jueves, 18 de agosto de 2022

¿De Dónde Vienen los Targaryen?


Juventud, lo primero que tenemos que considerar cuando hablamos de los Targaryen es que estos panas son una dinastía invasora en Westeros, con una cultura diferente donde todo se impuso por las malas.

 

Todos saben que los amos de los dragones eran una de las muchas familias de Valyria que vivían echándose cuchillo entre ellas. Daenys Targaryen, de la famosa familia, tuvo una visión de apocalipsis y es por eso que toda la familia se desplaza a Dragonstone, que tiene su población si bien es reducida. Ahora, entre el período en que los Targ hicieron esa emigración, la desaparición de Valyria y la conquista de Aegon pasaron más de cien años en los que los Siete Reinos eran verdaderamente independientes y los únicos señores dragones supervivientes estaban ahí, tranquilitos.

 

Aegon empieza la conquista casi por accidente. Obviamente era algo que estaba considerando durante un tiempo, pero el incidente que triggerea todo vino cuando Argilac Durrandon manda una propuesta de alianza y matrimonio de su hija a Dragonstone. Capaz te acuerdas, porque en este blog hemos hablado muchísimo de mi facción favorita (los ironborn) y el castillo de Harrenhal, diseñado por el hostil líder kraken Harren Hoare. Bueno, como Harren iba a tomar las tierras de Argilac, este segundo le ofreció a Aegon una de sus hijas en matrimonio y toda su dote, equivalente a un carajazal loco de tierras en lo que hoy son feudos Baratheon.

 

Todo bien, excepto que Aegon leyó la jugada: “Este panas lo que quiere es que yo me mude a sus tierras, sea yo quien se caiga a puñaladas con los ironborn mientras él se queda en su castillo, y me usa de escudo”.

 


Aegon hizo una contraoferta de la mano de su mejor amigo y supuesto hermano bastardo, Orys Baratheon. Argilac se picó, le cortó las manos al mensajero de Aegon (“Estas son las únicas manos que recibirás”), Aegon se puso osado, erigiéndose rey.

 

Ya hemos comentado acá cómo fue esa guerra, pero quiero hacer una precisión importantísima: Se supone que Aegon I Targaryen es el conqusitador y rey de los Siete Reinos, a los que sometió con fuego y espada junto a sus dos hermanas Visenya y Rhaenys. Realmente, Aegon conquistó seis reinos. Dorne nunca fue sometido.

 

Al principio del conflicto, la Casa Martell ofreció alianza a los Targ pero sólo en una posición de igualdad que Aegon rechazó, y así empezó el Vietnam de los Targaryen, donde los dragones quemaban castillos y fortalezas y cuando llegaban las tropas de ocupación, no aparecían sino mujeres, niños y civiles. Ningún príncipe, ningún noble, ningún guerrero. Las fuerzas leales tomaban control de las tierras y a lo que se iban los dragones de regreso a King’s Landing, salían las fuerzas Martell de debajo de las piedras. Orys Baratheon pagó esto muy caro cuando cayó prisionero de Wyl of Wyl, un sureño infame también conocido como “el ama-viudas”. Los Martell negociaron una tregua y liberación de prisioneros con los Targaryen, y Wyl liberó a sus cautivos… después de cortarles a todos la mano derecha, “para que más nunca levanten las armas contra Dorne”.


 

Ese incidente, que es sólo una de las infamias atribuibles a Wyl, describe muy bien el carácter de la fallida conquista de Dorne. Por eso te digo que si lo que sabes de las tierras sureñas de Westeros es lo que viste en la serie de HBO, te estás perdiendo lo que es una de las casas más brutales de todo el continente. Aegon fue incapaz de meter a Dorne en cintura y hasta la propia Rhaenys, esposa favorita de Aegon, tuvo un infausto final—y su dragón, Meraxes, murió.

 

Años después Dorne y “los Siete Reinos” de Aegon establecerían la paz y una especie de alianza que resultó fuertísima, pero esto fue tal y como la diseñaron los Martell: en condición de iguales, nunca como súbditos. Es por eso que Oberyn Martell era “el príncipe Oberyn”. Los títulos nobiliarios de la Casa Martell nunca han sido abolidos.

 

UN REY BLANCO Y UNO NEGRO

Aegon es notable por su conquista, pero no podemos decir que estableció un reino y sus dos sucesores directos evidenciaron la brecha cultural gigantesca que existía entre reyes y súbditos.

 

El segundo rey de Westeros fue Aenys I Targaryen, un tipo que quería que su pueblo lo quisiera, quería ser amigo de todos. Pero entre esa sucesión y la conquista habían pasado cincuenta años, y ya había una nueva generación que le tenía bronca a los extranjeros—la manzana de la discordia fue cultural.

 

Como todos saben, los Targaryen son endogámicos: para preservar la sangre pura, e imagino que el control de los dragones, hermanos y hermanas se casan. Bueno, eso es una ofensa gravísima contra la fe de los Siete que, como el cristianismo, consideran la práctica una abominación. Y Aenys, un tipo culto, afable y sin rencores, era producto de esa abominación.

 

La otra cara de la moneda era su medio hermano, Maegor I Targaryen: brusco, pétreo, violento, digno de su apodo, “Maegor el Cruel”. Había dos cosas que lo separaban del rey, cosas con una simbología poderosísima: 1) Maegor blandía la espada de acero valirio de la dinastía, Blackfyre, el arma del propio Aegon; 2) Maegor cabalgaba dragones.

 

No, no todos los Targaryen lo pueden hacer, y Aenys no tenía ese talento, reforzando su imagen débil. El reino se alzó, la Fe de los Siete levantó sus armas en una especie de cruzada contra la corona, y esa fue la oportunidad que muchos vieron para independizarse. Nadie sabe de qué murió Aenys—se especula que la madre de Maegor, su tía Visenya lo envenenó—, pero ahí fue que el segundo rey de Westeros pasó a mejor vida y ese mismo día, Maegor le dio candela, literalmente, a todos los alzados. Impuso la paz a punta de dragón.

 

Maegor fue un mal rey porque, aunque era todo lo opuesto a su antecesor, hacía las cosas muy a lo bruto. Algo que lo martirizaba era que él quería tener un hijo varón, y sus hijos morían o nacían como criaturas reptilescas, similares al hijo que tuvo Daenerys Targaryen. Como era un tipo que todo lo solucionaba con violencia, fue perdiendo aliados hasta dentro de la corte. Acá pasaron dos cosas claves: primero, uno de los hijos de Aenys, Aegon, se alzó a bordo de su propio dragón para reclamar la corona de su padre. Maegor lo pulverizó y esta es la primera instancia histórica de un dragón, Balerion, matando a otro, Quicksilver; segundo, el hijo menor de Aenys, Jaehaeris, también se alzó tiempo después, lanzando su rebelión desde tierras Baratheon.

 

La rebelión de Jaehaerys funcionó porque Maegor estaba, en espacio de unos cinco años, como Stalin al final de su vida: paranóico, loco por el tema de los hijos, habiendo alienado a sus amigos, temido y aborrecido. Todo el reino se alzó y el joven Targaryen venía sobre su propio dragón, Vermithor. Nadie sabe si a Maegor lo mataron o si él mismo se suicidó, pero una de sus esposas lo encontró apuñalado con las propias hojas del Trono de Hierro.

 

EL BUEN REY

Lo más grande que podemos decir de Jaehaerys I Targaryen es que él fue quien de verdad hizo al reino.

Apodado “el conciliador”, Jaehaerys tuvo un acercamiento liberal al gobierno: deja que la gente viva a su manera y yo voy a intervenir lo menos posible en la cotidianidad de mis siervos. Ellos que paguen sus respectivos tributos razonables a la corona, y listo. La fe puede seguir practicando y la corona promete protegerla de toda amenaza, siempre que la fe también se abstenga de criticar a las prácticas culturales de la dinastía real.

 

Jaehaerys gobernó por 55 años, reconstruyó y expandió King’s Landing, y tuvo extensas obras en el campo legal y civil, además de darle a Westeros un extendido período de paz. Dicen que Jaehaeris era el rey de la amenaza tácita: cuando alguien se ponía necio y quería que lo cachetearan, Jaehaerys iba personalmente a negociar con la persona, de buena gana y de buena fe… pero a bordo de su dragón, Vermithor.

 

Durante el reino de Jaehaerys, por cierto, se perderían tres huevos de dragón de King’s Landing, que volverían a aparecer mucho tiempo después en manos de una señorita exiliada…

 

Y AQUÍ VIENE EL PROBLEMA

Jaehaerys amaba locamente a su esposa y hermana, la reina Lysanne, y tuvieron una chorrera de hijos que, de paso, tenían caracteres muy diferentes entre ellos. Diferentes conflictos entre tantos hijos y más problemas en Dorne fueron desgastando al rey, que cuando muere de viejo, le deja a su sucesor, Viserys, un reino súper sólido desde todo punto de vista—y los Targ tenían un siglo ya instaurados.

 

El rollo está en que Viserys tenía su hija, Rhaenyra, que era carismática, querida y además su mano derecha desde chiquita.

 

 

Pero era una mujer, y por esto el hermano menor de Viserys, el príncipe Daemon, era el sucesor designado, cosa que no le hacía gracia al propio rey porque Daemon era medio imbécil de esa forma en que sólo pueden ser imbéciles los chamos que nacen con mucha plata y creen que ser pobre es una elección.

 

Y justamente por esa personalidad, y la ausencia de un hijo varón del rey, es que se sirve el conflicto que veremos este domingo: mucha gente dentro de la corte, incluyendo la mano del rey, Otto Hightower, se opone a una eventual ascensión de Daemon, porque los gobernantes son de lo last cuando conciben al poder como un derecho que se merecen, y no como un deber. Es posible que Rhaenyra esté mejor preparada que Daemon, y no tiene su arrogancia, despertando peligrosas simpatías.

 

 

Así están las cosas cuando abre La Casa del Dragón. Post largo, pero ya sabes qué hay. Dedos cruzados para que esta serie funcione



domingo, 7 de agosto de 2022

Lo Que Game of Thrones Nunca Adaptó


Enumerar las cosas positivas de Game of Thrones (la serie) es un poco llover sobre mojado porque si estás leyendo esto, es bastante probable que hayas detectado esos méritos con tu propio juicio. Y para hablar de los defectos sólo hay que meterse en cualquier foro o buscar cualquier canal de YouTube, y ahí hay horas y horas de contenido—además que este tema lo tocamos aquí mismo, la semana pasada.

 

De lo que no se habla tanto es de los puntos divergentes entre la serie y los libros. Cuando uno dice que Euron Greyjoy en la serie es un personaje y en los libros es otro muy diferente, o que en los libros todo el aspecto de Dorne es mucho más interesante, ¿de qué estamos hablando?

 

DORNE, UNBENT, UNBROKEN

 

 

Nuestro contacto fundamental con las tierras sureñas de Westeros, viene en la serie de HBO a través de uno de sus hijos pródigos, el príncipe Oberyn Martell, mejor conocido como La Víbora Roja, en un palo de actuación por parte del señor Pedro Pascal. La semana que viene vamos a hablar de por qué Oberyn era un “príncipe” sin ser hijo de ningún Baratheon o Targaryen; lo pertinente ahora es que Oberyn tuvo su arco y luego la serie adaptó la conspiración de Dorne, de tan, pero taaan mala manera que el mismo equipo de producción decidió terminar esa sub-trama de una forma súper atroz. Las Sand Snakes son quizá lo peor de esas primeras temporadas, muy bien logradas si haces esa salvedad.

 

En los libros, esto es harina de otro costal; las Sand Snakes son hijas de Oberyn Martell y, como su padre, son panas a las que les hierve la sangre rápido. Para ellas, no es sólo ofensivo que Elia Martell haya muerto de la manera tan abominable en que murió, y que el mismo asesino de Elia dio muerte también a su padre. Lo que le saca la piedra gravemente a las Sand Snakes es que la cabeza de la Casa Martell, el príncipe Doran Martell, anda todo pasivo y pendejo ahí, tratando de preservar una paz que más que paz es humillación.

 

Tan pronto llegaron a Sunspear noticias del deceso de Oberyn, empezó lo que en Venezuela llamamos “ruido de sables”, porque mucha gente quería irse de frente contra la corona a vengar la última afrenta, lavando sangre con sangre. Nada de esto puede suceder sin la aprobación de Doran, así que estas panas empiezan a conspirar.

 

Ojo, que la cabeza caliente en la serie, Ellaria, la amante de Oberyn, tiene una actitud totalmente diferente en los libros—diferente y sensata. En los libros, Elaria le dice expresamente a las Sand Snakes que ella ha visto demasiada sangre correr por culpa de vengancitas y que gracias a esa mentalidad sufre la pérdida irreparable de su casi-esposo. Como muchacho no es gente, estos alegatos le pasan por encima a las jóvenes, y la cabecilla del grupo es la hermosa hija del príncipe Doran Martell, Arianne, la femme fatal de Westeros.

 

 

Arianne es un personaje tan fundamental en toda la trama de Dorne que su ausencia en la serie de HBO desafía al entendimiento. Astuta, inteligente y muy humana, Arianne es la mujer que Cersei intenta ser. Ambas usan a su sexualidad como herramienta, pero mientras que Cersei es incapaz de ocultar su desprecio por las moscas que caen en su red, Arianne es una experta jugadora del juego de tronos. ¿Ustedes recuerdan que, en la segunda temporada, Tyrion envió a la princesa Myrcella a Dorne, como una forma de ponerla a salvo en caso de que Stannis Baratheon tomara la capital? Bueno, apenas Myrcella llegó a Sunspear, Arianne se dedicó a seducir a su principal guardián, ser Arys Oakheart.

 

¿Cómo pa’ qué? Para sacarle provecho a las oportunidades. Cuando el cretino de Joffrey Baratheon muere asesinado, Arianne decide que pueden seguir las leyes de Dorne y darle la corona a Myrcella, en vez de a su hermano menor, el rey Tommen Baratheon—esto quiere decir que va a haber una guerra entre la Casa Martell y la Casa Lannister (y Tyrell) por ver quién se queda con el reino.

 

Para Doran, esto es una locura. Doran opina públicamente que Oberyn era dueño de su destino y que lo que pasó, pasó. Un enfoque muy de “doblarse para no partirse” que no cae bien para nada en los cabezas calientes de Dorne. Y esa conspiración de Arianne debe ponerse en acción lo más pronto posible, porque Doran hará lo que sea por sabotearla.

 

CONSPIRA-INCEPTION

 

Lo que Arianne y las Sand Snakes no sospechan es que Doran es uno de los carajos más sangre fría y calculadores de todos los Siete Reinos y que ahí, bobo como se ve, ha estado planeando la venganza contra la Casa Lannister desde el momento en que Elia fue asesinada.

 

Las tácticas y fines de Doran son visionarias y heavy metal: jugando en dos tableros, Doran tiene la misión de restaurar a los aliados clásicos de la Casa Martell, la Casa Targaryen. Con esta meta, envió hace rato a su hijo, el príncipe Quentyn Martell, a que se encuentre con Daenerys y la escolte de vuelta a Westeros—con sus dragones. Entre la Casa Martell y la Casa Targaryen hay un pacto secreto, también: Arianne se iba a casar con el hermano mayor de Daenerys que, como ya no está, queda todo en manos de Daenerys casándose con Quentyn.

 

El beta es que Daenerys es una mujer con un espíritu muy fuerte que apenas ahora se está enterando de que existe un pacto de matrimonio. Ella sabe que le conviene—¿Pero es este el momento?

 

La película se complica porque…

 

A CHALLENGER HAS APPEARED

 

Uno de los hermanos supuestamente muertos de Daenerys, Aegon, está vivo.

 

Esta otra conspiración nace de Varys, que supuestamente cambió al hijo de Elia Martell, Aegon, por un chamo campesino normal, que fue asesinado en la caída de King’s Landing. ¿Dónde estaba entonces el verdadero hijo de Rhaegar Targaryen?

 

Pues en las ciudades libres, entrenado y criado por Jon Connington, uno de los caballeros más cercanos a Rhaegar, preparándose desde chiquito para ser rey.

 

La existencia de Aegon representa problemas obvios para Daenerys, porque si este man es realmente quien dice ser, entonces el derecho de sucesión recae en él, no en Daenerys. Aegon tiene, además, a su ejército personal, la compañía de mercenarios The Golden Company (que en la serie de HBO cumple el rol lamentable) y está dispuesto a invadir a Westeros YA y tomar por la fuerza la corona que le pertenece.

 

Cuando la Casa Martell se entera de esto, Doran envía a Arianne a que vea si esa lucha tiene esperanzas. Al cierre del último libro publicado hasta ahora, Aegon y la Golden Company acaban de llegar a las tierras Baratheon, que son vecinas de la capital del reino.

 

EL DRAGÓN ROJO ES UN DRAGÓN NEGRO


 

Hay varias cosas que nos hacen pensar a los fans que este muchachito Aegon no es ningún Targaryen nada, sino una rama rebelde de los Targaryen: la Casa Blackfyre.

 

Explicar en un post a las Rebeliones Blackfyre sería irnos por lo menos a cien años al pasado. Es un cuento interesantísimo, pero no te quiero sobrecargar de información—basta con decir que las señales son súper claras de que este chamo es la nueva apuesta de una nueva rebelión y que cuando George R. R. Martin dice que en los libros hay material para hacer doce temporadas, en vez de las ocho que hizo HBO, pues tiene toda la razón del mundo.


domingo, 31 de julio de 2022

El Rey Ha Muerto. Que Viva El Rey.


 

Unas dos semanas antes de que estrenara la octava y última temporada de Game of Thrones, tuve una invitación a Unión Radio para conversar sobre lo que venía. Creo que Luis Carlos estaba en esa charla pero no estoy seguro, y tengo en la memoria una entrevista larga que fue solamente telefónica y no sé si fue esta que estoy recordando mal. Todo es posible and this was during the crazy days so I misremember things.

 

El punto es que en la entrevista nerdeamos bandera y hablamos de lo que estaba por venir, me lancé mis mejores teorías y análisis de personajes y comenté el conflicto que venía entre fucking Aegon Targaryen y Daenerys Stormborn, comenté cómo era bastante posible que Petyr Baelish pagó a un hombre sin rostro para que fuera asesinado en su lugar (por la famosa escena donde él se ve comploceando con alguien y dándole una moneda) y cómo era posible que Tyrion Lannister realmente fuera Tyrion Targaryen, al ser hijo bastardo del Rey Loco, teoría que en los libros sigue viva y tiene múltiples asideros sólidos. Esa entrevista provocó una locurita en redes y gané varios seguidores en twitter que no sé realmente qué estarían esperando de mi—pretty sure it’s not what they actually got.

 

Nada de lo que adelanté en esa entrevista sucedió.

 

Quedé como los peluches estos que son los mega analistas políticos, que saben todo lo que va a pasar en Venezuela pero nunca la pegan.

 

Juan Nieve bajó la cabeza ante Daenerys hasta el último minuto, la escena de Petyr Baelish dando la moneda no significó absolutamente nada y Tyrion resultó simplemente estúpido, sin ningún secreto interesante. Si oíste esa entrevista, yeah, mea culpa, he quedado como un re-boludo porque pensaba que las re-boludeces no podían ser tales, que el nivel de calidad narrativa al que estábamos acostumbrados se iba a sostener. Y ahora todos sabemos qué pasó.

 

Este post iba a ser sobre cómo las dos últimas temporadas de Game of Thrones, más que decepcionantes, son un sinsentido llenas de hoyos de trama y que, sin embargo, yo iba a volver a las andadas acá, en este blog, con mis análisis a los episodios de la serie sucesora, House of the Dragon.

 


Pero luego me puse a leer mis análisis de la última temporada y no hay mucho más qué agregar, ahí está todo y además está fresco. La serie dejó de seguir la lógica y el realismo para seguir fanservice y sorpresas a la audiencia a costa de su propia narrativa. Arcos argumentales que tenían casi diez años construyéndose no llevaron a nada, profecías brutales no llevaron a nada y personajes súper profundos (como Varys) tuvieron finales patéticos. Creo que todavía faltan muchos años para que alguien saque el recuento sincero de por qué las cosas pasaron así, por qué Lindelof y el otro idiota hicieron lo que en Venezuela llamamos “un vulgar mateo” con las últimas dos temporadas, en vez de pasar a un nivel de producción ejecutiva y darle las riendas de showrunner a alguien más. George R. R. Martin dijo en múltiples ocasiones que había material para 12 temporadas y que, con el tiempo, los dos tipos estos que dirigían la serie dejaron de prestarle atención y de convocarlo para reuniones sobre trama.

 

Queda claro que D&D, que provienen de éxitos narrativos como Wolverine Origins (uno de estos idiotas es responsable de que existiera un Deadpool mudo, para que tengas idea de con quién lidiamos), son excelentes adaptando material pre-existente y horrorosos sacando material original. A ver, que lo que hacen bien lo hacen súper bien y una de las mejores cosas de ver Game of Thrones siendo lector fanático de la saga es que lo audiovisual se complementaba perfectamente con lo literario. En los libros nunca vemos momentos como este:

Ni como este:


Pero esos dos sirven de ejemplo sobre cosas exclusivas de la serie que calzan bien en nuestro fundamento bibliográfico. En los libros, por ejemplo, no sabemos que Theon Greyjoy sobrevivió a la toma de Winterfell por los Bolton sino mucho, pero mucho después. Theon es sometido por las fuerzas de Ramsay Snow al final de A Clash of Kings, el segundo libro, y no lo vemos más. Se dice que ha muerto a manos del Bastardo de Bolton. En el quinto libro, A Dance With Dragons, aparece un personaje todo atontado y atormentado por sus torturadores y su propia culpa, como parte de la corte de Roose Bolton y Ramsay. Cuando pasan varios capítulos, resulta que esa ruina de hombre es Theon Greyjoy, que ha aprendido a responder al nombre de Apestoso más que a su nombre de cuna.

 


En la serie, esto pasa diferente, obviamente, y presenciamos la tortura a manos de Ramsay, lo que además nos da espacio para ver cómo el Bastardo de Bolton se va construyendo como antagonista—que en los libros no lo vemos sino hasta el quinto libro, como dije, todas las referencias de Ramsay hasta el momento habían sido por relatos de terceros pero no cosas que viéramos directamente como lectores.

 

¿Cuál de los dos acercamientos es mejor? Los dos, porque ambos se complementan muy bien. La adaptación de HBO a Una Canción de Hielo y Fuego es grandiosa porque justamente expande y amplía el material base.

 

Pero luego tienes a cosas como las Sand Snakes y toda la trama de Dorne, una señal de alarma tremenda que preferimos ignorar.

 

Esta parte de los libros, todo lo referente a Dorne, es una de las cosas más recontrabestiales de esa saga, una conspiración que te comes las uñas leyéndola, y que estos tipos la hicieron súper, pero súper mal. Es el mismo caso de Euron Greyjoy, que en los libros es un personaje completamente diferente.

 


De manera que ahí está, lo bueno y lo malo de Game of Thrones, una serie que me quejo como fanático fiel de A Song of Ice and Fire y a la que a nivel personal le debo bastante gratitud. Esa serie me dio muchas cosas, por medio de este blog y la lectoría de todos ustedes. Escribiendo acá, terminé trabajando con gente bestial, haciendo amistades con gente que hoy es muy querida y puedo describir como amigos de verdad que están ahí en las buenas y en las malas con uno, tuvimos esas sabrosísimas charlas de La Cátedra del Pop.

 

No es poca cosa cuando consideras que it all began with me writing on my bedroom for the internet. A mí terminaron llamándome para que conversara en televisión y radio sobre series de televisión y cultura pop en general que, imagínate, un tipo tan de nicho e intereses específicos como yo. Por supuesto que acepté, ojo, porque conversar con Henrique Lazo sobre Cobra Kai y Breaking Bad beats staying at an office looking at a computer screen, bored out of your mind.

 

Una de cal y una de arena, como dicen por ahí.

 

¿Qué vamos a hacer ahora, con House of the Dragon? ¿Se reactivará este blog?

 

Respuesta 1: Volveremos con los Análisis Troneros.

 

Respuesta 2: Yeah.

 

No sabemos si House of the Dragon llegará a alcanzar las cimas de fenómeno pop que la serie original desató, y estamos de acuerdo en que la vaina es un reto, quitarnos el mal sabor de boca de aquella decepción. La serie ciertamente se ve bestial y parece que cuenta con los elementos necesarios para triunfar, pero sólo el tiempo dirá si volveremos a ese ambiente de festival que existía todos los domingos por la noche.

 


Pero incluso si la cosa no pega, acá estaré, lanzándome mis análisis y elucubraciones y comparaciones con los libros porque esto es algo que me tripeo legítimamente, soy lector necio de esa vaina y me gusta burda todo esto que ha creado George R. R. Martin. La Danza de los Dragones es un período interesantísimo en la historia de Westeros y por supuesto que voy a ver si le hacen justicia, y lo comentaré así sea con cuatro gatos y ya, porque this is how we roll. 


If I wanted to be popular, I wouldn’t even be writing.

 

El plan de batalla es así:

 

La semana que viene vamos a conversar sobre qué pasa en los libros de Game of Thrones que la serie ignoró.

 

La semana de arriba vamos a hablar de la dinastía Targaryen, desde que Aegon el Conquistador llegó a Westeros, hasta el reinado de Viserys Targeryen, con el que arranca House of the Dragon. Esto será someramente, porque son décadas y décadas de historia, pero sí quiero que cuando termines ese post, estés ubicado bien en el contexto de lo que vas a ver del primer episodio de la serie pa’ alante.

 

Si los Dioses son buenos, vamos a poder nerdear buenísimo con showrunners que se preocupen por su legado y respeten al material base y a los fans. Así que nada, en palabras de un sabio (JR Petare), “las despedidas son tristes”. Pendientes la semana que viene, que volvemos a Westeros.

sábado, 16 de abril de 2022

Soy parte de La Cátedra, PANAS.

 

Hola, soy parte de La Cátedra del Pop, orgullosamente, así que lo moralmente correcto es que nos sigas en todas las redes posibles, porque le estamos poniendo para que puedas vacilar con contenido confiable de gente que es geek de toda la vida, y no por moda, PANAS.

 

Es muy nice, esto de ser escritor, y le doy gracias a la vida por permitirme vivir de escribir, desde hace más de cinco años ya. How do you get to be a working writer? Well, you first must write a lot, and then you must believe that shit can be done. You must believe things are possible. And then you try to show your writing everywhere. And someone, hopefully, will take notice and offer you a job and you go from there.

 

“But what about fiction, Vic?”

You know I’m still writing fiction.

También estoy llevando este perfil de Instagram con mi chica, sobre cosas del fandom de terror, y hacemos reviews cortas de películas y comentamos todo lo nuevo que sucede por ahí.

martes, 8 de marzo de 2022

There are worse ways to make a living

 I think the craziest part of my life is how I’ve made my living by writing, and that’s what I’m doing right now on a super nice project that’s akin to my tastes (I spent most of last year being a ghostwriter for people selling like, mobile games and folding chairs); I have new stuff coming out this year and it’s very exciting. I make a living by doing something I love, and by writing I help sustain my new home.

 

Honestly, sometimes I’m tired or very sleepy and I go, “Ugh, I gotta go to work,” but then I tell myself, “You asshole, look at your job!” and then I feel pretty dope, haha.

jueves, 3 de marzo de 2022

Vamos a Maltripear: The Batman (2022)



Cuando trabajaba de abogado, por allá en el año de 1430, tenía un pana muy querido, Jorge León, con el que me sentaba a almorzar y a conversar y tal (falleció hace unos años, lo extraño mucho). Una vez nos pusimos a hablar de Batman y de cómo el Batman con el que él creció era el de Adam West, una cosa colorida y con marcado sentido del humor. Que cuando fue a ver la primera peli de Batman, en el 89’, se quedó pasmado, preguntándose por qué ese Batman era tan tenebroso.

 

Bueno, el buen León habría quedado helado al ver The Batman, de Matt Reeves: una película cruel, oscura y nihilista, que habla de la miseria en el corazón de los seres humanos. Olvídate de fan service y olvídate de emulaciones a Marvel. ¿Vas al cine con ganas de celebrar al heroísmo de Batman y pasar un buen rato, salir de la sala cantando la canción de los 60’? Well, wrong fucking movie. Aquí vinimos a maltripear y a llorar y a tenerle arrechera a la gente.

 

Y me encantó, me parece un peliculón.


Batman lleva ya dos años haciendo de justiciero en Gotham y ya la gente lo conoce, mínimo, por reputación. Pero su aparición en la vida pública, lejos de ayudar a la ciudad, ha inspirado a elementos extravagantes y malignos. El más reciente es The Riddler, un asesino en serie que va matando a figuras de alto nivel político, dejando acertijos sobre sus motivaciones.

El Murciélago, sin embargo, lucha contra mucho más que un asesino enmascarado: tiene a una ciudad corrupta en contra, sin respuestas fáciles y donde nadie es inocente.

 


Cuando Tim Burton “casteó” a Michael Keaton como Batman, todo el mundo salió a decir que eso era un error, que estaban dañando al personaje, que Mr. Mom no tenía lo que hacía falta para el papel. Treinta años después, tenemos al fandom diciendo que Edward Cullen no es digno de ser the man under the cowl. Bueno, pa’ que lo sepan: Robert Pattison es el mejor Batman que ha salido en pantalla. Mi favorito de todos era, en el cine, Keaton, y Kevin Conroy en general. Pero tras ver a este man, puedo decir con firmeza que Robert Pattison se roba el show, y mira que eso es difícil en una película de Batman, donde muchas veces los malos son más interesantes (y por mucho) que el héroe. Esta comparación va a sonar loquísima, pero ver a Pattison en el papel me recuerda a Derek Mears como Jason Voorhees en Viernes 13 (2009): Es un carajo que, sí, tiene el traje y tal, pero es su lenguaje corporal lo que nos informa sobre lo que siente el personaje. Pattison puede exhibir vulnerabilidad sólo parado ahí, mirando a algo chimbo, y resulta buen ancla humana para la trama; este Bruce es un tipo con el que te puedes identificar con mucha facilidad a nivel emocional si alguna vez has sentido que algo dentro de ti está mal y que estás medio roto. Eso es tanto por el performance como por el libreto, claro, un libreto que me hizo temer que algo malo le fuese a pasar de verdad a Batman.

 

¿Tú recuerdas la última vez que viste una película de Batman, o de cualquier otro superhéroe, donde temiste que al héroe le pasara algo de lo que no pudiera volver? Eso, romper esa incredulidad de uno como audiencia, es uno de los triunfos más grandes de esta película.

 

Bruce Wayne acá es neurótico y deprimido, un tipo que está tan enfocado en la misión que la misión se lo está comiendo.

 

El resto del elenco está de pelos. Jeffrey Wright como Gordon fue una elección acertadísima, Andy Serkis como Alfred fue un buen guía paterno sin caer en dramatismo exagerado, John Turturro como Carmine Falcone es un mafioso salido de una peli de Scorsese. Pero hay tres personas que, junto a Pattison, parten la liga.

 

Zoë Kravitz tiene a mi retrato favorito de Selina Kyle, y mira que amo a Anne Hathaway. La Selina de Zoë es el foil perfecto de ese Batman: Una persona que está empeñada en proyectar fuerza y seguridad, pero que le sacaría provecho a muchos, pero muchos años de terapia, una chama que no está muy clara sobre qué hacer con su dolor. Acá todos cargamos una cruz, y la de Selina quizá se parece a la tuya. O a la mía.

 

Lo de Colin Farrell como Oswald Cobblepot hay que verlo para creerlo. Te lo juro que yo sabía que no era Robert DeNiro porque de lo poco que sabía de esta peli antes de verla era que, por ejemplo, DeNiro no estaba en el cast. Pero tú ves a ese performance de El Pingüino, y pana, Farrell está irreconocible en pinta, voz y actitud. Quizá el mejor performance de la película.

 

Paul Dano es the Zodiac Killer. La película toma la muy sabia decisión de usarlo con cuidado y de a poquito, tal cual como se usa a Pinhead en Hellraiser, o a Leatherface en Texas Chainsaw Massacre (2003, que a pesar de que sale bastante, nunca lo ves bien). Léase: The Batman usa a the Riddler como al asesino de una película de terror.

 

Y vaya que el tipo mete miedo: The Batman es hija no tanto de Batman 1989, o de Batman Begins (mucho menos de Batman v Superman), sino de David Fincher, de William Friedkin, de Roman Polanski (que son, a su vez, hijos de Alfie Hitchcock). Vamos, que Matt Reeves es un duro que no necesita imitar a nadie—para el que no lo conozca, es el genio detrás de las nuevas pelis de Planet of the Apes—, pero es imposible ver varias escenas de esta excelente propuesta sin pensar en Seven, por ejemplo, o en Ghost Writer. La comparación tiene cero ánimos de ofender, ojo, acá resulta súper efectiva. La fotografía y la excelente música van de la mano de una forma propia del cine de terror, donde generar atmósfera opresiva es fundamental y donde la cámara es casi otro personaje más, un cine donde si no tienes a un buen director de fotografía, no hay nada qué hacer.

 

Decían los monstruos que escribían la perfecta Batman: The Animated Series que el peor personaje para escribir era El Acertijo porque para él había que pensar no sólo en una trama atractiva, sino también en enigmas que el espectador no fuese a adivinar. Bueno, no quiero imaginarme cuánto tiempo habrá pasado Reeves escribiendo un libreto donde los juegos de palabras son constantes e inteligentes. Riddler en los cómics es un tipo que destaca por su narcisismo: Edward Nigma cree no sólo que es más avispado que el resto del planeta tierra, sino que todo el mundo tiene que parar su vida para resolverle sus acertijos (es decir, prestarle atención). Acá, el narcicismo definitivamente está, pero es porque ese es un rasgo de la sociopatía. La inspiración en el Zodiac Killer es obvia (Arthur Leigh Allen did that shit, btw), pero la peli usa a ese motor narrativo que es el asesino en serie no como el núcleo narrativo en sí, sino para explorar los conflictos dentro de los personajes y los monstruos que vienen arrastrando en sus vidas. ¿Sabes cómo en El Silencio de los Inocentes el foco está en Clarice y como en Zodiac el foco está en los detectives? Bueno, tal cual: lo que está sucediendo con este asesino ha sacado a flote cosas que todo el mundo en la ciudad, Bruce incluido, habría preferido que se quedaran sepultadas.

 

Pon cuidado con una cosa que sí te voy a decir: Esta no es una película para niños. En la sala teníamos a un niño pequeño y yo sólo podía sentir compasión por ese papá. Acá hay unas coñazas salvajes, un malo cuyo traje parece salido de una mazmorra sexual (good luck selling toys of that) y una trama tan noir que las lágrimas de Batman son literalmente negras (chorrean con el maquillaje de sus ojos). Si The Dark Knight te parecía una peli violenta, esta es violenta Y malasangre. Celebro a Warner Brothers por apoyar a una película tan fea de uno de sus personajes más importantes. 100% unsafe, no vino a complacer, un thriller psicológico al que no le interesa cuántos muñequitos va a vender el departamento de mercadeo.

 

Un pelo larga, no tomes refresco antes. Pero por lo demás, puedes ignorar que The Dark Knight Rises existe y tomar a esta película como la secuela de The Dark Knight. Un film perfecto, que trasciende a lo que esperamos de una película de superhéroes. 10/10, would feel like shit about the world again.