustre saga, que Star Wars está politizada, que no hay nada que despierte interés. El otro bando dice que una saga que tiene una revista en publicación dedicada solamente a cosas de ese universo y que es vista como una religión por millones de personas tendría que llevar carajazo incesante durante décadas para morir, y quizá ni siquiera así porque mira tú a Star Trek, a veces rozagante y a veces de capa caída, pero nunca derrotada.

 

Con Star Wars, yo llegué a la fiesta tarde. Mi infancia y adolescencia fue bajo el manto de la ciencia ficción ochentera de James Cameron y Paul Verhoeven y no le entré de verdad a la Guerra de las Galaxias sino en la segunda mitad de mis 20, que me dediqué a verlas en el orden en el que se estrenaron y ahí fue que me enganché. Cuando tú ves que se estrena una serie nueva de esta vaina y te preguntas a quién va dirigida, va dirigida a mí. Y mira, si bien es innegable que entre todo lo que ha salido hay cosas indigeribles (The Last Jedi), mediocres (Rise of Skywalker) y misguided (The Acolyte), es también innegable que la mayoría de lo que ha salido es dignísimo, empezando por el propio Andor hasta la serie de Obi Wan, que tendrás tus opiniones sobre cómo se desarrolló, pero mala lo que es mala, tipo Robocop 3, no es.

 

Acuérdate de dónde venimos. Nosotros nos jalamos SeaQuest y Stargate y la serie esta de Mortal Kombat, y te tenía que gustar porque es lo que había, todo muy, pero muy por debajo de estos estándares modernos. Es tan sencillo como que Star Wars ha sacado un vainero de contenido y es inevitable que parte de ello sea desaciertos, lo mismo que con todo lo de Marvel; un lector de cómics en el 2007 habría venido un riñón para ver una serie de películas sobre el Capitán América, que vengan además con serie de televisión y contenido animado (sobre todo en el 2007, que estaba candente el tema de Civil War); en el 2025, hermano, uno lo que está es saturado. No es que lo que están sacando es malo o está mal hecho, es que es tanta vaina que cuesta seguirle el ritmo y se mezcla todo como una acuarela fresca a la que le pasas la palma.

 

He evidenciado que esta percepción de que “Todo es una cagada” no es para nada nueva—en todo caso amplificada por el megáfono tetánico, con e, de las redes sociales—, pero si no me crees solamente tienes que leer al propio George Lucas, respondiendo a las críticas sobre Jar Jar: “Esto yo lo he escuchado desde que empezamos, hay un segmento del fandom que no puede aceptar que estas películas tienen un aspecto infantil. Primero era por C3PO, después fueron los ewoks y ahora es esto”.

 

Somos gente que se toma muy a pecho el objeto de nuestras pasiones y eso se mezcla con quien es un bicho normal que se mete en redes a opinar y no tiene la menor idea de que esa película de Nosferatu es una versión modernizada (y fabulosamente hecha) de una película alemana de 1922. La queja del geek hace que todo sea lo peor que existe en la creación humana porque “ya no hacen películas como la obra maestra que fue Aliens”, aunque ya en ese momento la gente se quejaba a tal nivel que el director tuvo que salir a defender su obra en un medio impreso.

 

And this is what happens when you have passionate fans of stuff, hay gente que se agarra a carajazos por equipos deportivos. Hay gente que denuncia todavía hoy los esfuerzos de “modernización” que Metallica ha tenido a lo largo de su carrera. Hay gente que dice que el punk se volvió techno cuando Fugazi empezó a hacer ruido musical. Y entrar en foros reddit de videojuegos es pelear todo el día.

 

We’re just a bunch of rabid geeks, pelear por estas cosas es seguir un legado más viejo que nosotros. It's all in good fun hasta que pasaste 30 minutos discutiendo con alguien que no tiene noción de sí mismo, o el que viene con mala fe. Y eso es... 


viernes, 23 de noviembre de 2018

Un Héroe Real



Yo no te sé decir cuándo me enteré de la existencia de Zuplemento, porque prácticamente desde que supe del cómic en este país, eso fue de la mano con el fanzine obligatorio.

Recuerdo haberlo visto impreso con curiosidad y con la sensación de que hay gente por ahí con el mismo interés que yo, poniéndole cerros de bolas para sacar publicaciones de calidad sobre el tema. Estaba yo mucho más carajito, pateando el San Ignacio y Kidsmanía, del Sambil, en esa época en que todavía existía Venezuela. Nunca se me ocurrió realistamente que yo podría conocer al crew, mucho menos publicar para ellos.

Mi primera publicación para Zuplemento, ahora en formato digital, es un obituario a Stan Lee, so it’s a fucking tall order, and I’m frankly unsure of how well I expressed myself (como dije hace una semana, soy de los que procesan las pérdidas lento).

Sí lo hice con admiración, respeto y reverencia histórica.  Muy agradecido con Sergio por prestarme una plataforma a la que, de por sí, admiro.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Stan Lee: 1922-2018




Stanley Lieber, mejor conocido como Stan Lee, acaba de fallecer.

Sabrán que no siento mucha pena, no porque no lo vayamos a extrañar, sino porque si hay alguien que vivió una vida con todos los hierros, fue ese señor. Celebro a Stan Lee, y agradezco que haya podido disfrutar de su éxito en vida. Tras dejar de trabajar activamente en cómics, en los 70’, Stan se dedicó de lleno a llevar sus creaciones al cine.

Le tomó tiempo, pero mira al mundo hoy.

Cuando falleció David Bowie, me tomó un año hacerle una esquela que representara mis sentimientos. Para Bill Paxton no tuve palabras, y ahora, pues tampoco. I suck at this, así que les dejaré con los posts con los que relancé este blog, donde quizá evidencio lo clave que fue Stan en el comic moderno. Si te gustan los cómics, te gusta su obra. Así de sencillo.

Farewell, Stan. You gave us so much.

miércoles, 25 de julio de 2018

La (Absurda) Historia de Shazam




Como de costumbre, he estado desaparecido de estos lares; tengo un post escrito sobre The Walking Dead y por qué se diferencia tanto del cómic y sólo me falta editarlo, pero capaz nunca lo haga porque no me gusta tanto cómo quedó.

Lo otro que ha pasado es que mi banda está finalmente tocando en locales y entrando en la movida y ha sido muy cool. Ya había tocado ante gente, pero nunca en lugares with an actual backstage donde te invitan comida y bebidas y te preguntan cuánto cobra el grupo. Si me hubiesen dicho hace tres años que iba a estar en una banda con Ingrid Dreissig, I would have choked on anxiety, y a veces me siento como CJ Ramone entrando a Blondie o a Garbage. Este sábado tenemos toque con Agente Extraño. Un honor medio surreal compartir tarima con esos panas.

Y total que entre Chronicles, la banda, la ficción que escribo que algún día puede convertirse en un libro si los astros se alinean y tratar de tener una vida social más o menos decente, no tengo mucho tiempo libre.

AND THAT SHIT ENDS NOW. LET’S GEEK OUT WITH OUR COCKS OUT.

Shazam. ¿Quién es, por qué se llamaba “Captain Marvel” sin ser un héroe de Marvel y por qué se parece tanto a Superman?

Bien, la pregunta nace por la película que viene:


Para entender de qué va este tema, tenemos que hablar primero de cómo funciona la industria del cómic. De nuevo te refiero a este post, que es como la serie núcleo de este blog. Los cómics son divididos históricamente en “eras” que no están estrictamente definidas. En términos generales, todo empieza con la Era Dorada y ese primer capítulo de Action Comics en donde Superman aparece levantando un carro. Con la publicación del personaje, se abre la era del superhéroe, un subgénero del arte secuencial a medio camino entre la ciencia ficción y la fantasía, obligado a convivir con otros géneros, como los vaqueros, los cómics de guerra, de aventuras en la selva, de mafiosos, de romance y así. Lo clave de la Era Dorada es que las reglas no estaban escritas y la industria se iba descubriendo sobre la marcha. Por eso es que es tan estúpido comparar al Batman de la Era Dorada con el moderno: son dos personajes totalmente diferentes que se regían por reglas distintas. Dado que los cómics eran vistos como entretenimiento para los idiotas que no pueden lidiar con novelas en prosa, los autores contaban con libertad casi plena. Batman tiroteaba a mafiosos, el Capitán America le partía la cara a Hitler y Superman era un sociópata. Normal.

Eso cambia con la aparición de Frederick Wertham y su infame libro, Seduction of the Innocent.

Médico psiquiatra que participó, por cierto, en el equipo de defensa de Albert Fish (un pederasta caníbal que se comió a una niñita y le mandó una carta a los papás explicando el proceso), Wertham concluyó que todo lo que estaba pasando en los años 50’, con el nacimiento de la cultura adolescente, el rock and roll, los carros rápidos y el vandalismo, se debía a que esos jóvenes se criaron leyendo cómics, historias inmorales donde Batman compartía la cama con un muchacho mucho menor en práctica vida de pareja, y donde se descuartizaba a la gente.

Porque el titán del medio no era DC (mucho menos la inexistente Marvel), sino EC Comics, del genial Bill Gaines. Originalmente publicando historias educativas y religiosas (!), EC (que empezó simbolizando “Educational Comics” y terminó siendo “Entertaining Comics”) se apoderó del mercado con historias de suspenso, crimen y terror. La influencia de esta empresa no puede ser subestimada: tenían narrativas mucho más sofisticadas que lo que se publicaba en la era y sus historias de terror, retratadas en Tales From the Crypt, The Vault of Horror y The Haunt of Fear, son tan influyentes que HBO sacó una serie (Cuentos de la Cripta) en los 90. Prohibido confundirla con el otro Cuentos de la Cripta.

Una historia clásica de EC funciona como un chiste: alguien bien maldito lleva una vida de pecado y el destino, con agrio sentido del humor, le ajusta las tuercas. Hay un capítulo cuyo nombre se me escapa, donde un pelotero pendenciero se llena los tacos de los zapatos con veneno para, al barrerse en primera base, envenenar al jugador del equipo contrario (que, en efecto, se muere). Bueno, el equipo contrario captura al tipo, lo descuartizan y terminan jugando béisbol con sus tripas. Tú ves todo eso en la página, en colores fríos que recuerdan a Night of the Living Dead (de hecho, Romero dijo que para Night y Dawn of the Dead, intentaba emular el tono gráfico de esos cómics).

Bueno, la vaina llevó a una cacería de brujas y audiencias ante el senado de los Estados Unidos, que concluyó que las historias eran, efectivamente, inmorales, y así nació el Comics Code Authority, la censura de la industria. Las reglas del Code imponían estupideces tipo “Ningún arma de fuego realista puede salir en las páginas, no puede haber historias de zombis ni vampiros ni sangre, el malo nunca puede salir ganando” y tal. En otras palabras, todo lo que EC estaba haciendo se acabó de un día para otro (iniciando la Era de Plata), y gigantescos talentos del medio (Joe Orlando, Jack Kamen, Wally Wood) se quedaron en la calle.

Y el principal promotor del Code fue su principal beneficiario: DC Comics.

DC (llamada entonces “National Comics”), se convirtió en el titán de ventas comprando a la competencia, o sacándolos del negocio con triquiñuelas legales. Y eso es exactamente lo que pasó con Shazam.

Fíjate: el exitazo que representó la publicación de Superman implicó un feeding frenzy donde todo el mundo se copiaba de todo el mundo, sin mayores repercusiones. Batman, por ejemplo, empezó como un fusil de The Shadow con el Zorro, y de ahí evolucionó bajo la pluma de Bill Finger, para convertirse, poco a poco, en una criatura original.

El personaje que hoy conocemos como Shazam arrancó como “Captain Marvel”, de Fawcett Comics, una respuesta casi inmediata a Superman. Los conceptos son idénticos: ambos lucen igual (parecen hermanos), tienen poderes muy parecidos y sus elencos son súper parecidos (see what I did there?). Supes es Clark Kent y Marvel es Billy Batson, realmente la misma metáfora: la persona que menos te esperas tiene todo el poder en la palma de la mano.

O sea, esta es la portada de la primera historia de Superman…


Y esta es la primera historia de Captain Marvel:


Pero así como Batman evolucionó, Captain Marvel también se fue convirtiendo en otra cosa. Las historias se fueron volviendo más extravagantes, más sofisticadas y mientras Superman, el hombre más poderoso del mundo, luchaba contra mafiosos, Captain Marvel peleaba contra dictadores galácticos, robándose la audiencia del pionero héroe americano. Para mediados de los años cuarenta, Captain Marvel se publicaba dos veces a la semana, que es una vaina que ni siquiera hoy es feasible. Mucho se ha especulado sobre por qué, si los dos eran prácticamente el mismo personaje, uno era más popular que el otro. Se lo atribuyo a la identificación del lector; mientras Clark era un periodista nulo, Billy era un chamo que se emocionaba por las aventuras que vivía su alter-ego y a veces le hablaba directamente al lector, como Deadpool haría cincuenta años después. El personaje originalmente se iba a llamar “Captain Billy” y queda bien descrito con las palabras del editor en jefe de Fawcett: “Le pedí a mi equipo que me crearan a un personaje idéntico a Superman, pero en vez de ser un reportero, que sea un niño”. Boom.

¿Qué hizo National Comics?

Demandó a Fawcett por violación a los derechos de autor (más de diez años después de la “violación”) y contrató a Otto Binder, escritor de Captain Marvel, para que aplicara en Superman lo que ya venía haciendo. Superman se reinventó y, sólo por si acaso, National compró al personaje de Captain Marvel.

O sea, DC demandó a otra empresa por fusilarse a su personaje, y contrató luego al escritor del fusil para que volviera al producto original una cosa más parecida al fusil.

¿Me sigues?

Ahora, la sentencia a favor de National tiene un detallazo: Captain Marvel como tal no es una violación de la propiedad intelectual, sino algunos elementos del personaje. Por ejemplo, ¿la pinta y los poderes? Violación. ¿El nombre y el concepto? Original.

Esto es clave para entender todo lo que vino después, porque aquí entra Marvel Comics en el panorama, and shit’s about to get a lot more fucking confusing.

Ve: Cuando Marvel ya había creado su roster clásico de personajes, se dieron cuenta de que el nombre de “Captain Marvel” estaba disponible, porque Fawcett aún lo tenía pero nunca hizo nada con él. Stan Lee, siendo quien es, pensó que era una excelente idea el vender a un personaje con el nombre de la compañía, que además cuenta con un legado más o menos similar al del Capitán América y La Antorcha Humana. Así, en 1968, Marvel Comics lanza a Captain Marvel ante los ojos de DC, que no podía hacer nada porque, aparte del nombre, este Captain Marvel no se parecía en nada al otro Captain Marvel.

Déjame repetir: El Captain Marvel que saca Marvel Comics, es un personaje completamente diferente al de Fawcett, lo que es burda de cómico cuando consideras que pocos años más tarde, DC trata de relanzar al Captain Marvel original y no puede porque Marvel Comics tiene ahora los derechos del nombre.

Por eso es que el personaje de Fawcett se llama ahora “Shazam” (siglas de Salomón, Hércules, Atlas, Zeus, Aquiles y Mercurio), un tipo que nació bajo una poderosa influencia de Superman, terminó influyendo a su inspiración y ahora se parece tanto a Supes que vive bajo su sombra —porque si Superman ocupa ahora el espacio labrado por Shazam, ¿qué haces con la copia? Para añadirle más confusión al cuento, DC Comics tiene tres personajes que son virtualmente clones: Superman, Shazam y Black Adam. En caso de que nunca lo hayas visto, this is Black Adam:


La parte del nombre entre Marvel y DC se resolvió en los 70’, pero en el 2008 Midway Games publicó el videojuego Mortal Kombat vs DC Universe, y en el roster de DC tienes a Shazam no bajo ese nombre, sino como Captain Marvel, lo que quiere decir que DC Comics sacó un producto en donde un personaje tiene el nombre de un personaje de Marvel Comics, que antes pertenecía a Fawcett Comics y que DC pensaba que tenía, pero realmente no era así y lo metieron en el juego, y nadie se dio cuenta. Todavía el personaje en ese juego tiene un nombre bajo el que no se publica. After everything we’ve just said, perhaps you think I’m done.

That would be a mistake on your part: Carol Danvers empezó como heredera del Captain Marvel nuevo, que es un personaje que nunca pegó y que solamente se publicaba para tener el nombre en rotación y no arriesgarse a perder esos derechos de publicación. Danvers, que iba como superhéroe bajo el nombre de “Ms. Marvel”, tuvo una carrera que incluye a Los Avengers y partes importantes en prácticamente todos los eventos de la editorial, hasta que alguien dentro de la empresa se dio cuenta (en el 2012) de que nadie relevante estaba utilizando el nombre de Captain Marvel y por ahí tenemos a Carol Danvers ascendiendo en relevancia, tras décadas de publicación. ¿Qué hacemos?

WE PUBLISH CAPTAIN FUCKING MARVEL:


O sea: la Captain Marvel que vas a ver en el cine de la mano de Marvel Studios es un personaje totalmente diferente al primer Captain Marvel de Marvel, que nada tiene que ver con el primer Captain Marvel, publicado en 1939. Y si Carol Danvers es ahora Captain Marvel, ¿quién es Ms. Marvel?

Kamala Khan, una fan de Carol con más similitudes a Billy Batson que el Captain Marvel de Marvel tiene con el Captain Marvel de DC.


Todavía falta: de aquel litigio en los 50’ que nunca se resolvió bien deviene un personaje llamado Marvelman, que es la misma güevonada que es Shazam, que tampoco pegó y fue rescatado en los 80’ por Alan Moore, en un titulazo llamado “Miracleman”, cuyos derechos luego pasaron a Neil Gaiman y él se los vendió a Todd McFarlane, y eso fue otro litigio de décadas donde Todd trató de publicar Miracleman, descubrió que no pudo y durante el juicio, los dos, Neil y Todd se enteraron de que los derechos eran sólo del nombre.

Paralelo a todo esto, en el 2009, Boom! Studios publica Irredeemable, de Mark Waid, que es otro giro a ese concepto de Superman/Captain Marvel con nexos directos a Supes. El personaje central de Irredeemable, Plutonian, es un derivado directo tanto de Supes como de Shazam, sin que esto sea violación a derechos de autor supongo que porque es Mark Waid y, pues, así es como funcionan los cómics.

Y bueno, ese es el cuento. Chao.


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