domingo, 31 de julio de 2022

El Rey Ha Muerto. Que Viva El Rey.


 

Unas dos semanas antes de que estrenara la octava y última temporada de Game of Thrones, tuve una invitación a Unión Radio para conversar sobre lo que venía. Creo que Luis Carlos estaba en esa charla pero no estoy seguro, y tengo en la memoria una entrevista larga que fue solamente telefónica y no sé si fue esta que estoy recordando mal. Todo es posible and this was during the crazy days so I misremember things.

 

El punto es que en la entrevista nerdeamos bandera y hablamos de lo que estaba por venir, me lancé mis mejores teorías y análisis de personajes y comenté el conflicto que venía entre fucking Aegon Targaryen y Daenerys Stormborn, comenté cómo era bastante posible que Petyr Baelish pagó a un hombre sin rostro para que fuera asesinado en su lugar (por la famosa escena donde él se ve comploceando con alguien y dándole una moneda) y cómo era posible que Tyrion Lannister realmente fuera Tyrion Targaryen, al ser hijo bastardo del Rey Loco, teoría que en los libros sigue viva y tiene múltiples asideros sólidos. Esa entrevista provocó una locurita en redes y gané varios seguidores en twitter que no sé realmente qué estarían esperando de mi—pretty sure it’s not what they actually got.

 

Nada de lo que adelanté en esa entrevista sucedió.

 

Quedé como los peluches estos que son los mega analistas políticos, que saben todo lo que va a pasar en Venezuela pero nunca la pegan.

 

Juan Nieve bajó la cabeza ante Daenerys hasta el último minuto, la escena de Petyr Baelish dando la moneda no significó absolutamente nada y Tyrion resultó simplemente estúpido, sin ningún secreto interesante. Si oíste esa entrevista, yeah, mea culpa, he quedado como un re-boludo porque pensaba que las re-boludeces no podían ser tales, que el nivel de calidad narrativa al que estábamos acostumbrados se iba a sostener. Y ahora todos sabemos qué pasó.

 

Este post iba a ser sobre cómo las dos últimas temporadas de Game of Thrones, más que decepcionantes, son un sinsentido llenas de hoyos de trama y que, sin embargo, yo iba a volver a las andadas acá, en este blog, con mis análisis a los episodios de la serie sucesora, House of the Dragon.

 


Pero luego me puse a leer mis análisis de la última temporada y no hay mucho más qué agregar, ahí está todo y además está fresco. La serie dejó de seguir la lógica y el realismo para seguir fanservice y sorpresas a la audiencia a costa de su propia narrativa. Arcos argumentales que tenían casi diez años construyéndose no llevaron a nada, profecías brutales no llevaron a nada y personajes súper profundos (como Varys) tuvieron finales patéticos. Creo que todavía faltan muchos años para que alguien saque el recuento sincero de por qué las cosas pasaron así, por qué Lindelof y el otro idiota hicieron lo que en Venezuela llamamos “un vulgar mateo” con las últimas dos temporadas, en vez de pasar a un nivel de producción ejecutiva y darle las riendas de showrunner a alguien más. George R. R. Martin dijo en múltiples ocasiones que había material para 12 temporadas y que, con el tiempo, los dos tipos estos que dirigían la serie dejaron de prestarle atención y de convocarlo para reuniones sobre trama.

 

Queda claro que D&D, que provienen de éxitos narrativos como Wolverine Origins (uno de estos idiotas es responsable de que existiera un Deadpool mudo, para que tengas idea de con quién lidiamos), son excelentes adaptando material pre-existente y horrorosos sacando material original. A ver, que lo que hacen bien lo hacen súper bien y una de las mejores cosas de ver Game of Thrones siendo lector fanático de la saga es que lo audiovisual se complementaba perfectamente con lo literario. En los libros nunca vemos momentos como este:

Ni como este:


Pero esos dos sirven de ejemplo sobre cosas exclusivas de la serie que calzan bien en nuestro fundamento bibliográfico. En los libros, por ejemplo, no sabemos que Theon Greyjoy sobrevivió a la toma de Winterfell por los Bolton sino mucho, pero mucho después. Theon es sometido por las fuerzas de Ramsay Snow al final de A Clash of Kings, el segundo libro, y no lo vemos más. Se dice que ha muerto a manos del Bastardo de Bolton. En el quinto libro, A Dance With Dragons, aparece un personaje todo atontado y atormentado por sus torturadores y su propia culpa, como parte de la corte de Roose Bolton y Ramsay. Cuando pasan varios capítulos, resulta que esa ruina de hombre es Theon Greyjoy, que ha aprendido a responder al nombre de Apestoso más que a su nombre de cuna.

 


En la serie, esto pasa diferente, obviamente, y presenciamos la tortura a manos de Ramsay, lo que además nos da espacio para ver cómo el Bastardo de Bolton se va construyendo como antagonista—que en los libros no lo vemos sino hasta el quinto libro, como dije, todas las referencias de Ramsay hasta el momento habían sido por relatos de terceros pero no cosas que viéramos directamente como lectores.

 

¿Cuál de los dos acercamientos es mejor? Los dos, porque ambos se complementan muy bien. La adaptación de HBO a Una Canción de Hielo y Fuego es grandiosa porque justamente expande y amplía el material base.

 

Pero luego tienes a cosas como las Sand Snakes y toda la trama de Dorne, una señal de alarma tremenda que preferimos ignorar.

 

Esta parte de los libros, todo lo referente a Dorne, es una de las cosas más recontrabestiales de esa saga, una conspiración que te comes las uñas leyéndola, y que estos tipos la hicieron súper, pero súper mal. Es el mismo caso de Euron Greyjoy, que en los libros es un personaje completamente diferente.

 


De manera que ahí está, lo bueno y lo malo de Game of Thrones, una serie que me quejo como fanático fiel de A Song of Ice and Fire y a la que a nivel personal le debo bastante gratitud. Esa serie me dio muchas cosas, por medio de este blog y la lectoría de todos ustedes. Escribiendo acá, terminé trabajando con gente bestial, haciendo amistades con gente que hoy es muy querida y puedo describir como amigos de verdad que están ahí en las buenas y en las malas con uno, tuvimos esas sabrosísimas charlas de La Cátedra del Pop.

 

No es poca cosa cuando consideras que it all began with me writing on my bedroom for the internet. A mí terminaron llamándome para que conversara en televisión y radio sobre series de televisión y cultura pop en general que, imagínate, un tipo tan de nicho e intereses específicos como yo. Por supuesto que acepté, ojo, porque conversar con Henrique Lazo sobre Cobra Kai y Breaking Bad beats staying at an office looking at a computer screen, bored out of your mind.

 

Una de cal y una de arena, como dicen por ahí.

 

¿Qué vamos a hacer ahora, con House of the Dragon? ¿Se reactivará este blog?

 

Respuesta 1: Volveremos con los Análisis Troneros.

 

Respuesta 2: Yeah.

 

No sabemos si House of the Dragon llegará a alcanzar las cimas de fenómeno pop que la serie original desató, y estamos de acuerdo en que la vaina es un reto, quitarnos el mal sabor de boca de aquella decepción. La serie ciertamente se ve bestial y parece que cuenta con los elementos necesarios para triunfar, pero sólo el tiempo dirá si volveremos a ese ambiente de festival que existía todos los domingos por la noche.

 


Pero incluso si la cosa no pega, acá estaré, lanzándome mis análisis y elucubraciones y comparaciones con los libros porque esto es algo que me tripeo legítimamente, soy lector necio de esa vaina y me gusta burda todo esto que ha creado George R. R. Martin. La Danza de los Dragones es un período interesantísimo en la historia de Westeros y por supuesto que voy a ver si le hacen justicia, y lo comentaré así sea con cuatro gatos y ya, porque this is how we roll. 


If I wanted to be popular, I wouldn’t even be writing.

 

El plan de batalla es así:

 

La semana que viene vamos a conversar sobre qué pasa en los libros de Game of Thrones que la serie ignoró.

 

La semana de arriba vamos a hablar de la dinastía Targaryen, desde que Aegon el Conquistador llegó a Westeros, hasta el reinado de Viserys Targeryen, con el que arranca House of the Dragon. Esto será someramente, porque son décadas y décadas de historia, pero sí quiero que cuando termines ese post, estés ubicado bien en el contexto de lo que vas a ver del primer episodio de la serie pa’ alante.

 

Si los Dioses son buenos, vamos a poder nerdear buenísimo con showrunners que se preocupen por su legado y respeten al material base y a los fans. Así que nada, en palabras de un sabio (JR Petare), “las despedidas son tristes”. Pendientes la semana que viene, que volvemos a Westeros.

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