viernes, 8 de enero de 2016

La Guerra de los Roses

Bueno, como todos saben, hay algo que ocurriendo que amerita toda nuestra atención, la atención del país y la esperanza en una democracia sana: La reunión de Guns N’ Roses.

Lo primero que me viene a la mente es un cuento de Jeordie White, mejor conocido como Twiggy Ramírez, bajista y guitarrista de Marilyn Manson. A mediados de los 2000, Jeordie abandonó la banda que lo catapultó a la fama y estuvo vagando por un tiempo (eventualmente paró en A Perfect Circle y Nine Inch Nails). Bueno, el reporte que leí decía que se pasaba los días vagando y que podía pasarse el resto de su vida así. Las regalías por los discos y singles reportaban tan buenas ganancias que eran una renta estable.
Eso es acá, que si un artista se duerme en los laureles, se muere de hambre (como ha pasado); en el norte, si la pegas bien, puedes vivir relajado. Marilyn Manson fue grande, pero nunca tan grande como Guns N’ Roses. Nadie que estuvo en esos años de gloria se reúne porque necesite billete. Salvo el caso de Steven Adler, supongo, mira cómo viven esos tipos.

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De esa conformación original, el que menos la “necesita” es Slash. El tipo es un workaholic incorregible. Aparte de sacar discos en solitario, incluyendo sendas propuestas junto a Myles Kennedy & the Conspirators, Saul Hudson participó en una banda con harto potencial, Velvet Revolver. Es uno de esos músicos que incluso si dejara de tocar hoy (cosa que él llama “imposible”, que necesita tocar todos los días), podría tranquilamente vivir de su icónica imagen y sus regalías. Además que toca en donde lo inviten. ¿Bailanta Sensacional en Cumarebo? Featuring Slash. Salserín: Featuring Slash. Tú entiendes.
 
Hay otro elemento: De todos esos músicos, el único que competía con el frontman en carisma era la guitarra líder. Durante la ruptura, Axl hizo lo posible por mantenerlo en las filas, sabiendo que eran un dúo como Mick y Keith, pero el acercamiento estaba distorsionado. Desde ponerlo a tocar con Zakk Wylde hasta sustituir todas sus partes con la guitarra de Paul Huge, un amigo personal de Rose en el cover de Sympathy for the Devil (descrito por Slash como “el sonido de una banda separándose”), el guitarrista fue el segundo en abandonar la banda que fundó.

A lo mejor por ese “desprecio”, Axl siempre le lanzó más duro que a nadie. Culpándolo personalmente por la disolución, afirmó varias veces que “Mientras ese señor viva, no se va a producir una reunión. No existen los finales felices”. Me acuerdo de una vez que Jon Bon Jovi se quejó de que mucha gente le prestaba demasiada atención a Axl Rose, un tipo que tenía más de diez años sin sacar música nueva, y Axl contestó… tirándole puñales a Slash.

Desde mediados del año pasado Slash dijo que no había mala sangre y que no sentía sino respeto por Axl. A lo mejor por ahí es que alguien se le metió al Sr. Rose para convencerlo a la reunión. ¿Cuál habrá sido la respuesta del guitarrista? La misma que ha tomado toda su vida: Si ellos se montan, voy y tocamos. Ya confirmó su presencia y este sí que no se echa para atrás.

CANCIÓN MEMORABLE:
Slash marcó el sonido de Guns N’ Roses, influyéndolo incluso en su ausencia. Hay mucho para elegir, desde el solo en Sweet Child O’ Mine (que salvó de ser una balada típica ochentera) hasta la épica de Estranged. La elección debe ir, sin embargo, a la canción que lo mostró como un tipo muy por encima de sus contemporáneos, Paradise City. 


¿QUÉ OPINA AXL?
 
Todo era una estrategia para poner la cosa interesante. Llevo años yendo con él a los juegos Caracas-Magallanes, lo que pasa es que vamos disfrazados. Además, vale, es una época de unión nacional, de dejar las rencillas atrás, somos una misma gente, viene la ley de amnistía…

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La otra ficha que ya confirmó su presencia es el señor Michael “Duff” McKagan. Este es otro al que no le ha ido mal: Tras un interesante período con los Neurotic Outsiders (que incluía a Steve Jones, de los Sex Pistols), Duff se unió a sus antiguos compañeros en Velvet Revolver, habiendo superado sus problemas con el alcohol y las drogas (que, dicen, era el peor en toda la banda). Desde el hiato indefinido de Velvet, Duff ha profundizado una faceta intelectual que incluye un libro, una autobiografía y diversas columnas sobre diversos temas. Ha pasado a dos bandas, Loaded (bajo su dirección) y Walking Papers, con el que sacó un disco notable. En medio de todo, consiguió el chance de matricularse en business y formar su propia empresa de asesores financieros (“Una vez aprendí a leer bien y revisé nuestros contratos en Guns, me di cuenta de cómo disqueras y abogados se clavan a los músicos”).
 
Duff abandonó la banda porque no estaba en condiciones para continuar. Tras la gira de los Illusions y la grabación del Spaghetti, el páncreas de McKagan estalló. “Me levantaba y ya tenía el vaso de vodka puro en la cabecera. Traté de bajarle al alcohol y cambié el vodka por una bebida con graduación alcohólica inferior, el vino. Me bebía una caja de vino al día. ¿Cómo soportaba la borrachera? Con cocaína”. Con la pancreatitis, los médicos informaron al bajista de que “si no dejaba de beber, estaría muerto en menos de un mes”. Cuando Axl lo llamó (Axl estuvo pendiente durante la recuperación, que es algo que Duff siempre ha rescatado), Duff le dijo que su prioridad momentánea era estar vivo. Más adelante confirmó que la máquina en la que se había convertido Guns N’ Roses ya no era para él.

A pesar de todo, Duff siempre tuvo buenos tratos con Rose, llegando a presentarse de improvisto con la banda nueva en Londres. Hace poco lo volvimos a ver, supliendo al bajista que lo suple a él, en una breve gira por Suramérica que nosotros no llegamos a ver en Venezuela porque, Maduro.
“Axl siempre me trató muy bien y fue súper pana conmigo y mi esposa. Donde lo vea siempre veré a un hermano”. Su participación en la reunión es incluso más segura que la de Slash.

CANCIÓN MEMORABLE:
Aunque tiene muchas (Duff originalmente tocaba la guitarra y no agarró el bajo hasta que se lo solicitaron para ingresar a Guns, aprendiendo el instrumento no sólo rápido sino con virtuosismo), su tema más icónico es quizá su primera colaboración a la banda, con la que tituló también su autobiografía, It’s So Easy (por cierto que si hay un video que represente el espíritu de la banda, es este). 


¿QUÉ OPINA AXL?

Sí va.


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El misterio más grande, aparte del evidente, es el señor Jeff Isbell, mejor conocido por el mote de Izzy Stradlin.

Izzy es un caso clínico, porque aunque contribuyó de manera fundamental al sonido y composiciones de Guns N’ Roses, fue el primero en abandonar la nave. Parece que el problema nació a finales de los 80’, cuando Guns se volvió sensación. Como buen integrante, el tipo era ebrio y drogadicto (Mr. Brownstone trata sobre su adicción a la heroína), e incluso llegó a traficar para poder mantenerse. Cuenta la leyenda que en la primera visita de la banda a Japón, el tipo se pasó todo el viaje rascao’. Al despertar en su habitación de hotel, llamó a Duff.

“Hey. I woke up, opened the window and don’t recognize anything. Where are we?”
“Okay, dude, get ready for this” dijo Duff, “We’re in fucking Japan”.
“Get out of here”.
“Really”.
“Whoah”.

Ya para la salida del Lies, Izzy tenía un agente del gobierno siguiéndolo para asegurarse de que no rompiera su fianza o volvería a prisión por posesión de drogas. Al entrar en la grabación de los Illusions, Izzy se marchó a su Indiana originaria, donde se desintoxicó y grabó demos. Entendió pronto que una gira con estos personajes destruiría su sobriedad y se marchó con viento fresco.

Prácticamente de inmediato sacó discos bajo Izzy Stradlin and the Juju Hounds y tiene una carrera amplísima en solitario. Salvo una excepción, cubriéndole una suplencia a Gilby Clarke y otra tocando con Axl bajo el new Guns, ha optado por alejarse de todo lo que tenga que ver con farándula y fama. Cuando la banda fue introducida en el Salón de la Fama, fue el único miembro (aparte de Axl) que no se presentó.

¿Irá a la reunión? A lo mejor si es una sola fecha o un puñado. Su ausencia en el Salón de la Fama lo pone en duda.

CANCIÓN  MEMORABLE:
Izzy contribuyó en prácticamente todas las canciones de la banda mientras formó parte de ella, pero no fue sino hasta los Illusions que su capacidad compositora se desarrolló, cantando en varias canciones como voz principal. La primera de ellas, Dust & Bones.



¿QUÉ OPINA AXL?

Oye, me gustaría. Siempre ha sido mi pana, pero es demasiado raro, no obedece las normas de la sociedad, hace lo que le da la gana. Es muy impredecible.

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Si hay un Gunner subestimado, ese es Gilby Clarke. Entrando a la banda como el sustituto perfecto de Izzy, el tipo se caló la maratónica gira de los Illusions, grabando su primera colaboración con el Spaghetti Incident. Si tú buscas cualquier video, en vivo o no, lo vas a ver ahí perfectamente integrado en apariencia y sonido. Fue él quien, de nuevo, suplió a Izzy en el Salón de la Fama, a pesar de no estar introducido formalmente con el resto de la banda (un tecnicismo estúpido).

Gilby fue el primero que mostró capacidad en solitario, con sendos discos de guitarra. Su expulsión de Guns N’ Roses vino del modo más ingrato: Un día tras la grabación del Spaghetti, le llegó una carta, “Sus servicios ya no serán requeridos”. Axl lo expulsó sin consultarle a nadie, sin aviso y sin protesto. La jugada, que afincó el ambiente opresivo en Guns, fue promovida bajo la idea de que si un guitarrista líder era bueno, dos o tres a la vez eran mejor (de ahí que Slash haya tocado con Zakk Wylde). La idea se concretó al fin en Chinese Democracy, más de diez años después.

Si Izzy no está, parece lógico que Gilby entre en la guitarra rítmica. 

CANCIÓN MEMORABLE:
De verdad que el Spaghetti Incident es un buen disco de versiones y la que se lleva el premio es Human Being, de los New York Dolls. Se aprecia el aporte del sr. Clarke y, hay que decirlo, uno de los mejores performances de Axl en toda su carrera. 



¿QUÉ OPINA AXL?

 ¿Cómo te tomas en serio a alguien llamado “Gilby”?

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Y así llegamos a otra incógnita y tragedia, el baterista original, Steven Adler. Slash cuenta en su libro que cuando estaba aprendiendo a tocar y se la pasaba con Steven, Steven le dijo que esperaba ser bien famoso para tener mucha plata y pasarse todo el día fumando piedra. “Nunca me imaginé que lo decía en serio” cuenta Slash.
 
Si lees la historia de Steven, es triste como alguien quiere ser aceptado con tanta ingenuidad, un entusiasmo infantil y un romance interminable con las drogas. Los problemas empezaron desde el inicio cuando, tras la grabación del Appetite, la banda decidió cómo se repartiría las regalías, sugiriéndose un 20% para cada uno.

“Nah-ah” dijo Axl, señalando a Steven. “Yo trabajé más que ese tipo, de ninguna forma mis regalías serán iguales a las de él”.

No había forma ni manera de que alguien convenciera a Axl de dejar pasar lo que era un asunto de opinión y, como en muchas otras cosas, la banda bajó la cabeza y aceptó, quedando Adler con el 15% de participación. Los insultos no pararon ahí.

El disco Lies es un disco de acústicas con canciones en vivo viejas. En las grabaciones viejas (sacadas de un EP, Live Like Suicide) toca Steven, pero en las acústicas apenas. Su labor de percusionista fue severamente reducida por Axl, que le cayó encima conforme se hizo evidente que Steven really, really, really liked getting high.

La proverbial gota que derramó el vaso vino cuando empezaron a grabar los Illusions. Adler estaba en tan mal estado que era incapaz de hacer la labor básica del baterista, llevar el tempo. Esa sesión selló su destino. Civil War, su único aporte, se grabó con partes recortadas de las distintas sesiones, el managing contactó a Matt Sorum y Adler fue expulsado por decisión unánime. “Hasta mi amigo de la infancia, Slash, me abandonó en ese momento”.

Steve no ha enmendado la cuesta. Va de sobredosis en sobredosis (incluyendo una en la que convulsionó, se partió la cara y tuvo un ACV que lo dejó con dificultades en el habla). Siempre habla de volver a Guns, porque “una reunión rompería todos los récords”, pero su inestabilidad lo ha marginalizado. Cuenta Dizzy Reed que, tocando con él en los 2000, “era un desastre. Paraba entre canción para fumar piedra detrás de la batería. Me juré entonces no volver a tocar con él”.

A pesar de todo, insiste en que está rehabilitado y en efecto tocó con la pseudo-reunión que se dio en el Salón de la Fama. Claro, en ese mitin, no estaba Axl.

Veo difícil que Axl lo tolere de vuelta, a menos que haga un esfuerzo de paciencia sobrehumano, cosa que no lo caracteriza. Sería triste, porque si alguien ha esperado toda su vida por una segunda oportunidad, ese es Steven Adler.

CANCIÓN MEMORABLE:
Estuvo impecable en todo el Appetite, así que es difícil elegir una sola canción. Viéndome forzado, me voy con Mr. Brownstone, donde demuestra dominio pleno de todo el instrumento con todos sus juguetes. 



¿QUÉ OPINA AXL?

 
No.

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Cuando entró en el Salón de la Fama del Rock, Matt Sorum dice que su cuota en Guns N’ Roses empieza un día en que alguien llamó a la casa en la que se estaba quedando, la de su mamá. “Mira, te buscan. Alguien que se hace llamar ‘Slash’”.
“Querían que yo tocara fijo en el grupo porque el baterista anterior se metía demasiadas drogas” cuenta Matt. “How the fuck is that even possible in Guns N’ Roses?”

Aquí tenemos un problema de entrada, porque de acuerdo a testimonios de Slash y Duff, Matt tiene una personalidad fuerte. En el infame incidente de St. Louis, cuando Axl se bajó de la tarima, Matt lo enfrentó en el backstage. “¿Qué coño le pasa a ese carajo, por qué no se monta otra vez?” le increpó a Slash. Antes de obtener respuesta, se fue directo a Axl, que estaba chilling con su gente en una esquina.
“Ponte serio y vamos a tocar” le dijo. “Haz tu trabajo, irresponsable”.
Axl se giró lentamente.
“¿Cómo dijiste?”
“Ahí me tuve que meter entre los dos” cuenta Slash, “porque iba a ser una pelea fea. Si crees que Axl es cualquier vaina porque era flaquito, créeme que no lo has visto peleando”.

Matt es lo que llamaríamos “un tipo auténtico” y así como eso facilitó su integración en la banda (“Se fajó a beber y a meterse coca con nosotros como si hubiese sido nuestro pana desde el primer día” dice Slash), también ocasionó su expulsión. En 1997, estaban en el estudio y Matt era el único miembro restante de la era Illusions, aparte del sicofante Reed. Oyendo grabaciones junto a Paul Tobias, se pusieron a hablar paja de Slash. Matt se lo tomó con calma al principio, pero no aguantó mucho. “Ese carajo es mucho más talentoso que este idiota y que todos los idiotas que has traído. Tú le debes mucho a ese pana, pa’ que sepas”.
“¿Cómo dijiste?” contestó Axl.

A los pocos días, Matt Sorum fue expulsado de Guns N’ Roses.

Al tipo tampoco le ha ido muy mal, que se diga. Miembro fundador de Velvet Revolver, se ha graduado a músico de sesión reconocido. ¿Participará en la reunión? No me imagino que no esté. Incluso si está Steven, preveo que Adler toque unas y Matt otras (que es lo que hicieron en el Salón de la Fama). ¿Podrá Axl lidiar con su presencia y viceversa? Aunque cuentan que ya hicieron las paces, recordemos que cuando salieron los discos en vivo, Matt, que tocó en el 95% de las canciones, es señalado como “músico adicional” (algo que Matt denomina “un escupitajo mezquino”) —ese disco fue cuadrado por Axl.

No me imagino a Steven como único baterista de la reunión y si no es Matt, ya no es reunión.

CANCIÓN MEMORABLE:
Indudablemente, You Could be Mine.


¿QUÉ OPINA AXL?

Dile a esa bruja que si me ve por la calle no me salude, no me dé la mano, que somo’ culebra.

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Dizzy Reed siempre ha sido el hombre de Axl. Entró en la banda por ser panita de Axl y se mantuvo ahí, apegado a “las líneas del comandante”, rodilla en tierra. Si Axl vuelve, es indudable que Dizzy va a estar.

CANCIÓN MEMORABLE:
Diría que November Rain, pero el piano en esa canción lo toca Axl. En Breakdown se desempeña bien, sin embargo.


¿QUÉ OPINA AXL?

Dizzy es tremendo tipo. Insuperable dando masajitos en los pies.

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Y llegamos a la incógnita mayor. William Bailey siempre ha sido un tipo complicado, indudablemente víctima de algún desorden del comportamiento no diagnosticado. Canta desde pequeño y, tras una infancia jodida, se lanzó a Los Angeles con una maleta para hacerse músico profesional. Ok, mira, Axl Rose no necesita introducción. Uno de los mejores frontmen de la historia, una voz inigualable, capaz de alcanzar octavas barítonas con soltura y tenor con naturalidad. Su rango vocal es una locura.

Hay reportes interesantísimos sobre cómo ha vivido desde el colapso de Guns y su actitud pre y post Chinese Democracy sólo nos habla de un temperamento volátil e impredecible. El mero hecho de que se esté dando una reunión implica que al fin dio su brazo a torcer, pero esta película ya la hemos visto. Recordemos que cuando se dio lo del Salón de la Fama, Axl iba a ir y a tocar con sus antiguos compañeros. Faltando dos días para el sarao, se echó para atrás, aduciendo que “no iba a ir a ningún lugar en que no se sintiera respetado”. Se suponía que iba a aparecer en un talk show hace unos días para hablar de la reunión y el futuro de Guns N’ Roses y también lo canceló momentos antes.

El tipo “confirmó” la reunión (las comillas son suyas), pero si eso se llega a materializar, es algo que creeré cuando lo vea. Y si se da, no creo que se presente temprano. Ni que la cosa dure mucho. Espero equivocarme, pero predecir a Axl es como predecir el clima.

CANCIÓN MEMORABLE:
Apropiadamente, You’re Crazy. 


¿QUÉ OPINA AXL?

Vamos a ver cómo amanezco ese día.

viernes, 1 de enero de 2016

Albaricoques



De todas las cosas brillantes que George Romero ha dicho, hay una que nunca olvido. “Los zombis en mis películas no son el tema principal, son un recurso narrativo. Tú puedes cambiar a los zombis por el terremoto, el incendio, el maremoto, los animales y el resultado es el mismo porque no se trata de los zombis, sino de la gente, del drama humano y cómo las personas reaccionan ante situaciones extremas”.

Con ese parámetro en mente, redacté la historia que nos ocupa y que fue galardonada con el primer lugar en ciencia ficción del Concurso Solsticios (valiente propuesta para la literatura de género venezolana –y más en tiempos de crisis). Claro que estaba obsesionado con los kaijus. Obsesionado. Pacific Rim ya había salido y la nueva Godzilla seguía en el cine, con escenarios apasionantes. Y si tú ves la primera Godzilla (Gojira), por Toho, es una película que sí, trata textualmente sobre un monstruo gigante que destruye al país, pero subtextualmente es una película sobre la bomba atómica, los terremotos y los terrores de que la ciencia descubra algo tan destructivo que no vale la pena desenterrar el fósil. Se confirma el precepto Romero; Godzilla es un desastre natural sapiente.

Todas esas películas tienen un defecto, sin embargo, que usé como ancla para abordar el tema: La perspectiva siempre es militar, es el científico en las altas esferas del poder o los políticos (al menos hasta que se pusieron estrafalarios). Si algo así llegara a suceder de verdad, es poco probable que tú o yo lo veamos a ese nivel. Nosotros lo veremos como lo que somos: civiles de a pie, reaccionando como mejor podemos y sabemos ante un evento que nos supera. The Host y Cloverfield nos echaron cuentos similares, pero en el casi terreno baldío que es la literatura de kaijus, quise asumir la narrativa desde un tipo normal sobreviviendo en su soledad. Dos subgéneros del sci-fi casados, no es el “apocalipsis zombi”, sino el “post-apocalipsis kaiju”. 

He aquí el resultado. Feliz año nuevo, gente cool.

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Media hora más tarde, posé la lata sobre el televisor roto y contemplé mi suerte, mi limbo y la maldita, la lata, el símbolo de todo lo que había salido mal desde que el mundo se acabó.

Un trago de agua, un vistazo al cielo, cenizas todavía cayendo, copitos de nieve muerta. Hablo solo todo el tiempo. En mi morral hay dos libros: La Metamorfosis, que me pareció un ladrillo, y El Juego de Ender, que es entretenido. Traía Frankenstein también, pero lo dejé en la acera hace como tres días. Ahorita no puedo con ese llantén.

Analicemos mis opciones. Puedo: a) Patear la lata. Jamás la abriré así; b) Darle con una piedra. Haré tanto ruido que alguien vendrá; c) Buscar un vidrio y probar con el lado más filoso. Me voy a cortar, no tengo medicinas, me va a dar una infección y moriré; d) Rezar y abrir la lata de milagro, la opción más razonable hasta ahora.

Pasé dos horas tratando con las llaves de la casa y sólo le hice tatuajes hundidos, sin sabor ni color. Es lo que me merezco por conservar llaves de un lugar que ya no existe.

Al morral. Otro trago de agua.

Viajo de día y siempre por la sombra. Los cristales me crujen bajo los zapatos. El cielo es gris, los edificios lánguidos, a veces me parece que veo en blanco y negro. Huele a yeso o a carbón. Me arden los ojos pero ya casi no me duele el cuerpo. De vez en cuando oigo una voz, una tos, un lloro. Después del día de los soldados y la mujer, me hago el loco o me escondo. Trato de mantenerme por las vías que conozco, haciendo memoria de todas las veces que me fui a Puerto La Cruz con Mariela y sus lentes oscuros. Es arrecho cómo, a pesar de todo, sigue aquí, dentro.

Me pregunto si sigue viva. La peor parte de mí, la rastrera, sucia y egoísta, dice que si está viva, ojalá y Arturo se haya muerto porque así tengo chance de volver. Nos estamos divorciando porque la conseguí sentada en las piernas de ese cabrón (en realidad el cabrón soy yo); Discusión horrorosa de por medio, mi esposita de cinco años se ha acostado con su “mejor amigo” seis veces, pero me juró que, después de la boda, sólo se han besado. Cuando pienso en eso, quiero vomitar. Me quiero morir.

Freud decía que los seres humanos estamos motivados por dos influencias primordiales: Eros, o tu ánimo de vivir, y Tánatos, o tu ánimo de morir. Es casi gracioso cómo Mariela, la mujer que tanta felicidad me trajo, sea Tánatos, y Deimos, el cangrejo maligno de las profundidades del mar, sea Eros. Porque si me hubiese querido morir, ya lo estaría. Cuando ordenaron el desalojo de Caracas hice como todo el mundo: Empaqué y acompañé a la multitud. Una procesión más que una marcha, para abandonar las ruinas. En tres horas me di cuenta lo obvio: ¿A dónde nos van a meter? ¿Cuántos habitantes tiene Caracas? En la cola la gente se gritaba, se ofrecía golpes, se atropellaba. ¿Tú te imaginas a cinco mil damnificados viviendo en paz y armonía en un estadio sin techo? Yo tampoco. Los kaijus empezaron a atacar hace año y medio. Tú dirías que, con ese escenario, el gobierno habría preparado un plan de contingencia ante la eventualidad de que un reptil satánico saliera de La Guaira, a tan corta distancia de la capital, pero te recuerdo: Venezuela es un país en el que el suministro de agua depende de si llueve o no. Estar preparados es para otra gente.

Me desvié. Dejé que la marea siguiera su curso y me puse a recorrer las calles solo. Eso fue por La Urbina. De noche, La Urbina da terror (sobre todo esa noche), así que no quise jugármelas y me quedé en vela hasta el amanecer, sentadito en la calle, oculto. Ya con sol, me puse a buscar casa, con la casa había comida y aquí estamos hoy. Si Mariela me provoca morir, Deimos me hizo ver lo mucho que quiero estar vivo.

Qué nombre tan malo, ¿no? “Deimos”. Cuando el cangrejo apareció (obvio que no existen cangrejos gigantes, pero es el animal que más se le parece), otro kaiju apareció en Italia. Los reportes iniciales fueron muy confusos porque, aunque Deimos apareció antes, Fobos tuvo mucha más publicidad. CNN lo anunció con plena cobertura y muchos, incluyéndome, creímos que era mentira que había otro kaiju, a menos de un día de distancia de Caracas. Tenía que ser una equivocación, porque la gente lee cualquier vaina en twitter y corren los rumores. Pero ahí estaba, entrando por El Valle, con un rastro de apocalipsis como la baba de un caracol. Al italiano lo llamaron “Fobos”, por una de las lunas de Marte. El nombre del criollito era por la otra luna. Para que sea más tétrico, vamos a ponerle esos nombres, Fobos y Deimos, “Miedo” y “Terror”. Arrepentíos, pecadores, Terror viene y viene arrecho.

Mi mundo se derrumbó mucho antes. Uno dice que no debe depositar toda la felicidad en la pareja, pero es difícil trazar una línea. Después de que nos separamos, todo era una mierda, vivía amargado y solo. Un divorciado de treinta años que no tiene para seguir pagando el alquiler, con esas imaginaciones nocturnas, ella en la cama con él. Uno tiene que ser digno y sé que hice lo correcto al dejarla ir, pero hay que ponerse estos zapatos y verle la cara al dolor. Igual no creo que se hayan cogido en ninguna de esas noches; a Mariela le encantaba hacerlo era en la tarde.

Esa mañana, la del ahora llamado “Día Cero”, llegué a la oficina con mi habitual capa de miseria. Se me estaba cayendo el pelo, estaba más gordo y ya traía mal aliento. Es raro ese momento en que llegas al trabajo un miércoles y la oficina está vacía. Todos estaban en el comedor, en la proyección de una película. El monstruo que destruía Japón era un tipo en traje de goma. ¿Por qué lo vemos por Globovisión?

Días oscuros con noches sin luna. Kappa-Sama, el camaleón gigante que se comió a Hiroshima. Una palabra que nunca olvidaríamos: Kaiju. Apocalipsis. Los mayas se pelaron por pocos años.

Cuatro monstruos más tarde, el dominio sobre la cultura era total. Nadie podía ponerse de acuerdo sobre lo que eran: Mensajeros de Dios, mensajeros del Diablo, mensajeros de la tierra. Animales prehistóricos que se durmieron y ahora se quitaron las lagañas. Extraterrestres. Los primeros terrícolas, dueños del centro de la tierra. Bill Maher, conversando con Neil DeGrasse Tyson y otro científico que no sé quién es, dijo “El origen no importa tanto como el destino, y el destino deletrea ‘extinción’”. No te rías que es verdad. 

Muerto Kappa-Sama, el Pentágono arrojó su plan para enfrentar otro “incidente
xenomorfo”: Atraer con tropas a las criaturas hasta que estén en áreas deshabitadas y ahí descargar la artillería. Mostró planos del tanque GuyMontag212. “Este tanque está equipado con un cañón de 120mm y puede disparar proyectiles kinéticos. Más que suficiente”.

Un monstruo en Escocia (resulta que el monstruo del lago Ness sí existía), uno en las Filipinas, destruidos en un día. Pulgasari arrasó con Corea del Norte hasta que llegó al Sur y fue acribillado (ahora Corea tiene un déficit fiscal; es irónico que los refugiados causaron más daño que el dragón). Imagino que los tanques ya dieron con Deimos, pero ¿mi opinión? Si los soldados de este país fueran tan eficientes, Caracas todavía existiría.

Desalojo decretado, las calles se trancaron ipso facto. En el tráfico, lo vi, hacia La Previsora. Hubo quienes dejaron sus carros y se fueron corriendo (algunos fueron arrollados). El carro que iba atrás de mí me chocó, la cadena de desesperación. Deimos tenía el caparazón, las tenazas y los tentáculos, pero más que eso, era grandioso, una presencia como la que debe tener Dios. La gente se echaba en medio de la calle a rezar. Lloré sin darme cuenta, me temblaba el cuerpo. Me descubrí eufórico. Pudo ir hacia mí, pero siguió a La Florida. Cuando ya no estaba a la vista, todavía podías escucharlo aullar.

Eso fue hace una semana. Sigo vivo. Siempre tengo hambre pero nunca me he quedado sin comida. Igual me hacía falta rebajar.

A golpe de mediodía, empezó a llover. Me cobijé bajo el techito de una panadería (violada, desvalijada) y volví a la maldita. Pasando bajo una santamaría como los párpados entreabiertos de un cadáver, la saqué del bolso. No la veía bien, pero mis dedos le acariciaban el exoesqueleto. Saqué la linterna y alumbré. Ratas huyeron, polvo se levantó. Este soy yo, el hijo de Élida Palma: Empaco una linterna y se me olvida la navaja. Si Mariela estuviera aquí, me diría que ahora sí nos vamos a morir. Que tengo poca visión, que traer un cuchillo era lógico. Habría echado vapor por los oídos y me habría castigado con dos horas de miradas venenosas. O no me hubiese dicho nada y eso habría sido peor.

El estómago me gruñó. Una barra de granola con sabor a paz mental.

Estoy enamorado de Mariela. Dios, permite que esté viva. Si quieres mátame, pero deja que ella viva.

Desperté con la respuesta a mis problemas mirándome. Una serpiente dorada, la luz de un sol artificial. Emergí a la realidad como el que se está ahogando y es expulsado del mar: tonto, torpe y con una parte de mí deseando quedarse en las profundidades donde todo es paz. Me tapé los ojos y ahora sí, adrenalina como aceite hirviendo.

Una silueta con brochazos de color. El cuchillo en primer plano. Tenía que ser robado porque no era un chuzo, era de hoja filosa y un lado con sierra. Militar. No sé hace cuánto vi a la mujer y a los soldados. La rodearon como lobos. No me involucré porque soy un cobarde, supongo, pero todavía la oigo gritar. Si este cuchillo vino de un soldado así, mi sangre no sería la primera en probar. Y una vez un arma saborea sangre, la pide a cada rato.

El tipo apuntó, pero no hacia mí. Cuando había mundo, me robaron tres veces. Siempre se siente como la primera.

—Dame la lata, mamagüevo.

La sensación fue parecida a la que Deimos me causó, pero donde hubo maravilla, ahora había humillación. ¿Puedo negociar? ¿Qué le puedo entregar que no sea la maldita? Necesito todo lo que tengo y lo único que me falta son opciones. Bajé la cara.

Entregué a la maldita. Te tuve y ahora te veo ir. Este es mi papel en la vida.

Es una lata de aceite, dije. Es inútil, dije.

—No me interesa.

La lata. La hoja. Fobos, Deimos, Mariela. La mujer gritando y los soldados riendo.

—¿Tú estás viendo esa vaina? —señalé hacia la santamaría.

Volteó y me arriesgué. Aparté el cuchillo y apoyé el cañón del 38, en la frente, en una piel de piedra, un cuero endurecido.

—Tira el cuchillo, güevón.

Aquí los dos somos unos cobardes cayéndonos a cobas. Pero la lata es mía.

—¡Échate para atrás, pues!

Obedeció. No recuerdo qué grité, pero cogió miedo. Por dentro, sonreí, el deseo de traicionarme, de reírme en su cara. El hombre es salvaje en el fondo. Quítale civilización pero nunca le quitarás a la bestia. Él es mi Piggy y yo soy El Señor de las Moscas.

—Pon el cuchillo en el suelo y empújalo con el pie. No te equivoques.

Bajó el cuchillo. Una lija raspando al suelo en su trayecto hacia mí. Medio me agaché y él se movió, un paso al frente, ¿TÚ TE QUIERES MORIR? No me di cuenta de que lo grité hasta que vi la reacción. Para atrás.

—Los causas vienen en camino.

—Hablapaja —contesté—. Si tuvieras perros, ya habrían llegado. Échate pa’ allá.

Una pausa, un vistazo en rededor. Una cueva de tinta.

—¿Pa’ dónde?

—COÑO, PA’ ALLÁ, PA’ ALLÁ. A tu izquierda. La bicha tiene gana e’ tosé, tiene tos.

Esto es genial.

Recogí el cuchillo y agarré a mi maldita, puta y traicionera, pero mía. Guardé todo. El hampón al fondo de la panadería, donde yo estaba antes. La mentira es mi deus ex machina.

—Cuenta hasta diez mirando a la pared. ¿Estás mirando?

—Sí.

—¿Sabes que voy a hacer si me mientes?
 
—Me vas a tirotear.

—Porque la bicha tiene gana e’ tosé. Dilo.

Me giré, pasé bajo la santamaría, sonrisa de Guasón. Ante mí un flaco en franela ovejita y un gordo sin camisa.

Me vieron.

Los vi.

—NO TE MUEVAS, MAMAGÜEVO —batiendo esa pistola.

No sé si me creyeron, porque arranqué. Venían detrás, gritando en voces y te juro que jamás tuve tanto miedo. Deimos era tan grande y poderoso que la incredulidad lo arropaba, pero esto era demasiado real. Todas las historias de malandros que has oído vuelven a ti.

Giré esquinas, esperando callejones, soldados violadores, monstruos gigantes. Esperando a Mariela con el tipo ese. El truco para perder a gente que te persigue es romper el contacto visual. Un pipote de basura, me lancé de chapuzón. Deimos tiene su caparazón, ahora tengo el mío. Escondido, los escuchaba.

—Deja esa verga así, tiene una pistola.

—¡No tiene balas! ¿Por qué crees que salió corriendo?

Abracé mi 38 vacío y soñé con el cuchillo en mi morral. Se me olvidó la navaja, soy un cabrón y un cobarde envuelto en basura, sí. Pero mañana, deliciosos albaricoques.