martes, 8 de marzo de 2022

There are worse ways to make a living

 I think the craziest part of my life is how I’ve made my living by writing, and that’s what I’m doing right now on a super nice project that’s akin to my tastes (I spent most of last year being a ghostwriter for people selling like, mobile games and folding chairs); I have new stuff coming out this year and it’s very exciting. I make a living by doing something I love, and by writing I help sustain my new home.

 

Honestly, sometimes I’m tired or very sleepy and I go, “Ugh, I gotta go to work,” but then I tell myself, “You asshole, look at your job!” and then I feel pretty dope, haha.

jueves, 3 de marzo de 2022

Vamos a Maltripear: The Batman (2022)



Cuando trabajaba de abogado, por allá en el año de 1430, tenía un pana muy querido, Jorge León, con el que me sentaba a almorzar y a conversar y tal (falleció hace unos años, lo extraño mucho). Una vez nos pusimos a hablar de Batman y de cómo el Batman con el que él creció era el de Adam West, una cosa colorida y con marcado sentido del humor. Que cuando fue a ver la primera peli de Batman, en el 89’, se quedó pasmado, preguntándose por qué ese Batman era tan tenebroso.

 

Bueno, el buen León habría quedado helado al ver The Batman, de Matt Reeves: una película cruel, oscura y nihilista, que habla de la miseria en el corazón de los seres humanos. Olvídate de fan service y olvídate de emulaciones a Marvel. ¿Vas al cine con ganas de celebrar al heroísmo de Batman y pasar un buen rato, salir de la sala cantando la canción de los 60’? Well, wrong fucking movie. Aquí vinimos a maltripear y a llorar y a tenerle arrechera a la gente.

 

Y me encantó, me parece un peliculón.


Batman lleva ya dos años haciendo de justiciero en Gotham y ya la gente lo conoce, mínimo, por reputación. Pero su aparición en la vida pública, lejos de ayudar a la ciudad, ha inspirado a elementos extravagantes y malignos. El más reciente es The Riddler, un asesino en serie que va matando a figuras de alto nivel político, dejando acertijos sobre sus motivaciones.

El Murciélago, sin embargo, lucha contra mucho más que un asesino enmascarado: tiene a una ciudad corrupta en contra, sin respuestas fáciles y donde nadie es inocente.

 


Cuando Tim Burton “casteó” a Michael Keaton como Batman, todo el mundo salió a decir que eso era un error, que estaban dañando al personaje, que Mr. Mom no tenía lo que hacía falta para el papel. Treinta años después, tenemos al fandom diciendo que Edward Cullen no es digno de ser the man under the cowl. Bueno, pa’ que lo sepan: Robert Pattison es el mejor Batman que ha salido en pantalla. Mi favorito de todos era, en el cine, Keaton, y Kevin Conroy en general. Pero tras ver a este man, puedo decir con firmeza que Robert Pattison se roba el show, y mira que eso es difícil en una película de Batman, donde muchas veces los malos son más interesantes (y por mucho) que el héroe. Esta comparación va a sonar loquísima, pero ver a Pattison en el papel me recuerda a Derek Mears como Jason Voorhees en Viernes 13 (2009): Es un carajo que, sí, tiene el traje y tal, pero es su lenguaje corporal lo que nos informa sobre lo que siente el personaje. Pattison puede exhibir vulnerabilidad sólo parado ahí, mirando a algo chimbo, y resulta buen ancla humana para la trama; este Bruce es un tipo con el que te puedes identificar con mucha facilidad a nivel emocional si alguna vez has sentido que algo dentro de ti está mal y que estás medio roto. Eso es tanto por el performance como por el libreto, claro, un libreto que me hizo temer que algo malo le fuese a pasar de verdad a Batman.

 

¿Tú recuerdas la última vez que viste una película de Batman, o de cualquier otro superhéroe, donde temiste que al héroe le pasara algo de lo que no pudiera volver? Eso, romper esa incredulidad de uno como audiencia, es uno de los triunfos más grandes de esta película.

 

Bruce Wayne acá es neurótico y deprimido, un tipo que está tan enfocado en la misión que la misión se lo está comiendo.

 

El resto del elenco está de pelos. Jeffrey Wright como Gordon fue una elección acertadísima, Andy Serkis como Alfred fue un buen guía paterno sin caer en dramatismo exagerado, John Turturro como Carmine Falcone es un mafioso salido de una peli de Scorsese. Pero hay tres personas que, junto a Pattison, parten la liga.

 

Zoë Kravitz tiene a mi retrato favorito de Selina Kyle, y mira que amo a Anne Hathaway. La Selina de Zoë es el foil perfecto de ese Batman: Una persona que está empeñada en proyectar fuerza y seguridad, pero que le sacaría provecho a muchos, pero muchos años de terapia, una chama que no está muy clara sobre qué hacer con su dolor. Acá todos cargamos una cruz, y la de Selina quizá se parece a la tuya. O a la mía.

 

Lo de Colin Farrell como Oswald Cobblepot hay que verlo para creerlo. Te lo juro que yo sabía que no era Robert DeNiro porque de lo poco que sabía de esta peli antes de verla era que, por ejemplo, DeNiro no estaba en el cast. Pero tú ves a ese performance de El Pingüino, y pana, Farrell está irreconocible en pinta, voz y actitud. Quizá el mejor performance de la película.

 

Paul Dano es the Zodiac Killer. La película toma la muy sabia decisión de usarlo con cuidado y de a poquito, tal cual como se usa a Pinhead en Hellraiser, o a Leatherface en Texas Chainsaw Massacre (2003, que a pesar de que sale bastante, nunca lo ves bien). Léase: The Batman usa a the Riddler como al asesino de una película de terror.

 

Y vaya que el tipo mete miedo: The Batman es hija no tanto de Batman 1989, o de Batman Begins (mucho menos de Batman v Superman), sino de David Fincher, de William Friedkin, de Roman Polanski (que son, a su vez, hijos de Alfie Hitchcock). Vamos, que Matt Reeves es un duro que no necesita imitar a nadie—para el que no lo conozca, es el genio detrás de las nuevas pelis de Planet of the Apes—, pero es imposible ver varias escenas de esta excelente propuesta sin pensar en Seven, por ejemplo, o en Ghost Writer. La comparación tiene cero ánimos de ofender, ojo, acá resulta súper efectiva. La fotografía y la excelente música van de la mano de una forma propia del cine de terror, donde generar atmósfera opresiva es fundamental y donde la cámara es casi otro personaje más, un cine donde si no tienes a un buen director de fotografía, no hay nada qué hacer.

 

Decían los monstruos que escribían la perfecta Batman: The Animated Series que el peor personaje para escribir era El Acertijo porque para él había que pensar no sólo en una trama atractiva, sino también en enigmas que el espectador no fuese a adivinar. Bueno, no quiero imaginarme cuánto tiempo habrá pasado Reeves escribiendo un libreto donde los juegos de palabras son constantes e inteligentes. Riddler en los cómics es un tipo que destaca por su narcisismo: Edward Nigma cree no sólo que es más avispado que el resto del planeta tierra, sino que todo el mundo tiene que parar su vida para resolverle sus acertijos (es decir, prestarle atención). Acá, el narcicismo definitivamente está, pero es porque ese es un rasgo de la sociopatía. La inspiración en el Zodiac Killer es obvia (Arthur Leigh Allen did that shit, btw), pero la peli usa a ese motor narrativo que es el asesino en serie no como el núcleo narrativo en sí, sino para explorar los conflictos dentro de los personajes y los monstruos que vienen arrastrando en sus vidas. ¿Sabes cómo en El Silencio de los Inocentes el foco está en Clarice y como en Zodiac el foco está en los detectives? Bueno, tal cual: lo que está sucediendo con este asesino ha sacado a flote cosas que todo el mundo en la ciudad, Bruce incluido, habría preferido que se quedaran sepultadas.

 

Pon cuidado con una cosa que sí te voy a decir: Esta no es una película para niños. En la sala teníamos a un niño pequeño y yo sólo podía sentir compasión por ese papá. Acá hay unas coñazas salvajes, un malo cuyo traje parece salido de una mazmorra sexual (good luck selling toys of that) y una trama tan noir que las lágrimas de Batman son literalmente negras (chorrean con el maquillaje de sus ojos). Si The Dark Knight te parecía una peli violenta, esta es violenta Y malasangre. Celebro a Warner Brothers por apoyar a una película tan fea de uno de sus personajes más importantes. 100% unsafe, no vino a complacer, un thriller psicológico al que no le interesa cuántos muñequitos va a vender el departamento de mercadeo.

 

Un pelo larga, no tomes refresco antes. Pero por lo demás, puedes ignorar que The Dark Knight Rises existe y tomar a esta película como la secuela de The Dark Knight. Un film perfecto, que trasciende a lo que esperamos de una película de superhéroes. 10/10, would feel like shit about the world again.


 

jueves, 6 de enero de 2022

Madonna Wayne Gacy Tiene Un Chamo


 

Y anda loco. Graba ochenta videos con él, lo pone que si a tocar las ollas de la casa como si fueran tambores, le toma fotos durmiendo, cargándolo, con animalitos y abrazándolo, él con aquella sonrisa de carajo embobado feliz. Por lo que se ve en las redes, se casó al fin y aunque tiene una vida mucho menos rápida que la que tenía hace cosa de veinte años atrás, se ve mucho más contento y satisfecho, como nunca antes lo hemos visto los que lo seguimos en el social media.

 

“Madonna Wayne Gacy” es el nombre artístico de Stephen Bier Jr. (también conocido como “Pogo”), ex-tecladista de la banda apocalíptica Marilyn Manson, cuando era en verdad apocalíptica y no el marco de presentación de un gordo alcohólico violador en serie. En una época en la que el rock estaba entre el grunge y la abominación del rap metal, la banda de Brian Warner eran verdaderos salvajes en comportamiento y filosofía. El caso de Pogo es muy particular porque él era uno de los principales ideólogos del proyecto; el típico pana que necesita explicar por qué la religión es una mentira, por qué el nihilismo es the way to go, y por qué la senda de la vida normal es una trampa para los muertos en vida. Todos conocimos a un peluche así en algún momento, el que lleva una remera de The Satanic Army y se sabe frases de Nietzsche de memoria, la famita de medio mamagüevo inmamable siempre persiguiéndolo justamente por tomarse a sí mismo demasiado en serio.

 

A lo mejor tú eras el peluche. El intensito.

 

La mayoría de nosotros no vivimos esa vida de rockstar que esa gente vivió, ni acabó los trapos en la misma escala en que ellos lo hicieron. Nuestros vicios y derrapes were completely within our means; a lo mejor hacías tríos regularmente, o tenías un romance con el perico, o te vacilabas la fantasía del artista underground medio alcohólico. O algo tan sencillo como irte sin pensarlo mucho a la playa todos los fines de semana con quien estuviera disponible, a que pasara lo que tuviese que pasar. It was fun, right on that age when you’re Wolverine and everything that massacres your body today is fully healed tomorrow. En aquellos años te habrás dicho “No necesito casarme nunca. No quiero tener hijos. Eso es para la gente simple, y yo estoy por encima de eso”. Y un día te levantas y ves a tu pana con novia estable y futuro a la vista y te dices “Huh. Sería bonito tener eso también”.

 

No cuento esto porque vaya a tener a un hijo. Lo que sí tengo es una pareja estable, seria y maravillosa con la que estoy haciendo vida y hogar, y estamos en un momento where things are about to be legal. And it’s pretty fucking dope. Aunque estamos esquivando a lo de tener chamos como Neo esquivaba las balas, ya no es tanto una cosa de “si pasa, el mundo se va a acabar” y es más tipo “Si pasa, menos mal que pasa ahora”.

 

Se siente súper bien. Ese bienestar proviene, en parte, de haber ido a terapia (y aún ir de vez en cuando). También proviene de haber visto cómo vive la otra mitad; vengo de una experiencia gratificante pero un tanto destructiva en lo que pasa por escena musical underground en Caracas, y te digo que es un medio en el que gente de 50 años vive como si tuvieran 24, porque es un ambiente que recompensa y motiva ese estilo de vida, esa fantasía de rockstar. Uno de los momentos claves fue haber ido a un concierto en un club de renombre como parte del grupo de amigos de una banda famosa que tocaba esa noche y que no voy a decir cuál es porque se dice el pecado pero nunca al pecador. Y esa noche, el vocalista estaba de aquí pa’ allá, sin pararse a conversar mucho con nadie. Yo atribuí la vaina a los nervios pre-concierto, pero resulta que no, el carajo estaba escondiéndose de las dos novias que tenía. Él fue con una a la vaina y la otra se llegó por sus propios medios. Y el carajo había dicho expresamente, “Si fulana pregunta por mí, le dicen que estoy full”.

 

Y eso me hizo pensar. Verga, este carajo es leyenda musical nacional, tiene más de cincuenta años, es un tipo que no tiene por qué estar escondiéndose de las novias como un carajito. ¿Es ese el estilo de vida que quiero para mis 50?

 

Porque, make no mistake, la gente que quiere vivir su fantasía, no necesita ni cobres ni fama. Mucho menos en esta era del internet-famous… y estos últimos tres años me han demostrado que si no tienes paz, no tienes nada. Que justamente lo más grande que una pareja te puede dar es el poder dormir bien.

 

Los mismos panas de uno han cambiado. Gente que en algún momento de sus vidas eran alcohólicos funcionales, ahora son señores hechos y derechos con familia. Ex novias de uno que eran medio loquitas (como uno también era medio loco) ahora son esposas felices con hij@s hermos@s. Gente que uno pensaba que se iba a morir de alguna manera estúpida en una aventura narcótica nocturna está ahora contenta, con trabajo de oficina.

 

Y no es poca cosa, porque no todo el mundo tiene esa “transformación”. Conozco a alguien que dedicó su carrera universitaria a estudiar (un degenerado, muchachos) y tuvo una sola pareja, con la que se casó. Hoy anda loqueando por ahí, invitándolo a uno a acabar unos trapos que quedaron atrás hace mucho. Conozco a alguien que deja a la mujer en la casa con los niños mientras él se va a hacer de socialite bohemio, porque es algo que nunca hizo al haber tenido chamos muy joven y haberse dedicado, en su juventud, a eso. Y bueno, todos conocemos a alguien que vive en rebeldía eterna y es anti-sistema y tiene 40 años y sigue quejándose de las burbujas psicológicas que crea Hollywood con los Iluminati.

 

And this is the thing: Creo que todos aquí somos artistas pujantes, con nuestras penas y nuestras glorias, y tratamos de ganarnos la vida de la mejor forma en que podemos. And you don’t need to sacrifice any of your goals or dreams to also have a stable life.  

 

Ahí está Brian (Manson), con todos los billetes del mundo, con fama, con farándula, y dando vergüenza ajena, escondiéndose de la ley y haciendo lo que sea para que alguien le tome una foto.

 

Y ahí está Pogo, feliz con su chamo.

 

Marico el que lo lea.


jueves, 4 de noviembre de 2021

Ansiedad en Spanglish

 

Hola. Tenía a este blog como congelado y pensaba que ya había cumplido su ciclo, pero últimamente me ha estado llamando más y, pues, ¿por qué no? Estaba leyendo algo recientemente (Batman: A Death in the Family, por si tienes la curiosidad), y se me ocurrió una idea para un post, que lo más seguro es que salga en español pero cuyo idioma final sabremos pronto, porque también he estado pensando en publicar acá directamente en inglés (dado que eso ha pasado a ser el 100% de mi output). Quizá es muy pronto para eso, though.

 

Otra cosa sobre la que he estado pensando es cómo funciona la ansiedad de escritor, que es algo que he incluso tratado en terapia. George R. R. Martin una vez dijo “Odio escribir, pero amo haber escrito” y lo entiendo totalmente. Desde que me he metido de lleno al tema de ser ghostwriter, me he dado cuenta de una dinámica interesante: cuando escribes algo que va a salir bajo el nombre de una empresa o de otra persona, la redacción es sencilla. But as soon as you know that shit is coming out under your name, narration gets “complicated.”

 

Está en tu cabeza (o bueno, en la mía), y funciona así: Escribir es fácil cuando estás empezando porque no tienes nada qué perder. Sólo estás escalando posiciones y ya, llamando la atención de la gente. Pero con el tiempo, y si la vaina se te da bien, vas a ir ganando ciertas señales de aprobación. Algunas te van a importar más que otras, pero un día vas a escribir algo que se publica en equis parte con buena lectoría, y la recepción va a ser uniformemente positiva. Lo que es más, gente que admiras te va a decir, “Verga, bien” (que es mi caso con Rafael Osío, que siempre he dicho que es como un Obi Wan Kenobi de escritores, a super amazing, nice guy). Por supuesto que cuando esas cosas pasan, te las vacilas; uno es un ser humano con emociones humanas normales y la sonrisita te llega sola…

 

…pero así es como nace la ansiedad. Porque si escribes algo que cayó bien, eres “el carajo que escribió tal cosa que, mira, quedó depinga”. Ese estatus no lo vas a cagar si no escribes más nada, ¿me entiendes? Y es así como tu output se reduce dramáticamente, así es como empiezas a escribir cosas y paras a mitad de camino y te dices, “Nah, this is a piece of shit.” Es una versión diferente del síndrome de impostor, una voz que te dice, “Muy bien eso que escribiste y tal, but the next thing you write better be some inspired Mark Twain shit, or else everyone’s gonna notice you don’t know what you’re doing and you’re making it up as you go along”.

 

Es auto-saboteo y es absurdo. Y síp, lo estoy tratando en terapia y parece que está funcionando. Leí un consejo genial esta semana, del que voy a pegar un fragmento acá (el post lo puedes leer aquí); es de Jordan Harper, y dice que te acerques a lo que amas con la mentalidad de un principiante. Olvídate lo que hayas hecho y olvídate las expectativas que tú crees que la gente tiene de tu trabajo:

 

If you write for money, if you write for the market, if you write to chase trends, if you write to impress people you don’t like, if you write while afraid of offense or critique, you are smothering your beginner’s mind, and your work will suffer. It may refuse to come out at all. Or it will come out bland and safe and good for easy consumption. And maybe that’s all you want, or all you allow yourself to think you want. And that’s your business, but I don’t have much to say to you then.

 

But listen. You know what you are supposed to do. You’ve always known.

 

I drew the following triptych when I was in the 3rd grade. (I know this because one of them was drawn on the back of a science report. I got a C. My teacher said I didn’t spend enough time on my school work).

 

I would ignore this at my own peril. And to my credit, I mostly haven’t. I’ve stayed pretty true, at least in the broad strokes, to the joys of crime fiction, to the stories of human choices in a brutal world.

 

Where it gets the hardest is when you’re sitting down to write. And it gets harder the longer you do it, the more you’ve laden your mind with failures and responsibilities and the judgments of other people both real and imagined. It gets harder and harder to remember the pure clean joy you felt when you were a beginner making yourself say holy shit look at what I’m doing. That’s why I look at my old short stories with something like jealousy.

 

That’s why I look at the spirit board before I write. That’s why I keep refilling the tank. That’s why I keep re-watching and rereading the things I love. (Well, that’s not the only reason, but that’s for another time).

 

Así que, bueno, nos veremos pronto por acá, jaja. You'd probably be glad to know that, other than this bump in the road, I've been doing well. I hope against hope that you are, too.

domingo, 13 de diciembre de 2020

2020


 

¿Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez?

He estado preguntándome si voy a seguir publicando en este blog o no porque, pues, la verdad: Todo el propósito de esto, esta página que estás leyendo, era promocional. Descubriendo el agua caliente, ya sé, pero funcionó. Gracias a cosas que salieron en este blog, terminé trabajando con gente muy genial, participando en eventos arrechísimos, haciendo contacto con la gente que es.

Pero ahora las metas son otras.

Los resultados ya se están dando, casi que en emboscadas; en Octubre salió a la venta Nebuleuse, una antología de ciencia ficción publicada por Editions Planetoïde en Francia, con una historia de este servidor y arte de la genialísima Adriana Orellana. Es realmente una cosa pequeña, pero las victorias pequeñas siguen siendo victorias:

1)    I’m published, in actual print, and;

2)    It’s in France.

Se ve genial eso en el currículum, y para allá vamos. Por ahí es la cosa.

Sigo como editor de Caracas Chronicles, sigo como parte del equipo de Cinco8, y ese sigue siendo un trabajo súper-gratificante. I spend my life reading and writing, I get paid for it, and I’m making a career out of it. Bendecido y afortunado, jaja.

La vaina es también una profesionalización de la escritura. Que tiene sus picos y sus valles, o sea, no es como que todo es una nota y “ay, mando textos a las revistas y a publicaciones y me aceptan inmediatamente porque es que aquí llegó el fenómeno de ventas que ustedes estaban esperando”, no, no es así. Pero sí te empiezas a manejar entre otra gente, los esquemas cambian y las posibilidades se expanden.

Este año también me separé de Curetaje; no hubo una peleota ni nada chimbo, realmente. Esa banda fue algo muy genial que me pasó, que también me trajo muchísima satisfacción, y sólo porque elijo hacer algo diferente, no quiere decir que me arrepiento de algo. Para nada. I got exactly what I wanted out of that experience, and I was lucky enough to walk out on my terms, sin que hubiese odio de por medio ni esas cosas que suelen haber entre antiguos compañeros cuando ocurren separaciones.

Quizá porque no he estado yendo a la radio ni a esas cosas, y porque no he estado en la dinámica acelerada que es estar en una banda tocando regularmente (y porque hubo una cuarentena mundial), la vida ha tomado un ritmo diferente. Pero me gusta.

So, la respuesta: voy a seguir escribiendo por acá, yeap, pero serán cosas como esta. Yo, hablándole al éter, y no artículos sobre whatever, porque estoy ocupado escribiendo otras cosas, por las que me pagan, y me acercan a mis metas.

I’m good. I hope you’ve been doing good, too.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Not Dead (& Not For Sale)




El otro día tuvimos un toque y lo paró la policía.

No voy a decir mucho sobre el local, aparte de que está en Bello Monte, pero parece que todo se reduce a que estábamos haciendo mucho ruido y, resulta, el local (que tiene todos los años del mundo presentando shows en vivo) no tenía la permisología para esa clase de shows. Fueron como 40 minutos de negociación donde se acordó que tocaríamos un set acústico, pero nada, terminamos tocando eléctrico y con todo el escándalo (tocamos temas de The Stooges, imagínate por ahí) y bueno, capaz no nos llaman de nuevo, pero hey: show intervenido por las autoridades. Achievement unlocked.

Las cosas han estado interesantes por acá, un par de meses intensitos with lots of figuring shit out about myself and my life. Ayer leí una frase de David Foster Wallace, “Truth will set you free—but first it’ll kick your ass”. I’m not gonna go into detail about what’s been going on because this is the internet and you don’t care anyway. So let’s cut to the chase:

La semana pasada estuve en La Cátedra del Pop, esta vez conversando sobre zombis. Esa sesión va a estar en YouTube en cualquier momento. He aparecido en radio a conversar sobre cultura pop, principalmente, excepto una entrevista que nos hicieron hace… ¿tres días? A la banda, por un evento que está por suceder: resulta que hay un evento global al que Curetaje ha sido invitado, el International Cure Day, donde varias bandas alrededor del mundo van a dar un concierto en streaming, todas al mismo tiempo, cerrando con 10:15 Saturday Night a las 10:15 pm, hora de Londres. Es un proyecto súper nice y bueno, una oportunidad muy bonita que no podemos dejar pasar.


También escribí una historia nueva de la que ya les hablaré, la voy a montar en un link para que la puedan descargar—no puedo ahorita ya, porque la estoy revisando con un par de personas, pero eso viene.

Y eso es lo que hay. Profesionalmente, sigue la aventura. He estado pensando en unos posts que sacar por aquí, ahorita que ando obsesionado mal con Mindhunter, sobre psicópatas y vainas raras de esas que nos gustan a nosotros. And I’m taking things slower to work on myself.

See you soon!