viernes, 1 de enero de 2016

Albaricoques



De todas las cosas brillantes que George Romero ha dicho, hay una que nunca olvido. “Los zombis en mis películas no son el tema principal, son un recurso narrativo. Tú puedes cambiar a los zombis por el terremoto, el incendio, el maremoto, los animales y el resultado es el mismo porque no se trata de los zombis, sino de la gente, del drama humano y cómo las personas reaccionan ante situaciones extremas”.

Con ese parámetro en mente, redacté la historia que nos ocupa y que fue galardonada con el primer lugar en ciencia ficción del Concurso Solsticios (valiente propuesta para la literatura de género venezolana –y más en tiempos de crisis). Claro que estaba obsesionado con los kaijus. Obsesionado. Pacific Rim ya había salido y la nueva Godzilla seguía en el cine, con escenarios apasionantes. Y si tú ves la primera Godzilla (Gojira), por Toho, es una película que sí, trata textualmente sobre un monstruo gigante que destruye al país, pero subtextualmente es una película sobre la bomba atómica, los terremotos y los terrores de que la ciencia descubra algo tan destructivo que no vale la pena desenterrar el fósil. Se confirma el precepto Romero; Godzilla es un desastre natural sapiente.

Todas esas películas tienen un defecto, sin embargo, que usé como ancla para abordar el tema: La perspectiva siempre es militar, es el científico en las altas esferas del poder o los políticos (al menos hasta que se pusieron estrafalarios). Si algo así llegara a suceder de verdad, es poco probable que tú o yo lo veamos a ese nivel. Nosotros lo veremos como lo que somos: civiles de a pie, reaccionando como mejor podemos y sabemos ante un evento que nos supera. The Host y Cloverfield nos echaron cuentos similares, pero en el casi terreno baldío que es la literatura de kaijus, quise asumir la narrativa desde un tipo normal sobreviviendo en su soledad. Dos subgéneros del sci-fi casados, no es el “apocalipsis zombi”, sino el “post-apocalipsis kaiju”. 

He aquí el resultado. Feliz año nuevo, gente cool.

- o -





Media hora más tarde, posé la lata sobre el televisor roto y contemplé mi suerte, mi limbo y la maldita, la lata, el símbolo de todo lo que había salido mal desde que el mundo se acabó.

Un trago de agua, un vistazo al cielo, cenizas todavía cayendo, copitos de nieve muerta. Hablo solo todo el tiempo. En mi morral hay dos libros: La Metamorfosis, que me pareció un ladrillo, y El Juego de Ender, que es entretenido. Traía Frankenstein también, pero lo dejé en la acera hace como tres días. Ahorita no puedo con ese llantén.

Analicemos mis opciones. Puedo: a) Patear la lata. Jamás la abriré así; b) Darle con una piedra. Haré tanto ruido que alguien vendrá; c) Buscar un vidrio y probar con el lado más filoso. Me voy a cortar, no tengo medicinas, me va a dar una infección y moriré; d) Rezar y abrir la lata de milagro, la opción más razonable hasta ahora.

Pasé dos horas tratando con las llaves de la casa y sólo le hice tatuajes hundidos, sin sabor ni color. Es lo que me merezco por conservar llaves de un lugar que ya no existe.

Al morral. Otro trago de agua.

Viajo de día y siempre por la sombra. Los cristales me crujen bajo los zapatos. El cielo es gris, los edificios lánguidos, a veces me parece que veo en blanco y negro. Huele a yeso o a carbón. Me arden los ojos pero ya casi no me duele el cuerpo. De vez en cuando oigo una voz, una tos, un lloro. Después del día de los soldados y la mujer, me hago el loco o me escondo. Trato de mantenerme por las vías que conozco, haciendo memoria de todas las veces que me fui a Puerto La Cruz con Mariela y sus lentes oscuros. Es arrecho cómo, a pesar de todo, sigue aquí, dentro.

Me pregunto si sigue viva. La peor parte de mí, la rastrera, sucia y egoísta, dice que si está viva, ojalá y Arturo se haya muerto porque así tengo chance de volver. Nos estamos divorciando porque la conseguí sentada en las piernas de ese cabrón (en realidad el cabrón soy yo); Discusión horrorosa de por medio, mi esposita de cinco años se ha acostado con su “mejor amigo” seis veces, pero me juró que, después de la boda, sólo se han besado. Cuando pienso en eso, quiero vomitar. Me quiero morir.

Freud decía que los seres humanos estamos motivados por dos influencias primordiales: Eros, o tu ánimo de vivir, y Tánatos, o tu ánimo de morir. Es casi gracioso cómo Mariela, la mujer que tanta felicidad me trajo, sea Tánatos, y Deimos, el cangrejo maligno de las profundidades del mar, sea Eros. Porque si me hubiese querido morir, ya lo estaría. Cuando ordenaron el desalojo de Caracas hice como todo el mundo: Empaqué y acompañé a la multitud. Una procesión más que una marcha, para abandonar las ruinas. En tres horas me di cuenta lo obvio: ¿A dónde nos van a meter? ¿Cuántos habitantes tiene Caracas? En la cola la gente se gritaba, se ofrecía golpes, se atropellaba. ¿Tú te imaginas a cinco mil damnificados viviendo en paz y armonía en un estadio sin techo? Yo tampoco. Los kaijus empezaron a atacar hace año y medio. Tú dirías que, con ese escenario, el gobierno habría preparado un plan de contingencia ante la eventualidad de que un reptil satánico saliera de La Guaira, a tan corta distancia de la capital, pero te recuerdo: Venezuela es un país en el que el suministro de agua depende de si llueve o no. Estar preparados es para otra gente.

Me desvié. Dejé que la marea siguiera su curso y me puse a recorrer las calles solo. Eso fue por La Urbina. De noche, La Urbina da terror (sobre todo esa noche), así que no quise jugármelas y me quedé en vela hasta el amanecer, sentadito en la calle, oculto. Ya con sol, me puse a buscar casa, con la casa había comida y aquí estamos hoy. Si Mariela me provoca morir, Deimos me hizo ver lo mucho que quiero estar vivo.

Qué nombre tan malo, ¿no? “Deimos”. Cuando el cangrejo apareció (obvio que no existen cangrejos gigantes, pero es el animal que más se le parece), otro kaiju apareció en Italia. Los reportes iniciales fueron muy confusos porque, aunque Deimos apareció antes, Fobos tuvo mucha más publicidad. CNN lo anunció con plena cobertura y muchos, incluyéndome, creímos que era mentira que había otro kaiju, a menos de un día de distancia de Caracas. Tenía que ser una equivocación, porque la gente lee cualquier vaina en twitter y corren los rumores. Pero ahí estaba, entrando por El Valle, con un rastro de apocalipsis como la baba de un caracol. Al italiano lo llamaron “Fobos”, por una de las lunas de Marte. El nombre del criollito era por la otra luna. Para que sea más tétrico, vamos a ponerle esos nombres, Fobos y Deimos, “Miedo” y “Terror”. Arrepentíos, pecadores, Terror viene y viene arrecho.

Mi mundo se derrumbó mucho antes. Uno dice que no debe depositar toda la felicidad en la pareja, pero es difícil trazar una línea. Después de que nos separamos, todo era una mierda, vivía amargado y solo. Un divorciado de treinta años que no tiene para seguir pagando el alquiler, con esas imaginaciones nocturnas, ella en la cama con él. Uno tiene que ser digno y sé que hice lo correcto al dejarla ir, pero hay que ponerse estos zapatos y verle la cara al dolor. Igual no creo que se hayan cogido en ninguna de esas noches; a Mariela le encantaba hacerlo era en la tarde.

Esa mañana, la del ahora llamado “Día Cero”, llegué a la oficina con mi habitual capa de miseria. Se me estaba cayendo el pelo, estaba más gordo y ya traía mal aliento. Es raro ese momento en que llegas al trabajo un miércoles y la oficina está vacía. Todos estaban en el comedor, en la proyección de una película. El monstruo que destruía Japón era un tipo en traje de goma. ¿Por qué lo vemos por Globovisión?

Días oscuros con noches sin luna. Kappa-Sama, el camaleón gigante que se comió a Hiroshima. Una palabra que nunca olvidaríamos: Kaiju. Apocalipsis. Los mayas se pelaron por pocos años.

Cuatro monstruos más tarde, el dominio sobre la cultura era total. Nadie podía ponerse de acuerdo sobre lo que eran: Mensajeros de Dios, mensajeros del Diablo, mensajeros de la tierra. Animales prehistóricos que se durmieron y ahora se quitaron las lagañas. Extraterrestres. Los primeros terrícolas, dueños del centro de la tierra. Bill Maher, conversando con Neil DeGrasse Tyson y otro científico que no sé quién es, dijo “El origen no importa tanto como el destino, y el destino deletrea ‘extinción’”. No te rías que es verdad. 

Muerto Kappa-Sama, el Pentágono arrojó su plan para enfrentar otro “incidente
xenomorfo”: Atraer con tropas a las criaturas hasta que estén en áreas deshabitadas y ahí descargar la artillería. Mostró planos del tanque GuyMontag212. “Este tanque está equipado con un cañón de 120mm y puede disparar proyectiles kinéticos. Más que suficiente”.

Un monstruo en Escocia (resulta que el monstruo del lago Ness sí existía), uno en las Filipinas, destruidos en un día. Pulgasari arrasó con Corea del Norte hasta que llegó al Sur y fue acribillado (ahora Corea tiene un déficit fiscal; es irónico que los refugiados causaron más daño que el dragón). Imagino que los tanques ya dieron con Deimos, pero ¿mi opinión? Si los soldados de este país fueran tan eficientes, Caracas todavía existiría.

Desalojo decretado, las calles se trancaron ipso facto. En el tráfico, lo vi, hacia La Previsora. Hubo quienes dejaron sus carros y se fueron corriendo (algunos fueron arrollados). El carro que iba atrás de mí me chocó, la cadena de desesperación. Deimos tenía el caparazón, las tenazas y los tentáculos, pero más que eso, era grandioso, una presencia como la que debe tener Dios. La gente se echaba en medio de la calle a rezar. Lloré sin darme cuenta, me temblaba el cuerpo. Me descubrí eufórico. Pudo ir hacia mí, pero siguió a La Florida. Cuando ya no estaba a la vista, todavía podías escucharlo aullar.

Eso fue hace una semana. Sigo vivo. Siempre tengo hambre pero nunca me he quedado sin comida. Igual me hacía falta rebajar.

A golpe de mediodía, empezó a llover. Me cobijé bajo el techito de una panadería (violada, desvalijada) y volví a la maldita. Pasando bajo una santamaría como los párpados entreabiertos de un cadáver, la saqué del bolso. No la veía bien, pero mis dedos le acariciaban el exoesqueleto. Saqué la linterna y alumbré. Ratas huyeron, polvo se levantó. Este soy yo, el hijo de Élida Palma: Empaco una linterna y se me olvida la navaja. Si Mariela estuviera aquí, me diría que ahora sí nos vamos a morir. Que tengo poca visión, que traer un cuchillo era lógico. Habría echado vapor por los oídos y me habría castigado con dos horas de miradas venenosas. O no me hubiese dicho nada y eso habría sido peor.

El estómago me gruñó. Una barra de granola con sabor a paz mental.

Estoy enamorado de Mariela. Dios, permite que esté viva. Si quieres mátame, pero deja que ella viva.

Desperté con la respuesta a mis problemas mirándome. Una serpiente dorada, la luz de un sol artificial. Emergí a la realidad como el que se está ahogando y es expulsado del mar: tonto, torpe y con una parte de mí deseando quedarse en las profundidades donde todo es paz. Me tapé los ojos y ahora sí, adrenalina como aceite hirviendo.

Una silueta con brochazos de color. El cuchillo en primer plano. Tenía que ser robado porque no era un chuzo, era de hoja filosa y un lado con sierra. Militar. No sé hace cuánto vi a la mujer y a los soldados. La rodearon como lobos. No me involucré porque soy un cobarde, supongo, pero todavía la oigo gritar. Si este cuchillo vino de un soldado así, mi sangre no sería la primera en probar. Y una vez un arma saborea sangre, la pide a cada rato.

El tipo apuntó, pero no hacia mí. Cuando había mundo, me robaron tres veces. Siempre se siente como la primera.

—Dame la lata, mamagüevo.

La sensación fue parecida a la que Deimos me causó, pero donde hubo maravilla, ahora había humillación. ¿Puedo negociar? ¿Qué le puedo entregar que no sea la maldita? Necesito todo lo que tengo y lo único que me falta son opciones. Bajé la cara.

Entregué a la maldita. Te tuve y ahora te veo ir. Este es mi papel en la vida.

Es una lata de aceite, dije. Es inútil, dije.

—No me interesa.

La lata. La hoja. Fobos, Deimos, Mariela. La mujer gritando y los soldados riendo.

—¿Tú estás viendo esa vaina? —señalé hacia la santamaría.

Volteó y me arriesgué. Aparté el cuchillo y apoyé el cañón del 38, en la frente, en una piel de piedra, un cuero endurecido.

—Tira el cuchillo, güevón.

Aquí los dos somos unos cobardes cayéndonos a cobas. Pero la lata es mía.

—¡Échate para atrás, pues!

Obedeció. No recuerdo qué grité, pero cogió miedo. Por dentro, sonreí, el deseo de traicionarme, de reírme en su cara. El hombre es salvaje en el fondo. Quítale civilización pero nunca le quitarás a la bestia. Él es mi Piggy y yo soy El Señor de las Moscas.

—Pon el cuchillo en el suelo y empújalo con el pie. No te equivoques.

Bajó el cuchillo. Una lija raspando al suelo en su trayecto hacia mí. Medio me agaché y él se movió, un paso al frente, ¿TÚ TE QUIERES MORIR? No me di cuenta de que lo grité hasta que vi la reacción. Para atrás.

—Los causas vienen en camino.

—Hablapaja —contesté—. Si tuvieras perros, ya habrían llegado. Échate pa’ allá.

Una pausa, un vistazo en rededor. Una cueva de tinta.

—¿Pa’ dónde?

—COÑO, PA’ ALLÁ, PA’ ALLÁ. A tu izquierda. La bicha tiene gana e’ tosé, tiene tos.

Esto es genial.

Recogí el cuchillo y agarré a mi maldita, puta y traicionera, pero mía. Guardé todo. El hampón al fondo de la panadería, donde yo estaba antes. La mentira es mi deus ex machina.

—Cuenta hasta diez mirando a la pared. ¿Estás mirando?

—Sí.

—¿Sabes que voy a hacer si me mientes?
 
—Me vas a tirotear.

—Porque la bicha tiene gana e’ tosé. Dilo.

Me giré, pasé bajo la santamaría, sonrisa de Guasón. Ante mí un flaco en franela ovejita y un gordo sin camisa.

Me vieron.

Los vi.

—NO TE MUEVAS, MAMAGÜEVO —batiendo esa pistola.

No sé si me creyeron, porque arranqué. Venían detrás, gritando en voces y te juro que jamás tuve tanto miedo. Deimos era tan grande y poderoso que la incredulidad lo arropaba, pero esto era demasiado real. Todas las historias de malandros que has oído vuelven a ti.

Giré esquinas, esperando callejones, soldados violadores, monstruos gigantes. Esperando a Mariela con el tipo ese. El truco para perder a gente que te persigue es romper el contacto visual. Un pipote de basura, me lancé de chapuzón. Deimos tiene su caparazón, ahora tengo el mío. Escondido, los escuchaba.

—Deja esa verga así, tiene una pistola.

—¡No tiene balas! ¿Por qué crees que salió corriendo?

Abracé mi 38 vacío y soñé con el cuchillo en mi morral. Se me olvidó la navaja, soy un cabrón y un cobarde envuelto en basura, sí. Pero mañana, deliciosos albaricoques.

viernes, 18 de diciembre de 2015

¿Cómo Leer Cómics?



Hey, ya va. Esa respuesta te la tengo.

Piénsalo bien, no es tan obvio.

¿Qué quieres decir?

Bueno, okey. Ve, mis inducciones al cómic fueron Spawn y The Walking Dead (hubo un cómic de Star Trek que me gustó mucho y sólo pude pillar un par de episodios, porque en los 90’ era un mercado inestable por acá). Spawn arranca en el número 1 y sigue, secuencialmente, hasta nuestros días. Hay muchas historias paralelas donde el foco son otros personajes, pero si empiezas leyendo desde el No. 1, vas a tener una buena noción sobre la trama en general.

Igual con The Walking Dead. Empecé a leerlo alrededor del 2005, 2006, porque en esa época estaba irrecuperablemente obsesionado con los zombis y no existía literatura buena sobre el tema. Tenías Soy Leyenda y The Stand, que son buenísimos, pero no exactamente lo que buscas. Aparece entonces un cómic siguiendo los preceptos de Romero: En un mundo apocalíptico, nos enfocamos en los personajes, desde ese primer capítulo hasta la actualidad.

Esos dos títulos funcionan como series de televisión: Puedes empezar desde el primer episodio. También existen series limitadas en universos definidos, como Watchmen, que lees de principio a fin y ya, tienes toda la historia. 

Tras leer Watchmen ya no poder salir del mundillo, fui leyendo de todo hasta llegar a Marvel y es por eso que estás leyendo esto hoy.

Bah, no te molestes. No leo cómics de superhéroes.

You suck, kid.

¿q- Qué? NO, YOU SUCK.

En serio, te estás perdiendo algunas de las mejores propuestas en la historia del medio.

Hmmm, ya veremos. Háblame de esas series limitadas y las historias secuenciales y eso.

El cómic está comúnmente asociado al superhéroe, no tanto por la aparición de Superman en Action Cómics, sino por un evento particular que ocurrió a mediados de los 50’.

Ya hablamos de la vez en que los cómics casi dejaron de existir, pero el otro punto de inflexión ocurrió en 1954. Ahora es inimaginable, pero en aquel entonces, los superhéroes eran una fracción reducida de la expresión artística hoy llamada “arte secuencial”. La principal atracción eran las historias de terror, de ciencia ficción, de vaqueros y hasta de romance, y nadie ofrecía mejores propuestas que EC Comics, de Bill Gaines.

Las historias de EC, y las de terror en particular (su material más famoso), funcionaban como una antología. The Haunt of Fear sacaba un número con tres historias. No estaban conectadas y tenían inicio, desarrollo y final, partiendo del mejor talento de la época. Hasta que llegó Frederick Wertham y su libro, Seduction of the Innocent, señalando que una razón fundamental de las perversiones en la juventud yacía en los cómics. Aunque DC sufrió un poco por el tema de Batman viviendo con un muchacho y durmiendo en la misma cama en auténtica vida doméstica, la artillería se centró tanto en EC Comics que la empresa quebró. El Comics Code Authority nació con directrices para “proteger a los lectores jóvenes”, y EC se quedó con una sola revista: MAD.

¿Qué tiene que ver eso con las series limitadas?

Durante mucho, pero mucho tiempo, los cómics vivieron tranquilamente sin superhéroes y ese mercado está vivito y coleando en series limitadas (e incluso todavía publicándose). O sea, los cómics no son sólo superhéroes. Si no quieres leer fantasía heroica enmascarada, todavía hay centenares de opciones.

Ok. Recomiéndame algo que pueda leer desde el primer episodio y que tenga final.


Y: The Last Man: Una plaga asola a la humanidad, matando a todos los mamíferos con un cromosoma Y. El mundo es de las mujeres y de un único macho superviviente, Yorick Brown. Lejos de la parodia erótica que puedes imaginar, la historia es una hermosa (e inteligente) road movie post-apocalíptica, mientras Yorick renuncia a todas las mujeres y busca a su enamorada, en el otro lado del planeta. El título que volvió estrella a Brian K. Vaughan.


Preacher: El reverendo Jesse Custer ha recibido a Genesis, el producto de la unión entre un ángel y un demonio y, con él, la capacidad de dar órdenes con “la palabra de Dios”: Todo lo que Jesse diga, los demás deben cumplirlo. Es así como, interrogando a un ángel, descubrimos que Dios ha abandonado al cielo, vaga por la tierra y ha abandonado a la humanidad. Junto a su novia Tulip (una experta con armas de fuego) y su mejor amigo, Cassidy (que resulta ser un vampiro pendenciero), se lanzan en un viaje por el sur de Estados Unidos, literalmente buscando a Dios, para forzarlo a dar la cara.


Fun Home: La historia autobiográfica de Alison Bechdel, creciendo en un hogar con una madre frustrada y un padre de inquietante vida secreta. Alison, que no sabe cómo acercarse a sus progenitores mientras descubre su propio lesbianismo, reflexiona sobre los rostros que le otorgamos a la sociedad cuando funcionamos como familia y lo que se esconde detrás de la máscara estando en privado. ¿Tienes problemas con tus padres? Fun Home te explicará cómo la adultez iguala y si no otorga perdón, al menos sí comprensión.


Persépolis: Otra autobiográfica, esta vez de Marjane Satrapi y su crecimiento en la Irán de plena revolución islámica. Vemos a través de una niña cómo el país se va transformando y cómo uno hace concesiones en la vida diaria para tener paz con el autoritarismo. Luego, al crecer, emigrar y adoptar una vida cosmopolita, nuestra heroína descubre que las relaciones con los lugares son tan complejas como aquellas con los amantes. Esto es no sólo una buena historia, sino una explicación general de todo el problema en Persia, la tríada kurdos-chiitas-sunitas y lo repetitivo (y anacrónico) de las “revoluciones”.


Batman, Year One: Jim Gordon empieza su ronda como policía de Gotham, un lugar que se llevó el diablo. Con soliloquios propios del noir, lucha contra la corrupción, las mafias y la descomposición de su vida privada. En este entorno surge un justiciero ilegal, un tipo que se disfraza de murciélago, opera como un fantasma y entrega a los criminales ya apaleados. Bruce Wayne, por su parte, desarrolla el concepto que ha sido su obsesión desde la infancia y, con esos primeros pasos, comete errores de los que dejan cicatrices.

De verdad quieres venderme a los superhéroes.

It’s your loss.

Está bien. Háblame de eso.

Aquí la cosa se pone difícil. Considera esto: Wolverine es uno de los personajes más famosos que posee Marvel. En un momento determinado, Wolvie puede aparecer en X-Men, Alpha Flight, New Avengers, Astonishing X-Men y su propio título, Wolverine. Todas esas historias ocurren al mismo tiempo y se supone que todas son “canon”, es decir: todas pasaron de verdad y todas cuentan. ¿Cómo se supone que “Guepardo” (o “Lobezno”, si estás en España) puede estar en todos esos lugares a la vez?


El problema es incluso peor con Batman. Batman no sólo sale en su propio título, en Detective Cómics, en Arkham Unleashed, afiliados como Nightwing, Gotham Central, JLA y Catwoman, en novelas gráficas tipo The Long Halloween (todos se publican al mismo tiempo, recuerda), sino que su publicación data de 1939. Estamos hablando de casi un siglo de continuidad. Algo comparable pasa con Spider-Man.

Cuando me hundí en los cómics, el momento en el que de verdad me apasioné por el medio, Marvel estaba sacando Civil War. Déjame decirte que era un momento excelente para iniciarse: Marvel no sólo se había revisado and got their shit together tras la quiebra, sino que ya tenía su identidad mejor establecida, sabía quién era y cómo quería mostrar a estos personajes. El conflicto seminal entre el registro, auspiciado por Tony Stark, y la independencia apoyada por Steve Rogers, nos llevó a estar pendiente, mes a mes, de lo que estaba pasando, quién moría, quién saltaba la talanquera y cuán cerca estábamos del desenlace. Teníamos la impresión de que esto va a cambiar todo, para siempre.


La historia finalmente concluyó con un claro ganador y un final súper controversial… que perdió importancia unos tres meses después, porque Marvel cambió equipos creativos y lo que nos tenía apasionados ya no importará, “borrón y cuenta nueva”.

Wtf?

I know. Ahora imagínate cuántas veces ha pasado en personajes de larga historia, como el mentado Murciélago.

Creo que me duele la cabeza.

Tranquilo, hay solución. No busques Fantastic Four en Wikipedia y leas la historia de principio a fin porque: a) La mitad de eso no cuenta; y b) No todo es representativo de esos personajes. Una de las cosas que más me molesta sobre esos…

Ya va, ¿si no cuenta, por qué sale ahí?

…cambios ocurrió con uno de mis mutantes favoritos, Nightcrawler. Amo el concepto de Nightcrawler, es un mutante que en apariencia debería ser malo. Se ve como un demonio y sus poderes tienen pinta (y olor) demoníaco. Pero resulta que es uno de los tipos más humanos que ha pisado la Academia de Xavier, y un ferviente católico (eso de “las apariencias engañan” es otra de las razones de por qué amo a Beast). Tras la saga que construyó a los X-Men, bajo la pluma de Chris Claremont, vino una serie de creadores curiosos, ninguno más infame que Chuck Austen.

Escupimos en el suelo y que su nombre viva en la infamia.

El Innombrable parecía una buena elección para los mutantes, tenía cierto currículum. Bueno, agarró a Nightcrawler y nos dijo que, primero, era azul porque era el hijo de Mystique. Ya por ahí empezamos mal. O sea, las inconsistencias en eso--- bueno, ok. El padre de Nightcrawler, según este sacrilegio es, and brace yourself for this shit, Azazel. ¿Te acuerdas del cuasi-demonio que sale ayudando a Magneto en la película X-Men: First Class? Él.

Dude, you’re nerd-ranting.

Resulta que Nightcrawler siempre fue un demonio. De acuerdo a esa historia, de acuerdo a Austen. Para ese punto, había asumido el sacerdocio, pero todo fue una ilusión y el tipo es tan satánico como Black Sabbath. WHAT THE FUCK IS THAT SHIT????

O… okey…

¡CHUCK AUSTEN SE BURLÓ DEL CONCEPTO DEL PERSONAJE!

Esa historia es considerada por muchos fans, y con razón, la peor historia de los X-Men.

Y hay cuentos así pa’ tirar para arriba, de cosas que supuestamente son canon, supuestamente pasaron, pero nadie las toma en serio. Muchas veces ni siquiera las editoriales las respetan, tácito reconocimiento del error (como la Saga de los Clones de Spider-Man). ¿Sabías que cuando Batman se le plantó a las mafias de Gotham, se hizo un poquito pipí en los pantalones? Canon, gracias a una historia escrita por Kevin Smith. I mean, I love you, Kev, but your comics stink.

¿Cómo hacemos entonces?

Fácil: Lee historias y lee equipos creativos.

Los cómics de superhéroes funcionan, más o menos, como temporadas de televisión. Cuando un equipo creativo empieza, “la temporada” arranca ahí y ese es un excelente punto de inicio para un lector nuevo. El “run” de Brian Michael Bendis en Daredevil (creo que está compilado como “Volumen 2”) empieza con una referencia -¡casi recreación!- de Julio César. Bajo Bendis, Daredevil se torna uno de esos héroes que opera no desde el espectáculo de los Avengers, sino desde las sombras, en la noche, en la calle. Una historia detectivesca sobre un tipo con poderes. La historia que me hizo fan del personaje.

 Ahora, si lees el Daredevil compilado más reciente, de Mark Waid, el tono es totalmente distinto. Sigue siendo el lomito de la industria (como todo lo escrito por Waid), pero si estás esperando lo mismo que obtuviste bajo Bendis, te puedes decepcionar (igual que si leíste el Daredevil de Kevin Smith –que detesto- y entras al Volumen 2, es una sorpresa súper grata).

Batgirl es otro título que está sonando durísimo recientemente: Tiene buenos libretos y muy buen arte. Pero quien dirigió y escribió el título antes de esta “temporada” (“Run” es el término correcto), Gail Simone, se botó con una historia de Barbara Gordon superando sus temores y traumas con la silla de ruedas. Excelente historia, pero de un tono mucho menos juvenil que el actual. ¿Cuál es mejor? La que tú quieras, la que más te guste.

Deadpool fue creado por Rob Liefeld, pero el Deadpool que él creó era un fusil de uno de sus personajes favoritos, Deathstroke. Personalidad muy diferente al Deadpool que amamos, que nace en el run de Joe Kelly. Lo mismo pasa con Batman, el personaje nació en 1939, pero la versión moderna, el Batman que ves hoy en todos lados, es el de Year One, tras la reinvención de Frank Miller.

Sé fiel a las historias y a los equipos creativos.

¿Viste lo que estamos haciendo? Estamos hablando de creadores por nombre y apellido. Eso es consecuencia del consejo antedicho, vas a seguir a artistas como los fans del deporte siguen a jugadores independientemente del equipo en el que estén. ¿Te gusta Garth Ennis? El tipo escribió la mejor historia de Punisher que he leído, Punisher MAX. ¿Te gustan los X-Men? Vete a la fuente, el run que empieza en Giant Size X-Men, bajo la pluma de Chris Claremont (y al terminarlo, salta al Astonishing X-Men de Joss Whedon, trust me). ¿Te gustan los Teen Titans? Lee The Judas Contract, un sendo cómic de intriga y traición —y así coges nota sobre el verdadero titán que es George Pérez.

El detalle con todo esto, y a lo mejor ya lo intuyes, es que los cómics de superhéroes no cambian realmente. Peter Parker siempre va a ser Spider-Man y siempre va a usar ese traje porque cambiarlo implica cambiar marcas, mercancía y perder el rostro reconocible de la empresa. Claro, a veces lleva el traje negro o el Iron Spider, pero siempre va a volver al azul con rojo. Son mitologías modernas y, como tales, no tienen final –muchos ni siquiera tienen inicio. Así que no te compliques la vida, búscate Superman: Red Son y dale con todo.

Ah, no, pero ya me enamoraste del tema. Quiero saber TODO sobre Hawkeye. 
 
Sólo mira eso.

Y yo te diré que, a lo largo de esta disertación, desarrollaste muy buen gusto. Hay enciclopedias de personajes que pueden decirte todo lo que quieres saber y más, desde lo que cuenta, lo que fue corregido (Scarlet Witch y Quicksilver, hasta hace nadita, eran mutantes) e historias paralelas interesantes. El wiki de Marvel también es bastante completo con sus personajes, pero necesitas leerlo como a los cómics mismos: con ojo crítico, discriminando lo que vale y lo que no. ¿Y cómo desarrollas ese ojo crítico? 

Leyendo. Bienvenido a una grandiosa y gratificante afición.




martes, 1 de diciembre de 2015

Lo Leí por Ahí



"Pregúntale a 10 venezolanos (incluyendo universitarios) en qué siglo, más o menos, nació Jesucristo (independientemente del credo que tengan); en qué siglo, más o menos, llegaron los europeos a Venezuela; en qué siglo, más o menos, se produjo la Guerra de Independencia; de que idioma se deriva el castellano. Prepárate. 
 
Pero todo el mundo sabe lo que un mítico Bolívar supuestamente dijo cuando cruzaba los llanos".