domingo, 4 de febrero de 2024

¿Qué es mal cine?: ThanksKilling


Título original: ThanksKilling

Año: 2009

Director: Jordan Downey

Libreto: Brad Schulz, Tony Wilson, Grant Yaffee, Kevin Stewart, Jordan Downey

Elenco: Jordan Downey, Lance Predmore, Natasha Cordova, Aaron Carlson

Fotografía:       Kevin Stewart

 

Aunque te duela: Una película, para ser buena, no tiene que estar bien hecha.

 

Es una discusión que tengo con un amigo muy querido. Él insiste en que una película que está mal hecha—léase mal actuada, mal editada, con un mal libreto o valores de producción muy bajos—, es obligatoriamente mala por muchos méritos que pueda tener en algunos campos. Entran en el mundo del placer culposo, el “es tan mala que es buena”, que es otra cosa en la que no creo, porque si te gusta y no estás haciéndole daño a niños, a animalitos o financiando el chavismo, ¿por qué te tiene que dar culpa? Si te gusta, te gusta.

 

Quien concibe al cine como un tema de Hollywood y lo que sale en circuitos de arte más elevado, y tú sabes de qué autores estamos hablando, miran a esos basureros donde uno se desenvuelve de forma natural y señalan con el dedo, “Esa The Room es demasiado mala, Oh hi, Mark!” Como no han visto rostro, creen que Showgirls es lo más bajo que una película puede llegar, que Uwe Boll es el jefe final de los directores malos, que tú matas a Michael Bay y en ese mismo momento se muere Tommy Wiseau y Neil Breen, Peter James Iengo y David Wascavage, gente de la que nunca has oído hablar porque eso ya no es cine de serie B o serie Z, sino el subsuelo del infierno. También se moriría el antedicho Boll y el lúser de porquería que dirigió la última Resident Evil.

 

Pero el problema de The Room no es la escenita esa de Hi, Mark, ni que Tommy está confundido sobre las dinámicas de la relación heterosexual; el problema es que es aburrida. Como a la media hora de película sientes que los párpados se te cierran solos, la cama de clavos en la que estás empieza a hacerse cómoda, cabeceas por dos minutos y ya le perdiste el ritmo a la trama y ya la vaina no te interesa.

 

Ese justamente es el pecado imperdonable de cualquier película: Ser aburrida.

Que es como llegamos a ThanksKilling, una película hecha por $3.500 (yo gasté más haciendo mi boda) por un equipo de producción que no me sorprendería si son todos las mismas ocho personas pero cambiándose el nombre para que los créditos se hagan más largos.

 

Un grupo de universitarios pretende irse a casa para el día de acción de gracias con los vicios de rigor en películas de terror arquetípicas. No saben que en esas mismas tierras los indios maldijeron a todos los colonizadores blancos a ser víctimas durante la fecha de un pavo real endemoniado, sediento de venganza, con voz de locutor y un aceptable gusto en cuanto a compañeras de cópula.

 

Por si la premisa no lo delata, esta película está bien para la joda. Abre con una “peregrina” topless huyendo del antedicho vengador—se llama Turkie—que, antes de cegar su vida en honor de los años de genocidio que los pueblos originarios sufrieron, le dice “Nice tits, bitch!”

 

La película sigue el ritmo y patrón de una película slasher donde el asesino es el verdadero protagonista de la historia, comenta la trama y se ríe contigo, las comparaciones con Chucky y Freddy Krueger son obvias (sobre todo en el caso de este último, porque las voces y actitud son un poco parecidas). Pero el muñeco que hace de Turkie está demasiado mal hecho, mano. Yo celebro que Jordan Downey haya creído en su visión y encargado la confección de ese muñeco triste de goma y plumas, porque de verdad se ve como algo que comprarías en una piñatería de cualquier pueblo latino, o en esas rebajas de Halloweentown.

 

Pero funciona.

 

La vaina de verdad da risa.



No quiero spoilear ninguno de los otros chistes acá porque eso sería como decirte dónde vienen los sustos en una película más seria, pero esta gente se nota que estaba clara de sus limitaciones y no trataban de esconderlo, esta película sabe exactamente qué es y cómo se va a ver. Cinco personas escribieron el libreto (!) y el metraje se esfuerza en llegar a los 70 minutos, pero hay muchos momentos donde pasa algo, tú empiezas a sacudir la cabeza y cinco segundos después te ríes. Y las reglas del mundo dicen que si te da risa, el chiste es bueno.

 

En el elenco no conoces a nadie, y quiero celebrar también que ThanksKilling no cae en esas trampas de baja factura que tú te esperas con semejante inicio, creo de hecho la inicial es la única escena donde hay desnudez. Acá ninguno es un actor consumado y en otra película estarías maldiciendo a la pantalla, pero la inexperiencia del elenco contribuye al conjunto—es difícil quejarse de la actuación en una película que parece más bien un proyecto universitario que algo que se hizo para proyectarse en cines. Shia LaBeouf está al nivel de esta gente y cobrando más, y si él tiene la cachaza de llamarse actor, estos muchachos acá también merecen el rótulo.

 

Este mundo tiene ya unos tres años en que cada noviembre empiezan a salir películas navideñas porque la internet se dio cuenta de que hay un grupito que son las “películas irreverentes para ver en diciembre”. Acá hablamos ya de la reina bastarda de las fiestas, y hay otras de muchísima calidad (nadie se acuerda de que Arma Mortal es navideña), pero la lista se ha ido llenando de Santas asesinos, creo que hay dos o tres de un krampus (sólo rescato a una), hay de grinchs diabólicos, de Winnie the Pooh diabólico, de duendes de Santa diabólicos. Se nota mucho la forzadera porque pelis como Gremlins y Batman Returns no estaban tratando de hacer la vaina a propósito, el setting es casi accidental.

 

ThanksKilling tiene eso, quizá porque proviene de antes de esta fiebre latosa. Es una peli sin pretensiones que hace que te preguntes qué estás haciendo con tu vida, pero que no puedes apartar los ojos porque hay que saber cómo termina aquello. Si alguna vez quisiste hacer tu propia película y pensaste que era imposible porque no tienes dinero, piénsalo otra vez. Si crees que para ser director primero tienes que ir a una escuela de cine, tienes la mente demasiado cuadrada. Si crees que ninguno de tus amigos actúa bien y eso saboteará tu proyecto, y que no conoces a nadie que haga efectos especiales, y música, y vestuario, recuerda que existe una película llamada ThanksKilling sobre un pavo de goma que mata gente y dice groserías.

 

Y somos un montón de gente que se la vacila.

viernes, 2 de febrero de 2024