jueves, 29 de agosto de 2013
Aprendiendo a Pelear
Durante mi último año de bachillerato y los primeros meses de la universidad, frecuenté un cyber-café. El lugar era regentado por tres hermanos y su mamá, una familia cuyas relaciones tenía bemoles, si bien afrontaban las crisis juntos. La mamá nos trató como hijos a todos los personajes que nos aparecimos, que con el tiempo fue un grupo nutrido. Al principio íbamos, pagábamos por una o dos horas de internet y hablábamos pendejadas. Pronto, el uso de las computadoras era gratis y cuadrábamos para jugar en red, o perder el tiempo en el depósito. Huelga decir, el negoció no funcionó y el cyber cerró tras un par de años.
Los hermanos contemporáneos conmigo eran morochos (en venezolano, eso quiere decir "gemelos") y se daban un fuerte aire a David Beckham. Es decir, siempre tenían carajitas bellas a su alrededor, mientras que los rechazados del diablo (nosotros) tratábamos torpemente de mantenernos al mismo nivel. El hermano mayor, que llamaré "Mufasa", era un tipo alto y delgado, nada parecido a los morochos. Reservado, nunca se mezclaba con nosotros, a menos que estuviera buscando cigarros o alguna chama le capturara la atención. Ambas cosas eran raras.
Compenetré con el grupo y, por al menos tres meses, fue el núcleo de mi vida social. El cyber estaba cerca de mi casa y como casi todo el grupo vivía cerca, era cuestión de tiempo para que nuestras actividades se expandieran. Una noche, Mufasa se nos unió. No más de una semana más tarde, lo vi pelear por primera vez.
Mufasa era la clase de carajos capaces de convertir a un amigo del alma en un odiado enemigo en cuestión de segundos, por los temas más triviales. Hoy te saludaba con una sonrisa y se ponía a jugar Mortal Kombat 4 contigo, mañana no te ve a los ojos y te escupe en los zapatos. Por supuesto, no tenía amigos y estoy convencido de que eso lo hizo gravitar hacia nosotros. Si nunca has visto una pelea, te cuento que no son como en las películas y que, por lo general, se deciden en menos de cinco segundos. En el momento, escuché gritos, oí el equivalente a palmadas en una pared y alguien estaba en el suelo, con Mufasa yéndose rodeado de personas -apoyándolo o separándolo de su víctima.
Insisto, él no era un tipo atlético. Durante el tiempo que compartimos, lo vi pelear no menos de seis veces y, la mitad de esas veces, con gente más cuadrada que él. Cuando el tipo iba pendiente de coñazo, era imposible contenerlo. ¿Has escuchado que más vale maña que fuerza? Pues funciona si le sumas estrategia.
Era cool andar con él. Había riesgo y emoción, te ibas a tu casa sintiéndote como un badass, aunque no hubieras soltado una patada. Ocurriría que estábamos en el cyber y alguien llegaba a decirle a Mufasa que un carajo con el que tenía culebra estaba en una reunión a tres cuadras. Bets were off. Nos íbamos todos (como seis chamos, además de él), casi que botando espuma por la boca. Llegábamos y actuábamos como si estuviésemos invitados -en una ocasión, hasta nos dieron torta de cumpleaños. El objetivo se ponía tenso, pero trataba de ser sociable. Mufasa no caminaba hostilmente, no iba gritando. Llegaba, pedía un trago y conversaba. Luego, con una mezcla de timidez y determinación, se acercaba hasta el otro chamo. Sin amenazas, sin insultos, sin hablar güevonadas: Un solo coñazo por la cara. Si el chamo seguía de pie, le seguía dando. Adoptaba esta posición, que es separando las piernas, una detrás de la otra, bajando la cabeza de manera que no puedes ver con quién estás peleando, y soltaba coñazo tras coñazo, trancao. He would fuck you up. Y ese era siempre su acercamiento: iba casualmente y empezaba el kung fu. It was a rush presenciar la obra hasta su conclusión obvia. No recuerdo si alguna vez le pegaron, pero sé que nunca lo jodieron. Nos íbamos, riéndonos y con botellas que no eran nuestras.
Well, it got old real fast y lo obvio te sorprende cuando eres un carajito pendejo -justo lo que éramos. Muy pronto, Mufasa se construyó una reputación que se expandió a los que andábamos con él. La gente nos evitaba y estaba siempre incómoda en nuestra presencia. Nulas probabilidades de levantar carajas. Nos fuimos haciendo enemigos también y, antes de darnos cuenta, teníamos la amenaza tácita de que alguien iba a llegar a hacernos lo que nosotros hacíamos. Mind you, nosotros nunca peleamos, pero para el mundo exterior, no había diferencia. Era una ladilla de la que no había salida fácil: Si te vas, eres un cagao traidor habla paja mariquito. Si te quedas, es posible que te escoñeten. Andas valorando si te importa más tu reputación y tu orgullo, que la configuración original de tu cara.
Más por un sentimiento de fidelidad que por otra cosa, fui uno de los últimos que se retiró y, en retrospectiva, me llama la atención cómo esos tiempos coincidieron con una baja en los clientes del local, que nunca se recuperaría, cerrando poco tiempo después. Quisiera decirte que hubo una charla dramática que propició mi callado abandono, que hubo la mamá de las peleas y que me salvé de vainita. La verdad es que una tarde me quedé viendo la pantalla de una de las computadoras, me dije que esta era una mariquera estúpida de carajitos estúpidos, y me fui. Dale, chamo, estamos hablando. Ya.
No pasó mucho antes de que me llegara noticias del grupo, que prácticamente se había reducido a los tres hermanos. Habiéndome conseguido por casualidad con otro pana, supe que Mufasa se quedó sin suerte: Resulta que el escenario de siempre se desarrolló, pero cuando Mufasa fue a casa del otro chamo a cobrar una plata que él creía que le debían, el hermano del chamo lo estaba esperando. Lo apuñalaron tres veces y le partieron una botella en la cara. Lo de la botella ameritaría cirugía plástica y no recuerdo bien si el vidrio había traspasado de sus mejillas a su lengua. La mamá estaba aterrada. Los morochos tenían tiempo sin aparecer.
Un tiempo después, me crucé con el Beckham más cercano a mí. Había experimentado un cambio completo de actitud y, si bien nunca rindió como estudiante, ahora estaba en una carrera de chef, muy entusiasmado. Yo estoy estudiando Derecho, le dije. En la Católica, le dije. ¿Qué bolas, no?
Mufasa todavía se estaba recuperando, contó él. Tenía pensado irse del país. Le dije que me contentaba y que le hiciera llegar mis saludos. Volví a ver a ese mismo chamo (no creo que haya sido su hermano) hace un par de semanas; había subido burda de peso y, aunque no me vio, no me sentí tentado a acercarme. Esas cosas pasan, supongo.
Y, como diría Forrest Gump, "Eso es todo lo que tengo que decir sobre la guerra de Vietnam".
lunes, 12 de agosto de 2013
A Week @ Arcadia
El soundtrack de mi semana pasada. Esto sólo lo entenderán que si 3 personas.
1) Just Because, Jane's Addiction.
2) Ghosts, Slash.
3) Walk, Foo Fighters.
4) Starlight, Muse.
5) Bridge Burning, Foo Fighters.
6) Super Collider, Megadeth.
7) Girls of Summer, Aerosmith.
8) Time, David Bowie.
9) We Die Young, Alice in Chains.
10) Sea of Sorrow, Alice in Chains.
11) Don't Follow, Alice in Chains.
12) New Born, Muse.
13) Like Suicide, Soundgarden.
14) Came Back Haunted, Nine Inch Nails.
15) A Matter of Time, Foo Fighters.
16) You Only Live Once, The Strokes.
17) The Last Flight, Velvet Revolver.
18) Violet, Hole.
19) Scary Monsters, David Bowie & Nine Inch Nails.
20) Plug In Baby, Muse.
21) Tornado of Souls, Megadeth.
22) Sweet Home Alabama, Lynyrd Skynyrd.
23) Free Bird, Lynyrd Skynyrd.
24) Everlong (acoustic), Foo Fighters.
25) Patience, Guns N' Roses.
26) Estranged, Guns N' Roses.
1) Just Because, Jane's Addiction.
2) Ghosts, Slash.
3) Walk, Foo Fighters.
4) Starlight, Muse.
5) Bridge Burning, Foo Fighters.
6) Super Collider, Megadeth.
7) Girls of Summer, Aerosmith.
8) Time, David Bowie.
9) We Die Young, Alice in Chains.
10) Sea of Sorrow, Alice in Chains.
11) Don't Follow, Alice in Chains.
12) New Born, Muse.
13) Like Suicide, Soundgarden.
14) Came Back Haunted, Nine Inch Nails.
15) A Matter of Time, Foo Fighters.
16) You Only Live Once, The Strokes.
17) The Last Flight, Velvet Revolver.
18) Violet, Hole.
19) Scary Monsters, David Bowie & Nine Inch Nails.
20) Plug In Baby, Muse.
21) Tornado of Souls, Megadeth.
22) Sweet Home Alabama, Lynyrd Skynyrd.
23) Free Bird, Lynyrd Skynyrd.
24) Everlong (acoustic), Foo Fighters.
25) Patience, Guns N' Roses.
26) Estranged, Guns N' Roses.
miércoles, 26 de junio de 2013
Venezuela 2013
Hey. He pasado mucho tiempo sin publicar porque, pues, he estado ocupado. ¿Recuerdan cuando les dije que iba a estar dedicado a una plataforma distinta para mostrar mi trabajo? Bueno, he estado en eso y en la redacción de una pieza larga de ficción que, por supuesto, no he mostrado porque no está terminada. También, he estado pensado cambiar el blog, mudarme a otro hosting y hacerlo una cosa más minimalista. Probablemente estoy hablando con mucha gente de otros países y oyendo mucha radio gringa, que me meten estas ideas en la cabeza.
Supongo que el tema de mi ausencia "in the scene" está en contraste con un fenómeno que he notado que ocurre con los escritores nacionales: Aunque escriben ficción, están siempre muy enfocados en lo que está pasando en el país, lo comentan, lo suben a blogs o a revistas de internet y así se mantienen activos, se mantienen a la vista de la audiencia. Sería injusto decir que todos lo hacen por ese motivo, seguramente está el que lo hace porque le gusta tanto escribir, que escribe del tema también y, ya que está escrito, ¿por qué no mostrarlo? Fair enough, no hay rollo. Yo, personalmente, no me enfoco en escribir largos textos al respecto porque, por un lado, tengo una cuenta de twitter donde aprovecho para emitir mis opiniones. Por otro, vamos. Me gusta escribir de género, de fantasía, de terror y si tengo algo que decir sobre la realidad que me envuelve, lo más probable es que use ese medio para transmitirlo.
Pero ya que estamos en el tema, aprovecharé para desahogarme. Porque el 2013 ha sido el año más disparatado de nuestra historia.
Héctor Torres ya escribió un excelente artículo detallando sólo al mes de enero que, si no has leído, échale un ojo, yo espero. Ahora que estamos entrando a Julio, creo que hemos visto, inequívocamente, lo tóxica que se ha vuelto la sociedad venezolana. Sí, antes vivíamos estresados en la calle, con la hostilidad de nuestras Calcutas tropicales, pero de un tiempo para acá, la cosa se ha ido derramando sobre nuestras vidas, siguiéndonos a la casa. Dicho de otro modo, antes teníamos el problema de la inseguridad y tú asumías que cuando estabas en tu casa, estabas a salvo, pero ahora tenemos también la profunda crisis económica. Después de una devaluación expresa (y una tácita), el valor de las cosas no se ha duplicado, sino se ha triplicado en el mejor de los casos. Un frasco de Nutella costaba 70 lucas en diciembre. Hoy, cuesta 650 bolos.
Y como las cosas están afectando a nuestro estilo de vida de un modo más directo, temas que no eran políticos (que no estaban abiertas a debate), ahora están politizados. En la "Cuarta República", todos estábamos de acuerdo en puntos fundamentales: los políticos son unos idiotas, la Radio Rochela es genial y la escasez es mala. Si yo no tengo comida en mi casa y no puedo comprar papel higiénico en el supermercado, hey, alguien no está haciendo su trabajo. La gente en el gobierno, cuyo principal rol consiste en mejorar mi calidad de vida, está como que fracasando. Ahora, en el gobierno de Nicolás Maduro, tenemos a dos corrientes de pensamiento: 1) Los que dicen que ir a comprar pollo y no conseguir, es una de las cosas más tercermundistas a las que se puede someter a un pueblo y 2) Los que dicen que las cosas no se consiguen porque hay un golpe económico y los patrones de las empresas quieren aprovecharse de la gente.
Tengo a un conocido. El tipo es full-on chavista, de los que hablan de Chávez en sus redes sociales y le compone canciones y tal. Hace un tiempo publicó un estado en Facebook quejándose de que todo estaba caro (y detalló, "Los alquileres, los carros, la comida") y lo culminó con "Todos esos explotadores quieren abusar". O sea que él sabe que hubo un control cambiario, sabe que Venezuela importa la mayor parte de lo que consume, sabe que el acceso a las divisas está restringido y, sin embargo, no logra hacer la conexión entre ello y la administración de la hacienda pública. Para este tipo, es mucho más fácil creer que todos los comerciantes de Venezuela se han confabulado en una gran conspiración para que él no tenga billete, que creer que el gobierno nacional es inepto, lo ha sido desde hace mucho tiempo y son responsables directos del entorno en el que vive.
Y ese es el problema fundamental: los chavistas creen fervorosamente en quienes los pisa y los opositores no creen en quienes luchan por una senda distinta.
Consideremos esto: Nicolás Maduro ganó las elecciones en circunstancias particularmente dudosas. Una brecha muy cerrada, sale diciendo después de los resultados que estaba de acuerdo con una auditoría para cambiar al día siguiente la seña. Se le juramenta antes de tiempo por un Consejo Nacional Electoral criticado por los observadores internacionales (igual que al Tribunal Supremo de Justicia, tras haber verificado numerosas irregularidades que afectan la transparencia del proceso). Henrique Capriles, líder de la oposición, denuncia las irregularidades y, en vez de llamar a la calle, pide a sus seguidores que "toquen cacerolas con arrechera". Maduro le da la vuelta al discurso y dice que Capriles llamó a la gente a "salir a la calle con arrechera". Indiferentes a la crítica internacional (y a cualquier sentimiento de decencia), el gobierno de los rojos sigue, porque sí. Los chavistas, que criticaban a George W. Bush por haber obtenido la presidencia en circunstancias disputadas, dicen que "MADURO GANÓ Y LISTO". ¿Alguien tendría la bondad de explicarme esa disonancia cognitiva?
En la Asamblea Nacional, los diputados de la bancada opositora deciden no reconocer los resultados de las elecciones. El presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, les dice que si no lo reconocen, no tendrán derecho de palabra. La discusión se convierte en los juicios de Salem: Diosdado, en su papel de cazador de brujas, le pregunta a los infieles si creen o no -algo por demás apropiado, porque de eso se trata el chavismo: la fe. Y la fe consiste en suspender tu pensamiento crítico y aceptar lo que se te dice como verdad.
El clima en el parlamento se deteriora tan rápido que llega a la violencia y a dos diputados les parten la cara y a una diputada la agreden y la tiran contra el suelo. Por esto, nadie va preso. Al tiempo, salen grabaciones del principal propagandista del gobierno, reconociendo la profunda corrupción que se nutre en el seno del chavismo y, aunque el chivato, Mario Silva, pierde sus privilegios, nadie va a la cárcel, ninguna acusación formal se eleva y, en fin, la justicia no fluye (parece que los chavistas trataron al tema como "Sí, sabíamos que el tipo era escoria, pero era nuestra escoria").
Partidarios del gobierno compran al canal abanderado de la oposición, Globovisión, y los despidos ocurren casi de inmediato. Los medios de comunicación que están en manos privadas, se autocensuran (como Venevisión), en pro de la supervivencia. Antes de esto, una actriz anti-gobierno sufre un ataque durante una presentación teatral cuando lanzan una bomba lacrimógena en el recinto. Recientemente, partidarios del gobierno vandalizaron a la Universidad Central de Venezuela, que se ha ido a protestas porque el gobierno considera que es más importante subirle los sueldos a los militares, que a los profesores.
Y, como dije antes, no hay papel de baño.
Viéndolo todo, ¿qué más tiene que ocurrir para que un chavista se quite la camisa roja y diga "Es que me da demasiada vergüenza apoyar a esta gente"?
Los ciudadanos opositores no son, lamentablemente, mejores.
Si has estado leyendo con atención, puede que hayas notado que la lucha de los líderes de oposición ha sido pacífica. Ha sido siempre apelando a los canales democráticos. Y, ante un gobierno sin legitimidad de orígen y con vaga legitimidad de ejercicio, ¿Cómo haces para llevar la lucha sin que se derrame sangre? Entonces lo que quieren, es que Capriles llame a la gente a la calle. ¿Quién está dispuesto a asumir la responsabilidad de lo que pueda ocurrir? En los días inmediatos a las elecciones presidenciales, Nicolás Maduro dijo que lo que quería Capriles (a quien, afectivamente, llama "El Caprichito", porque, sabes, hacer valer la carta democrática es lo más caprichoso ever) era desatar la violencia. Pero, oh, snap, Capriles no llamó a la calle. Capriles no pisó ese peine y no se prestó para la violencia. Y no obstante, tenemos a gente de oposición diciendo "¡Es que hay que salir a agarrarnos a carajazos!"
Hijo, crece.
¿Quién va a poner la sangre para que se nutra la libertad? ¿Quiénes van tomar las armas y asumir una resistencia armada? Dicho de otra forma, ¿Tú estás dispuesto a abandonar tu teléfono android, tu Playstation 3 y tus fines de semana de marihuana con tus amiguitos para coger un rifle -con el que no tienes ningún entrenamiento- y lanzarte a la guerrilla hasta que te maten, o caiga el gobierno? Es una de las cosas que el periodista Vladimir Villegas estaba diciendo, "Hay que tener cuidado con cómo se ejerce la oposición (desde el liderazgo), porque si tú renuncias a los métodos democráticos, entonces la lucha toma otro contexto". ¿Quién está dispuesto a asumir esos sacrificios?
Y está el verbo que más me molesta de todos: "Hey, Capriles, hippie pendejo: Te dejaste joder".
Esa actitud demuestra, en mi opinión, la crasa, profunda, supina ignorancia que también existe del lado de los opositores. Déjame explicarte: Si tú votaste por Capriles y la gente en el poder le robó las elecciones, se robaron también tu voto. Por eso se llama "Democracia Representativa", porque el líder que tú eliges representa tu voz, tu voluntad. ¿Dónde queda la responsabilidad personal? Es muy cómodo echarse en el sillón y decir "Ese carajo sí es perdedor, mira cómo se dejó joder" y esperar que Capriles (u otro dirigente opositor) ponga el pecho por ti y vaya preso por ti. Hay mucha, muchísima gente en la oposición que piensa que Capriles "es un politicazo" solamente cuando levanta la esperanza, pero es "un pendejo comeflor" cuando insiste en sus métodos de lucha pacífica y democrática. ¿No ves que tenemos a diputados llevando coñazos en la Asamblea por ti, lidiando con gente con la que tú no quieres lidiar, para que les quites tu apoyo porque "Ay, qué ladilla es la democracia"?
Huelga decir los paralíticos mentales que no quieren que Capriles sea presidente porque "ay, no, es homosexual". Porque no hay otra cosa que simbolize mejor el pensamiento progresista que la discriminación.
Sólo miren este tweet. Una observación (que no pasa de ser eso, una opinión) se volvió una excusa para que la gente de oposición diga "MÁS SALVAJE SERÁS TÚ, MIJO". El perfecto ejemplo del idiota que mira al dedo y no a lo que señala.
Es descorazonador. La versión tl;dr (la versión express): El tercermundismo se lleva dentro del cerebro y aqueja a chavistas y opositores -a unos más que a otros, pero a todos en fin. ¿Cuál es la solución? Cuando surja, estaré encantando de publicarla.
Adieu.
Supongo que el tema de mi ausencia "in the scene" está en contraste con un fenómeno que he notado que ocurre con los escritores nacionales: Aunque escriben ficción, están siempre muy enfocados en lo que está pasando en el país, lo comentan, lo suben a blogs o a revistas de internet y así se mantienen activos, se mantienen a la vista de la audiencia. Sería injusto decir que todos lo hacen por ese motivo, seguramente está el que lo hace porque le gusta tanto escribir, que escribe del tema también y, ya que está escrito, ¿por qué no mostrarlo? Fair enough, no hay rollo. Yo, personalmente, no me enfoco en escribir largos textos al respecto porque, por un lado, tengo una cuenta de twitter donde aprovecho para emitir mis opiniones. Por otro, vamos. Me gusta escribir de género, de fantasía, de terror y si tengo algo que decir sobre la realidad que me envuelve, lo más probable es que use ese medio para transmitirlo.
Pero ya que estamos en el tema, aprovecharé para desahogarme. Porque el 2013 ha sido el año más disparatado de nuestra historia.
Héctor Torres ya escribió un excelente artículo detallando sólo al mes de enero que, si no has leído, échale un ojo, yo espero. Ahora que estamos entrando a Julio, creo que hemos visto, inequívocamente, lo tóxica que se ha vuelto la sociedad venezolana. Sí, antes vivíamos estresados en la calle, con la hostilidad de nuestras Calcutas tropicales, pero de un tiempo para acá, la cosa se ha ido derramando sobre nuestras vidas, siguiéndonos a la casa. Dicho de otro modo, antes teníamos el problema de la inseguridad y tú asumías que cuando estabas en tu casa, estabas a salvo, pero ahora tenemos también la profunda crisis económica. Después de una devaluación expresa (y una tácita), el valor de las cosas no se ha duplicado, sino se ha triplicado en el mejor de los casos. Un frasco de Nutella costaba 70 lucas en diciembre. Hoy, cuesta 650 bolos.
Y como las cosas están afectando a nuestro estilo de vida de un modo más directo, temas que no eran políticos (que no estaban abiertas a debate), ahora están politizados. En la "Cuarta República", todos estábamos de acuerdo en puntos fundamentales: los políticos son unos idiotas, la Radio Rochela es genial y la escasez es mala. Si yo no tengo comida en mi casa y no puedo comprar papel higiénico en el supermercado, hey, alguien no está haciendo su trabajo. La gente en el gobierno, cuyo principal rol consiste en mejorar mi calidad de vida, está como que fracasando. Ahora, en el gobierno de Nicolás Maduro, tenemos a dos corrientes de pensamiento: 1) Los que dicen que ir a comprar pollo y no conseguir, es una de las cosas más tercermundistas a las que se puede someter a un pueblo y 2) Los que dicen que las cosas no se consiguen porque hay un golpe económico y los patrones de las empresas quieren aprovecharse de la gente.
Tengo a un conocido. El tipo es full-on chavista, de los que hablan de Chávez en sus redes sociales y le compone canciones y tal. Hace un tiempo publicó un estado en Facebook quejándose de que todo estaba caro (y detalló, "Los alquileres, los carros, la comida") y lo culminó con "Todos esos explotadores quieren abusar". O sea que él sabe que hubo un control cambiario, sabe que Venezuela importa la mayor parte de lo que consume, sabe que el acceso a las divisas está restringido y, sin embargo, no logra hacer la conexión entre ello y la administración de la hacienda pública. Para este tipo, es mucho más fácil creer que todos los comerciantes de Venezuela se han confabulado en una gran conspiración para que él no tenga billete, que creer que el gobierno nacional es inepto, lo ha sido desde hace mucho tiempo y son responsables directos del entorno en el que vive.
Y ese es el problema fundamental: los chavistas creen fervorosamente en quienes los pisa y los opositores no creen en quienes luchan por una senda distinta.
Consideremos esto: Nicolás Maduro ganó las elecciones en circunstancias particularmente dudosas. Una brecha muy cerrada, sale diciendo después de los resultados que estaba de acuerdo con una auditoría para cambiar al día siguiente la seña. Se le juramenta antes de tiempo por un Consejo Nacional Electoral criticado por los observadores internacionales (igual que al Tribunal Supremo de Justicia, tras haber verificado numerosas irregularidades que afectan la transparencia del proceso). Henrique Capriles, líder de la oposición, denuncia las irregularidades y, en vez de llamar a la calle, pide a sus seguidores que "toquen cacerolas con arrechera". Maduro le da la vuelta al discurso y dice que Capriles llamó a la gente a "salir a la calle con arrechera". Indiferentes a la crítica internacional (y a cualquier sentimiento de decencia), el gobierno de los rojos sigue, porque sí. Los chavistas, que criticaban a George W. Bush por haber obtenido la presidencia en circunstancias disputadas, dicen que "MADURO GANÓ Y LISTO". ¿Alguien tendría la bondad de explicarme esa disonancia cognitiva?
En la Asamblea Nacional, los diputados de la bancada opositora deciden no reconocer los resultados de las elecciones. El presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello, les dice que si no lo reconocen, no tendrán derecho de palabra. La discusión se convierte en los juicios de Salem: Diosdado, en su papel de cazador de brujas, le pregunta a los infieles si creen o no -algo por demás apropiado, porque de eso se trata el chavismo: la fe. Y la fe consiste en suspender tu pensamiento crítico y aceptar lo que se te dice como verdad.
El clima en el parlamento se deteriora tan rápido que llega a la violencia y a dos diputados les parten la cara y a una diputada la agreden y la tiran contra el suelo. Por esto, nadie va preso. Al tiempo, salen grabaciones del principal propagandista del gobierno, reconociendo la profunda corrupción que se nutre en el seno del chavismo y, aunque el chivato, Mario Silva, pierde sus privilegios, nadie va a la cárcel, ninguna acusación formal se eleva y, en fin, la justicia no fluye (parece que los chavistas trataron al tema como "Sí, sabíamos que el tipo era escoria, pero era nuestra escoria").
Partidarios del gobierno compran al canal abanderado de la oposición, Globovisión, y los despidos ocurren casi de inmediato. Los medios de comunicación que están en manos privadas, se autocensuran (como Venevisión), en pro de la supervivencia. Antes de esto, una actriz anti-gobierno sufre un ataque durante una presentación teatral cuando lanzan una bomba lacrimógena en el recinto. Recientemente, partidarios del gobierno vandalizaron a la Universidad Central de Venezuela, que se ha ido a protestas porque el gobierno considera que es más importante subirle los sueldos a los militares, que a los profesores.
Y, como dije antes, no hay papel de baño.
Viéndolo todo, ¿qué más tiene que ocurrir para que un chavista se quite la camisa roja y diga "Es que me da demasiada vergüenza apoyar a esta gente"?
Los ciudadanos opositores no son, lamentablemente, mejores.
Si has estado leyendo con atención, puede que hayas notado que la lucha de los líderes de oposición ha sido pacífica. Ha sido siempre apelando a los canales democráticos. Y, ante un gobierno sin legitimidad de orígen y con vaga legitimidad de ejercicio, ¿Cómo haces para llevar la lucha sin que se derrame sangre? Entonces lo que quieren, es que Capriles llame a la gente a la calle. ¿Quién está dispuesto a asumir la responsabilidad de lo que pueda ocurrir? En los días inmediatos a las elecciones presidenciales, Nicolás Maduro dijo que lo que quería Capriles (a quien, afectivamente, llama "El Caprichito", porque, sabes, hacer valer la carta democrática es lo más caprichoso ever) era desatar la violencia. Pero, oh, snap, Capriles no llamó a la calle. Capriles no pisó ese peine y no se prestó para la violencia. Y no obstante, tenemos a gente de oposición diciendo "¡Es que hay que salir a agarrarnos a carajazos!"
Hijo, crece.
¿Quién va a poner la sangre para que se nutra la libertad? ¿Quiénes van tomar las armas y asumir una resistencia armada? Dicho de otra forma, ¿Tú estás dispuesto a abandonar tu teléfono android, tu Playstation 3 y tus fines de semana de marihuana con tus amiguitos para coger un rifle -con el que no tienes ningún entrenamiento- y lanzarte a la guerrilla hasta que te maten, o caiga el gobierno? Es una de las cosas que el periodista Vladimir Villegas estaba diciendo, "Hay que tener cuidado con cómo se ejerce la oposición (desde el liderazgo), porque si tú renuncias a los métodos democráticos, entonces la lucha toma otro contexto". ¿Quién está dispuesto a asumir esos sacrificios?
Y está el verbo que más me molesta de todos: "Hey, Capriles, hippie pendejo: Te dejaste joder".
Esa actitud demuestra, en mi opinión, la crasa, profunda, supina ignorancia que también existe del lado de los opositores. Déjame explicarte: Si tú votaste por Capriles y la gente en el poder le robó las elecciones, se robaron también tu voto. Por eso se llama "Democracia Representativa", porque el líder que tú eliges representa tu voz, tu voluntad. ¿Dónde queda la responsabilidad personal? Es muy cómodo echarse en el sillón y decir "Ese carajo sí es perdedor, mira cómo se dejó joder" y esperar que Capriles (u otro dirigente opositor) ponga el pecho por ti y vaya preso por ti. Hay mucha, muchísima gente en la oposición que piensa que Capriles "es un politicazo" solamente cuando levanta la esperanza, pero es "un pendejo comeflor" cuando insiste en sus métodos de lucha pacífica y democrática. ¿No ves que tenemos a diputados llevando coñazos en la Asamblea por ti, lidiando con gente con la que tú no quieres lidiar, para que les quites tu apoyo porque "Ay, qué ladilla es la democracia"?
Huelga decir los paralíticos mentales que no quieren que Capriles sea presidente porque "ay, no, es homosexual". Porque no hay otra cosa que simbolize mejor el pensamiento progresista que la discriminación.
Sólo miren este tweet. Una observación (que no pasa de ser eso, una opinión) se volvió una excusa para que la gente de oposición diga "MÁS SALVAJE SERÁS TÚ, MIJO". El perfecto ejemplo del idiota que mira al dedo y no a lo que señala.
Es descorazonador. La versión tl;dr (la versión express): El tercermundismo se lleva dentro del cerebro y aqueja a chavistas y opositores -a unos más que a otros, pero a todos en fin. ¿Cuál es la solución? Cuando surja, estaré encantando de publicarla.
Adieu.
jueves, 7 de marzo de 2013
¿Y Ahora Qué con Rosinés?
Anoche, en todo este tema del funeral a Hugo Chávez, vi a Rosinés, la hija menor del ex-presidente.
Estaba junto al ataúd, entre sus hermanos. Reservada. Si bien los hermanos estaban dolidos, pero estóicos, Rosinés fue la que lloró. Se tomó los últimos segundos de esa pública intimidad para secarse las lágrimas.
Y eso me hizo pensar.
La primera vez que yo la vi, era una criatura. Bueno, lo éramos los dos, sólo que yo era varios años mayor. Era la campaña para aprobar la constituyente (es posible que me equivoque y haya sido la campaña contra Arias Cárdenas, pero fue en esa época). Una propaganda donde salía el presidente con su esposa, Marisabel de Chávez, y su hija. Me acuerdo aún de la canción: "Vamos a votar, vamor a votar, el 10 (¿6? ¿3?) de Diciembre, por el comandante que respeta al pueblo, ese es Hugo Chávez, ese es Hugo Chávez, un buen presidente..." La familia Chávez transmitía un mensaje conservador, tan habitual en la política: el candidato con su amorosa familia.
El tiempo pasó y las cosas cambiaron. Hugo y Marisabel se separaron y la ex-esposa se llevó a su muchacha a su nativo estado Lara. El presidente no tuvo otra amante que se supiera, dedicándose por completo a la política. Le vinieron tiempos difíciles: paros nacionales, un sangriento golpe de estado, radicalismo progresivo en su propia personalidad. La ex-mujer y la hija no tenían demasiado espacio en todo aquello, así que siguieron viviendo su vida, alejadas de la esfera interna del presidente.
Todos sabemos cómo es la gente en este país, de bando y bando. Escuché sopotocientas veces a la gente metiéndose con la hija del presidente, que ya no era una bebé, sino una mujercita. "Ahí está la bastardita, la zafia esa, mira la chusmita, debe estar disfrutando todos los reales que se han robado".
Pana, hasta ahí.
Me tomé el momento de explicar, "¿Cuántas veces has visto tú a esa niña con Chávez? Es probable que ella ni lo vea, que tenga tiempo sin hablar con él". Y es que así es la mayor parte de los hombres venezolanos: hacen al muchacho y se van, que lo críe la madre. Al igual que Rosinés, yo crecí sin un padre. Y es duro. ¿Que odies al tipo? Cool, es tu derecho, pero no creo que el odio de haga extensivo a los hijos. Me figuré que la niña sería inocente de todo lo que estaba ocurriendo. Ingenuidad, es la palabra clave.
Luego, vi las famosas fotos que están rondando por ahí.
De manera que sí, ingenuidad. Mía.
No voy a atacar a Rosinés en este post, porque está fuera de orden, en especial en un momento como este (a lo mejor en otro momento les explico lo que es el "peculado de uso"). Sí, crecimos en circunstancias dramáticamente distintas. Cuando ella contaba con guardaespaldas, yo tenía que elegir bien mis palabras al tener un cuchillo en la garganta y tres carajitos malditos diciéndome que ellos no me estaban robando, me estaban "pidiendo" las cosas. Ella viajaba por el mundo, en mi casa recogíamos el dinero con esfuerzo y sacrificio para poder viajar (mención especial para los dólares limitados y tarjetas que se bloquean cuando estás en el exterior, sin que cadivi te de explicación). Ella se entrevistó con sus ídolos, yo tuve el chance de ver a Trent Reznor en primera fila y hasta ahí.
Los beneficios que ella tiene, no creo que se acaben, ahora que su padre ha fallecido. No creo que se reduzcan ni a la mitad. La sombra de El Comandante la arropará el resto de su vida y a dónde quiera que vaya, le harán preguntas sobre la figura histórica venezolana. Nicolás Maduro le tendrá tratamiento preferencial (porque Nicolás es muy, pero muy capaz de ganar las venideras elecciones, más capáz que la oposición, tal y como están las cosas hoy). A lo mejor, se aleja del escenario público (todo lo que le sea posible, por lo menos), a lo mejor imita a Keiko Fujimori y se lanza como candidata presidencial. El mundo seguirá girando y a lo mejor ella se esmera por comprender el zeitgeist vigente cuando su padre gobernó a nuestra nación. A lo mejor, no.
Lo que sí, es que vivirá para siempre con el desprecio de un sector de la población, que la odiará por los genes que tiene. Otro sector, pondrá en ella sus esperanzas, por los mismos motivos. Y el temor que tenemos todos los librepensantes, ciudadanos y politólogos de cafetín de expresar lo que pensamos, nunca correrá del mismo modo por su corazón, sabiéndose la hija del que fue (y quizá siga siendo) el hombre más poderoso del país.
Creo que lo que estoy queriendo decir es que, como diría Orwell, en la Venezuela de la Quinta República, todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros.
La función debe continuar, Hugo Chávez dixit.
Estaba junto al ataúd, entre sus hermanos. Reservada. Si bien los hermanos estaban dolidos, pero estóicos, Rosinés fue la que lloró. Se tomó los últimos segundos de esa pública intimidad para secarse las lágrimas.
Y eso me hizo pensar.
La primera vez que yo la vi, era una criatura. Bueno, lo éramos los dos, sólo que yo era varios años mayor. Era la campaña para aprobar la constituyente (es posible que me equivoque y haya sido la campaña contra Arias Cárdenas, pero fue en esa época). Una propaganda donde salía el presidente con su esposa, Marisabel de Chávez, y su hija. Me acuerdo aún de la canción: "Vamos a votar, vamor a votar, el 10 (¿6? ¿3?) de Diciembre, por el comandante que respeta al pueblo, ese es Hugo Chávez, ese es Hugo Chávez, un buen presidente..." La familia Chávez transmitía un mensaje conservador, tan habitual en la política: el candidato con su amorosa familia.
El tiempo pasó y las cosas cambiaron. Hugo y Marisabel se separaron y la ex-esposa se llevó a su muchacha a su nativo estado Lara. El presidente no tuvo otra amante que se supiera, dedicándose por completo a la política. Le vinieron tiempos difíciles: paros nacionales, un sangriento golpe de estado, radicalismo progresivo en su propia personalidad. La ex-mujer y la hija no tenían demasiado espacio en todo aquello, así que siguieron viviendo su vida, alejadas de la esfera interna del presidente.
Todos sabemos cómo es la gente en este país, de bando y bando. Escuché sopotocientas veces a la gente metiéndose con la hija del presidente, que ya no era una bebé, sino una mujercita. "Ahí está la bastardita, la zafia esa, mira la chusmita, debe estar disfrutando todos los reales que se han robado".
Pana, hasta ahí.
Me tomé el momento de explicar, "¿Cuántas veces has visto tú a esa niña con Chávez? Es probable que ella ni lo vea, que tenga tiempo sin hablar con él". Y es que así es la mayor parte de los hombres venezolanos: hacen al muchacho y se van, que lo críe la madre. Al igual que Rosinés, yo crecí sin un padre. Y es duro. ¿Que odies al tipo? Cool, es tu derecho, pero no creo que el odio de haga extensivo a los hijos. Me figuré que la niña sería inocente de todo lo que estaba ocurriendo. Ingenuidad, es la palabra clave.
Luego, vi las famosas fotos que están rondando por ahí.
De manera que sí, ingenuidad. Mía.
No voy a atacar a Rosinés en este post, porque está fuera de orden, en especial en un momento como este (a lo mejor en otro momento les explico lo que es el "peculado de uso"). Sí, crecimos en circunstancias dramáticamente distintas. Cuando ella contaba con guardaespaldas, yo tenía que elegir bien mis palabras al tener un cuchillo en la garganta y tres carajitos malditos diciéndome que ellos no me estaban robando, me estaban "pidiendo" las cosas. Ella viajaba por el mundo, en mi casa recogíamos el dinero con esfuerzo y sacrificio para poder viajar (mención especial para los dólares limitados y tarjetas que se bloquean cuando estás en el exterior, sin que cadivi te de explicación). Ella se entrevistó con sus ídolos, yo tuve el chance de ver a Trent Reznor en primera fila y hasta ahí.
Los beneficios que ella tiene, no creo que se acaben, ahora que su padre ha fallecido. No creo que se reduzcan ni a la mitad. La sombra de El Comandante la arropará el resto de su vida y a dónde quiera que vaya, le harán preguntas sobre la figura histórica venezolana. Nicolás Maduro le tendrá tratamiento preferencial (porque Nicolás es muy, pero muy capaz de ganar las venideras elecciones, más capáz que la oposición, tal y como están las cosas hoy). A lo mejor, se aleja del escenario público (todo lo que le sea posible, por lo menos), a lo mejor imita a Keiko Fujimori y se lanza como candidata presidencial. El mundo seguirá girando y a lo mejor ella se esmera por comprender el zeitgeist vigente cuando su padre gobernó a nuestra nación. A lo mejor, no.
Lo que sí, es que vivirá para siempre con el desprecio de un sector de la población, que la odiará por los genes que tiene. Otro sector, pondrá en ella sus esperanzas, por los mismos motivos. Y el temor que tenemos todos los librepensantes, ciudadanos y politólogos de cafetín de expresar lo que pensamos, nunca correrá del mismo modo por su corazón, sabiéndose la hija del que fue (y quizá siga siendo) el hombre más poderoso del país.
Creo que lo que estoy queriendo decir es que, como diría Orwell, en la Venezuela de la Quinta República, todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros.
La función debe continuar, Hugo Chávez dixit.
lunes, 18 de febrero de 2013
Ted Bundy en Lake Sammamish
Seh, ando pegado con el tema de los sociópatas de nuevo. Anyhow, esto es del libro The Bundy Murders: A Comprehensive History, por Kevin M. Sullivan:
"No mucho después de ponerse cómodo,
Snyder (agente de la DEA vacacionando), notó a 'un hombre blanco caminando por
mi derecha, hacia mí, y la razón por la que lo noté es porque estaba mirando a
todas las muchachas... llegaría a detenerse casi por completo y me pareció que
estaba o buscando abordar a una chica, o tratando de encontrarse con alguien
que cumpliera sus estándares'. Pero siguió caminando, buscando, pasó enfrente
del agente de la DEA y se acercó a la rubia en el bikini negro. Al aproximarse,
Snyder lo escuchó decir 'Buenas, señorita' o 'Discúlpeme, señorita', un saludo
cordial. Respondiendo a la educada introducción, Janice le hizo un gesto para
que se sentara junto a ella en la toalla. Él tuvo que bajar con cuidado, porque
su brazo izquierdo estaba vendado y en cabestrillo. Una vez sentado, dijo
Snyder, el hombre cruzó las piernas y los dos conversaron por unos cinco
minutos. Mientras hablaban, Janice Ott se puso a recoger sus cosas.
Snyder describió al hombre como un sujeto
de un metro, setenta y ocho centímetros, aproximadamente. Entre veinticinco y
veintinueve años, vestido de blanco. El cabello, añadió, 'estaba a la altura
del cuello, ondulado, color castaño claro'.
Sin que Snyder lo supiera, el individuo al
que le estaba prestando atención acababa de tener un encuentro con otra mujer,
apenas momentos antes.
Janice Graham, de veintidós años, era una
empleada de Boeing y vivía cerca de Bellevue, Washington. Llegó a Lake
Sammamish alrededor de las 11:30 de la mañana e inmediatamente buscó una mesa
para picnic, sin conseguir una. Después se acercó al patio deportivo, donde la
abordo un hombre que describió 'de un metro setenta y cinco, con cabello rulo,
nácar'. Ella lo saludó, sintiéndose un poco perturbada por la intrusión. Cuando
ella se iba, él le pidió 'su ayuda un minuto', explicando que no podía hallar a
sus amigos. '¿Sí?' dijo ella, '¿Qué quieres?' El educado joven con brazo en
cabestrillo le dijo que necesitaba ayuda desenganchando su lancha del carro.
Una petición razonable, le pareció a ella, a la que contestó con un 'Está
bien'.
Conforme se abrian paso por lo que parecía
volverse una multitud, él dijo que 'No se ve desde aquí, hay mucha gente'.
También le preguntó a ella dónde vivía y en qué trabajaba. 'Se detuvo muchas
veces para agarrarse el brazo, sosteniéndoselo como si le doliera' explicó
Graham. 'Dijo que se lastimó jugando squash. Me preguntó si yo había jugado.
Dijo que era muy divertido'. Cuando llegaron al estacionamiento, él apuntó a un
Escarabajo VW, 'Color marrón metálico'. Por sorpresa, no tenía ni una lancha
adjunta, ni un gancho al qué atarla. Al ella preguntarle al respecto, él
respondió: 'Es que está en la casa de mis padres. Está subiendo esa montaña'.
Sacudiendo la cabeza en negación, ella dijo que no podía acompañarlo, porque su
esposo y sus padres estaban por llegar. 'Ah, está bien; debí avisarte que no
era en el estacionamiento'. Volviendo hacia la gente, se disculpó una vez más.
'Gracias por acompañarme; debí decirte que no estaba en el estacionamiento'.
Graham luego haría énfasis en lo agradable que fue.
'Era muy educado, muy sincero... y no se
molestó cuando le dije que no lo iba a acompañar'.
Dejando a Janice Graham esperando a su
familia, él siguió buscando. Unos diez minutos después, Graham lo vio caminando
con otra mujer, que llevaba una bicicleta al lado. 'Pensé' dijo, 'que no le
tomó mucho conseguirse a otra que lo acompañara'. Esa fue la última vez que
Graham lo vio.
Dada la distancia entre Snyder y Ott, la
posibilidad de escuchar la conversación entre los dos resultó muy limitada. No
obstante, otros sentados mucho más cerca de la pareja darían una descripción
más detalla del encuentro a las autoridades.
(...)
Sylvia Valint tenía quince años el día en
que Janice Ott desapareció de Lake Sam, como lo conocían los lugareños. Aún
así, daría una de las descripciones más precisas sobre lo que ocurrió entre el
asesino y la víctima esa caliente tarde de Julio, de 1974. Obtener una
descripción tan nítida y concisa de alguien tan joven es inusual. La mayoría de
los niños de su edad, no recuerdan conversaciones aparentemente sin
consecuencias. Estaba a sólo tres metros de Janice Ott.
'Llegó un tipo hacia ella' le explicó
Sylvia al detective Robert Keppel, al miércoles siguiente. El reporte asegura:
'Es de un metro setenta y cinco a un metro setenta y ocho de estatura,
constitución media, cabello pajizo largo hasta el cuello, bronceado, brazo
izquierdo en cabestrillo. El yeso empieza en la muñeca y termina después de
doblar en el codo. Zapatos deportivos blancos, medias blancas, shorts blancos y
franela blanca. Dijo 'Disculpe, ¿me puede ayudar a enganchar mi lancha a mi
carro, porque no puedo hacerlo yo solo, porque me rompí el brazo?' Ella dijo
'Bueno, siéntate y vamos a ver. ¿Dónde está la lancha?' Él dijo: 'En casa de
mis papás, en Issaquah'. Ella dijo: '¿Ah, sí? Yo vivo en Issaquah. Bueno, está
bien'. Se levantó y se puso ropa encima del traje de baño. Agarró su bicicleta
y dijo 'Bajo una condición. Que yo pueda subirme después a la lancha. Y que me
presentes a tus padres'. Se presentaron. Ella dijo que su nombre era Jan. Él se
presentó como Ted.
Sylvia dijo que era un sujeto elocuente,
articulado".
Sacado de Wikipedia:
"Los homicidios del Pacific Northwest
terminaron el 14 de Julio, con el secuestro a plena luz del día, de dos
mujeres, entre una multitud en la playa de Lake Sammamish. Cinco testigos
mujeres describieron a un joven atractivo vestido de blanco, con el brazo en
cabestrillo, hablando con un tenue acento, quizá canadiense, quizá inglés.
Presentándose como "Ted", preguntó si podrían ayudarlo a descargar su
lancha de su Escarabajo opaco -o bronce. Cuatro de ellas, se rehusaron. Una lo
acompañó hasta el carro, vio que no había lancha y se marchó. Tres testigos más
lo vieron acercarse a Janice Anne Ott, de 23 años, con la historia de la
lancha, y la vieron irse en su compañía. Unas cuatro horas más tarde, Denise
Naslund, una joven de 18 años estudiante de computación, se levantó de la mesa
en la que estaba con unos amigos para ir al baño, y nunca regresó. Bundy le
dijo luego a Stephen Michaud que Ott seguía viva cuando él regresó con Naslund
-y que una fue obligada a ver a la otra morir-, pero luego cambió ese detalle
de su confesión la noche previa a su ejecución".
Saben, tengo que admitirlo. La maldad
absoluta de este carajo es creepy y medio.
viernes, 15 de febrero de 2013
Green River Killer
Cuando empecé a investigar sobre asesinos
en serie y el fenómeno del trastorno sociopático de la personalidad, nadie
sabía quién era el Green River Killer.
Había actuado durante los ochenta, cobrado
varias víctimas (prostitutas, que posteriormente aparecían abandonadas en el
epónimo Green River) y desaparecido. Muchas teorías existían sobre su paradero;
la más popular era que había muerto. Dado que los asesinos en serie son
incapaces de dejar de matar, era extremadamente inverosímil que el hombre en
cuestión hubiera cambiado de espíritu. Tenía que haber fallecido, decían, y se
llevó el secreto de su identidad a la tumba. Explicaciones como esa se aplican
a Jack el Destripador y al Asesino del Zodíaco, dos figuras tan legendarias
como el Green River Killer lo era en la época.
Asumí que nunca sería capturado. La
evidencia tiende a deteriorarse y no existía ningún sospechoso viable. No ocupé
demasiada atención al tipo, ni al caso.
Unos años más tarde (2001,
específicamente), boom, la noticia: el Green River Killer había sido capturado.
Era Gary Ridgway, el arquetípico psycho. Amistoso pero sin amigos, sin rasgos
físicos distintivos, calificado como distante por sus parejas (que también lo
describieron como "violento" en la cama). Ocupaba trabajos de poca responsabilidad
y oscilaba entre ellos. Había contraído gonorrea tras el contacto con una
prostituta, incidente que lo molestó profundamente. Se volvió fanático
religioso durante los ochenta y lloraba con frecuencia durante los sermones.
Detenido por solicitar los servicios de prostitutas, fue considerado uno (entre
miles) de sospechosos en el caso del Green River. Este hombre:
Ridgway, al igual que otros de su estilo,
tenía una intensa rabia y deseos de venganza hacia su madre y las mujeres en
general. Durante su primera detención, otorgó muestras de fluidos y se sometió
al exámen de un polígrafo (máquina de la verdad). El excelente maestro en
ciencias penales del que recibí lecciones en la universidad, Alberto Morales
Gómez, señalaba que un polígrafo no puede constituir prueba ante juicios
penales porque se basan en respuestas de ansiedad física. Existe una clase de
delincuente, como el sociópata, que puede modificar sus respuestas para no
mostrarse alterado bajo sospecha. En otras palabras, Gary mintió bajo el
polígrafo, no se sintió en lo absoluto culpable o ansioso, y fue puesto en
libertad.
La ciencia criminalista evolucionó, se
perfeccionó la prueba del ADN y, en revisión de un caso sin resolver, la
conexión entre los fluidos en una de las víctimas y aquellos dados por Ridgway
dio positiva. Después de veinte años, el asesino era capturado.
Jeff Jensen publicó hace pocos años una
brillante novela gráfica sobre el tema, Green River Killer: A True Crime Story.
El libro no es un recuento de los homicidios caso por caso, ni una biografía de
Ridgway. Es un homenaje a su padre, el detective Tom Jensen, principal
investigador del caso. Tras 20 años de sufrimiento, llevó a uno de los peores
asesinos en serie en la historia al calabozo. Y sí, el libro fue escrito partiendo
de información oficial de la investigación.
Como vale la pena que leas el libro tal y
como fue concebido, no voy a publicar aquí las páginas de la escena que
prosigue. La voy a presentar, más bien, como una transcripción literal. Brace
yourselves:
TOM JENSEN: Cuéntame de la última vez (con
ella). ¿Cómo ocurrió?
GARY RIDGWAY: Fue en Mayo de 1985. Había
una huelga en el trabajo, así que tenía mucho tiempo libre. No recuerdo si fue
de día o de noche cuando la recogí. Recuerdo que ella estaba saliendo de su
trabajo en el bar. Yo la estaba esperando. Le pregunté si quería tener una cita
conmigo. Dijo que estaba cansada. Dijo que tenía que ir a algún lugar. Dijo que
tendríamos que hacerlo rápido.
La llevé a mi casa. Pensé que estaría más
cómoda ahí que en la calle. Mi hijo estaba con mi ex-esposa. Teníamos al lugar
solo para nosotros. Quería que se quedara después conmigo. Que siguiera
acostada. Se duchara conmigo. Que fuera íntima conmigo.
Pero ella andaba apurada y no me estaba
complaciendo y la rabia dentro de mí se fue haciendo más fuerte. Me puse detrás
de ella y cuando habíamos terminado, la maté. Lloré después. Me quedé con ella
toda la noche.
El pescado y la salchicha y la bolsa (que
dejé en la escena del crimen) no significan nada. Fueron cosas que dejé para
despistarlos a ustedes. La volví a vestir porque no podía regresar a visitarla
después. A ella, no.
La quise. De verdad la quise. Estaba más
contento que el carrizo cuando la vi ese día, porque me había complacido mucho
antes. ¿Por qué esta vez no?
(LOS DETECTIVES LO MIRAN. ÉL LES DEVUELVE
LA MIRADA EN SILENCIO).
TOM
JENSEN: Gary...
(RIDGWAY
OBSERVA).
TOM JENSEN: Christine era especial para ti.
Apuesto a que nunca olvidaste su rostro, ¿verdad?
GARY RIDGWAY: Era hermosa. Esas fotos que
ustedes tienen no le hacen justicia.
TOM JENSEN: Bien. ¿Por qué la mataste,
entonces?
GARY RIDGWAY: Ya te dije. Porque me estaba
apurando y porque...
TOM JENSEN: Yo sé qué me dijiste, Gary.
Escuché cada palabra. Pero no tiene sentido.
Durante los últimos cuatro días, has
culpado a estas mujeres de sus propias muertes. Tú querías sexo y ellas te
hicieron molestar. Despertaron tu "rabia". Perdiste el control y las
estrangulaste.
Pero Christine King no fue la primera mujer
que mataste. Mataste al menos a seis otras mujeres antes de ella. Y ella te
dijo de entrada, antes de que la lleves a tu casa, que no te puede dar el
tiempo que tú quieres. Justo ahí, debiste saber qué podía pasar. Y creo que sí
lo sabías.
Dices que hacías esto sólo por el sexo.
Pero también era por matar, ¿verdad?
(RIDGWAY PERMANECE SILENTE).
TOM JENSEN: Habías matado ya varias veces.
GARY RIDGWAY: Sí.
TOM JENSEN: Sabías qué pasa y cómo pasa.
GARY RIDGWAY: Sí.
TOM JENSEN: Y sin embargo, lo hiciste,
sabiendo que ella iba a parar muerta.
GARY RIDGWAY: Sí.
(AMBOS SE OBSERVAN).
TOM JENSEN: ¿Por qué? ¡¿Por qué lo
hiciste?!
GARY RIDGWAY: Necesitaba matar. Sólo necesitaba matar.
Tom Jensen continúa trabajando en casos no
resueltos. Dice que trabajará en el departamento siempre que haya fondos; no
considera retirarse.
Gary Ridgway fue condenado a cadena
perpetua sin posibilidad de fianza.
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