martes, 25 de octubre de 2016

SYMPATHY FOR THE CREATURE 2: El Proyecto de la Bruja de Blair




Título original: The Blair Witch Project

Director: Daniel Myrick, Eduardo Sanchez

Guion: Jacob Cruse, Eduardo Sanchez

Elenco: Heather Donahue, Michael Williams, Joshua Leonard

Cinematógrafo: Neal Fredericks

País: Estados Unidos

Año: 1999

Tópicos: Película encontrada, ocultismo, brujas

Canción recomendada: Creo que es la única película en las dos ediciones de Creature que queda mejor descrita con el silencio.

Parece que en nuestros días, tres de cada cinco películas de terror son “cintas encontradas”, el subgénero en el que, a modo de documental, presenciamos los eventos por medio de una cámara. Los responsables son dos tremendas, la española REC y la minimalista Paranormal Activity. Ya sabemos que ninguna de las dos inventó la movida y que ya a finales de los setenta podíamos ver a su precursor más sólido, pero la que la gente recuerda por su impacto y por su efectividad, es la que hoy nos ocupa, una película que, con presupuesto microscópico, nos confirma que menos es más y no hay nada más aterrador que lo que está en tu imaginación.

Tres jóvenes cineastas están grabando un documental sobre el espanto local, “La Bruja de Blair”. En Burkitsville, todo el mundo ha escuchado de la leyenda, plagada de asesinatos rituales y pistas sobre lo que está por venir. Al día siguiente, los chicos se adentran en el bosque a pesar de las advertencias en contrario. Todo va bien, pero pronto se pierden, encuentran glifos y señales ocultistas y se vuelve evidente que están siendo observados… y cazados.

Cuando tomas la premisa así, at face value, no parece particularmente terrorífica, pero todo está en la presentación. Los tres actores son súper convincentes (si te preguntas cómo éramos los chamos en los 90’, no busques más) y además improvisaron la mayor parte de sus diálogos y acciones. La producción fue una locura: Cada mañana, debían encontrar una caja con pistas sobre lo que iba a pasar y cómo debían reaccionar. Fueron electos tras un arduo casting y los directores sabían que estaban particularmente entrenados para la improvisación, pero el rodaje, que brindó 90 horas de película (posteriormente editadas a 90 minutos), fue una tortura. Gregg Hale, uno de los productores, recreó su entrenamiento militar, en el que los cadetes eran cazados por el enemigo. Pasaron hambre, frío y sueño. Mucho de lo que ves no es actuado.

La cosa tiene un cariz progresivamente macabro. No quiero spoilearte mucho, pero la vibra, que comienza inquietante, va dando pasitos hasta la dimensión desconocida y llega un punto en que shit gets decidedly fucked up, días de tormento puntuados por noches de auténtico terror. La discípula Paranormal Activity recrearía estos puntos con gran efectividad.

Lo más curioso de todo es que durante toda la película, no vemos mayor cosa. Si The Texas Chainsaw Massacre es la maestra del juego entre lo explícito y lo implícito, The Blair Witch Project es la campeona de la sugestión. Toda esta película es atmósfera, ruiditos, actuaciones, advertencias, un descenso gradual en la temperatura hasta que te preguntas por qué coño estás haciéndote sufrir. ¿Hay algo entre los árboles o sólo lo imaginaste?

Quizá lo más famoso de la película es la treta que se lanzaron los directores: Vendieron al film como un documental real. Los tres actores (que participan con sus nombres reales) literalmente desaparecieron, se montaron campañas para conseguirlos, era sabido que los tres entraron al bosque, se perdieron y esta cinta es lo que quedó. Pasó como dos años para que se supiera la verdad y si ya es acojonante verla sabiendo que es ficción, no quiero imaginármelo bajo el truco de los artistas.

Deja que te seduzca el hechizo de la bruja, cálate las escenas nocturnas y vas a reconocer a una película de lo que se llama terror en su estado más puro.


Otra por el estilo:

La abominable predecesora: Cannibal Holocaust.

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