miércoles, 12 de julio de 2017

Comic Rant #1




Como comentaba, la nueva peli de Spider-Man es calidaC. Presenta un escenario que debería ser familiar pero se ahorra lo que esperas y resulta refrescante. Me gustó mucho la elección del villano, porque Vulture es el primero contra el que Peter lucha en su propio título (recuerda, el personaje hizo su debut en Amazing Fantasy) y el casting de Michael Keaton is the stuff of genius. No se acerca al personaje como si fuese un chiste sino como un carajo razonable, su retrato del personaje es mucho más simpático que cualquier versión que hayamos visto de Adrian Toomes en el cómic.

Me encanta también how low key the concept is: El núcleo de Spider-Man es que es un chamo con poderes que debe balancearlos con su vida diaria normal. De aquí derivó X-Men (es lo mismo pero en equipo), Teen Titans (ídem), Buffy the Vampire Slayer (lo mismo pero con monstruos) y así. No es pelear contra Hydra, Galactus o los Kree, sino un héroe small-time y Vulture, un tipo que simplemente quiere traficar armas.

Muchas cosas que me recordaron a Superior Spider-Man y eso me hace salivar, porque I love Superior Spider-Man. Por si no sabes, es un arco en que Doc Ock (Otto Octavius) está en su lecho de muerte y cambia cuerpos con Peter Parker a través de una jugada bastante bien pensada. Peter muere y Octavius decide que, dado que el legado del Doctor Octopus es una bazofia, será un héroe, el mejor héroe, el… Spider-Man Superior.

Es una historia de puta madre que pensé que iba a odiar y terminó enamorándome. La peli me la recordó porque Otto le mete mano al traje de Peter y lo amplifica con tecnología, se inventa drones para vigilar la ciudad and turns out to be a pretty effective masked adventurer. Hay arcos clave de Spider-Man (Spider-Man No More, The Night Gwen Stacy Died, Sinister Six, The Symbiote Saga) y siento que todos deberían anteceder a una película de Superior Spider-Man, pero es una fórmula con la que Marvel Studios puede jugar. No sé si sabes, pero ahorita hay varios Spider-Men rondando el planeta, a diferencia de toda la vida en que era uno solo. En publicación, Peter Parker ya es al fin un adulto y tiene su propia empresa, recordándonos a Tony Stark en las películas. 

Ese tema de adolescencia con heroísmo recae en el Spider-Man que todo el mundo ama, Miles Morales. Mi favorita, sin embargo, es Gwen Stacy, que viene de un universo en el que fue ella la mordida por la araña radioactiva y Peter es el que muere. Esta Gwen, mejor conocida como Spider-Gwen, es lo que pasa cuando tienes a un excelente libreto con un dibujante del carajo. Es prácticamente un remake de lo que le pasó a Peter Parker, pero desde una perspectiva femenina y está tan bien presentado que da gusto leerlo. Cuando Gwen llega al colegio trasnochada y con el cuerpo adolorido por pelear contra The Punisher, se sienta en el pupitre y se entera en ese momento de que tiene examen, damn, el concepto ideado por Stan Lee brilla.


Sinceramente no puedo esperar para ver a Spider-Gwen en la gran pantalla.

Ahorita todo el mundo está enamorado del Marvel Cinematic Unvierse, pero en el papel, Marvel tiene varios universos particulares que forman parte de la bigger picture. El más grande era X-Men, con un elenco central, secundario, villanos en la tierra, en la estratósfera, en el infierno (really), en el futuro, en el pasado y et ceteras. Tú puedes hacer un universo cinematográfico solamente de X-Men sin meter por ningún lado a los Avengers. En estos últimos años se ha ido creando otro mundo “independiente”, el Spider-Verse, con las características antedichas. Claro, es una forma de mantener fresco a un concepto de más de cincuenta años, pero funciona.

Y hablando de X-Men, viendo Homecoming uno fantasea sobre una película que los muestre tan fieles al cómic como esto lo fue con Spidey. Brian Singer hizo mucho por las películas de superhéroes, pero es hora de dejarlos ir. Porque si eso es lo que conoces de los mutantes, prácticamente no los conoces. De hecho en la serie animada de los 90’ medio se parecen al material fuente. Wolverine sí es así y Beast en X-Men 3 es la mejor parte de esa película, they nailed that character beautifully. Pero Gambit es más sádico, Rogue más juvenil, Cyclops más badass y Jean más simpática. Creo que el peor caso ocurre con Emma Frost, que no se parece en nada al personaje de First Class. A mí me pasaba cuando empecé a leer X-Men que no entendía por qué tenía que soportarla en todos lados y por qué se supone que es tan popular, but that woman grows on you. Tiene las mejores líneas y su arco argumental (la tipa que se las tira de que se las sabe todas y es más poderosa que todo el mundo, pero en realidad tiene mucha culpa y duda de sí misma) es uno de los placeres de leer X-Men.

El otro personaje mal retratado es Cyclops. Nunca me he conseguido con alguien en la calle que me diga “Yeah, that guy is awesome”, todo el mundo piensa que es o un mariquito aburrido o Capitán América con lásers. Velo así: Cyclops ha estado SIEMPRE en publicación. That’s about fifty years, más que Wolverine, y todo el que ha conocido a Scott Summers en la hoja, lo ama (es de hecho mi mutante favorito). Tienes que empezar leyendo Children of the Atom y Season One, historias del origen del grupo mucho mejor organizadas que la historia escrita por Stan Lee (que no es mala, pero no es tan sofisticada como el cómic moderno). Scott was a kid with a HUGE FUCKING BAG of issues y cuando el profesor lo rescata y lo entrena para ser líder, nadie lo cree capaz del rol, especialmente él mismo. Al ver a Jean, le gusta de una, pero pasa años sin decirle nada porque no se le ocurre que ella pueda estar interesada en él. Ver ese ascenso del chamo torpe y awkward al tipo que le pone el índice en el pecho a Steve Rogers y le dice “This is our house, so you get the hell away from us” es un fucking gustazo. The motherfucker broods like a pro y cuando se lanza contra alguien, es implacable.

Que lo diga Mystique:



En otras noticias, tengo tiempo ya leyendo el temita de que Anna Kendrick está haciendo campaña para Unbeatable Squirrel Girl y estoy totalmente en contra de eso. Don’t get me wrong, me parece que es un ser humano hermoso, tremenda persona, un alma caritativa, pero esta es Anna Kendrick:


Y esta es Doreen Green:


Parte del chiste de Squirrel Girl es por qué las películas de Cronenberg y el porno amateur funcionan: Parece gente de verdad. Doreen es caderona y cachetona y no tiene el mejor fansion sense y es torpe y es como uno, no esperas verla triunfar en los escenarios absurdos en que se mete. Y se supone que cuando la ves, es como ver a cualquier persona en la calle que no llama la atención, a diferencia de Anna Kendrick.

Rant over.


domingo, 9 de julio de 2017

Status Update


Cuando esta jornada de rebelión en Venezuela empezó, sinceramente no esperé que durara tanto. Aunque hay rasgos inéditos, también hay mucho en común con esas veces en que se salió, se sangró y se calló. 100 días de lucha es algo que creo que ninguno de los venezolanos esperaba. Ayer le dieron casa por cárcel a Leopoldo (!) y conforme nos acercamos al día de la constituyente, más sucesos prometen venir. Todo indica que esta vez sí es la cosa y aunque puede tomar unos meses más, alea iacta est.

En Mayo dije que prefería abstenerme de subir publicaciones normales, dada la inmoralidad inherente en actuar como si no pasa nada. Iban 52 fallecidos y hoy superamos los 100. Fue un acto de convicción y he meditado desde entonces sobre cómo debía ser el acercamiento al blog. La semana que viene empieza la nueva temporada de Game of Thrones, el año pasado la pasamos bien comentando los episodios, no te voy a negar que quiero hacerlo otra vez, es uno de mis fandoms favoritos. Pero mucho del experimento no depende mí; Si ese domingo matan a alguien, o el martes se abre un hoyo negro en el 23 de Enero y se traga a la mitad de la ciudad, evidentemente que no comentaré nada. Cuenta la leyenda que cuando se estaban entrando a tiros en los Balcanes, paraban todos los días a la una de la tarde para ver la telenovela Casandra (supongo que la guerra justifica el mal gusto). El esparcimiento es necesario.

Rara vez escribo sobre política y las veces que lo he hecho, me ha funcionado pero, look, guys: I love reading comic books and geek out with you. Mi nuevo crush literario es Spider-Gwen, y quería redactar un post sobre su serie, pero no puedes hablar de eso sin hablar de Spider-Verse, y si hablas de Spider-Verse, tienes que hablar de Superior Spiderman que, por cierto, muy buena la última película. Muchos de los artefactos que Peter usa ahí son diseñados y empleados por su versión Superior. Aunque veo un indicio de Sinister Six, es válido soñar algún día con Spider-Verse y el retorno de Gwen Stacy.

The Superior Spider-Man

Pero como les decía, todo depende de lo que pase en el país de los batacazos. Lo mejor que puedo ofrecer a estas alturas es “probablemente la semana que viene comentemos el nuevo episodio de GoT”. Si lo hago, será en el formato habitual, con la mejor vibra que pueda tener. Just don’t hold me to that.

Por lo demás, I’ve been doing very well. Es bizarro cómo, en semejante momento, life is just working out—irónico, considerando que para febrero de este año, ya tenía todos mis papeles listos para irme (es una larga historia). ¿Recuerdan el spot de editor del que les hablé? Es para Caracas Chronicles. Es gente muy, muy pana, y es un privilegio y un honor el formar parte del equipo. Sometimes it’s a lot of work, but it’s always very satisfactory. No sé si les había comentado, pero tengo como dos meses tocando para 2 Days For Crime y eso es otra cosa que está rodando bien, grabando material propio, and it fills me with life. La vida me ha arrimado hacia gente buena.

Así que nos estaremos viendo por acá. Va a ser muy gracioso leer esto dentro de dos semanas, cuando todo el país se haya teletransportado al cretáceo y estemos huyéndole a los dinosaurios. Cosas más locas han pasado aquí.

martes, 30 de mayo de 2017

Conciudadanos Soviéticos!


Desde hace varios años, cuando me puse a investigar sobre el comunismo quizá como un modo de prepararme y entender mejor la realidad bajo el chavismo, he percibido lo que otro autor describe como “Venezuela, una república balcánica”. Si tú lees sobre la vida en la Alemania Oriental, es la misma vaina que nos ha pasado, las mismas penurias, las mismas colas, ineptitud y corrupción burocrática. Las mismas excusas oficialistas. Y entre más lees sobre el sistema en Europa, ves que nada de lo que nos pasa es inédito. El idiota de Chávez se lo copió a Fidel y Fidel a los rusos.

El estudio del pasado, así, nos ayuda a comprender el presente y anticipar al futuro.

He estado leyendo un libro excelente sobre la caída, obviamente interesado por los eventos recientes. En el capítulo siete, “The Power of the Powerless”, de Revolutions 1989, Victor Sebestyen prácticamente describe al chavismo al hablar de los soviéticos. Para los que tenemos casi veinte años bregando con estos delincuentes, una descripción teórica puede ser innecesaria, pero con todo el tema de Goldman Sachs, te presento una exposición de por qué, incluso con asistencia capitalista, la caída es inevitable.

La Unión Soviética subsistió por más de diez años gracias a los préstamos e importaciones de gobiernos capitalistas.

Traduzco un fragmento importante:

(El escritor checo) Václav Havel se hizo fama de “oposicionista” antes de cumplir los veinte años. Dio un discurso criticando a los escritores más viejos por la hipocresía, no tanto al callar la verdad, que era difícil y peligroso, sino porque ni siquiera escuchaban la verdad. Y era “la verdad” el paradigma de Havel. Sus trabajos más conocidos son ensayos en la naturaleza filosófica sobre vivir con honestidad bajo un régimen opresor donde “el Estado tiene una embajada en la mente de los ciudadanos” y donde “la historia se detiene y el pasado, manipulado, queda expropiado. Y al igual que todas las cosas que el gobierno expropió, se deterioró”.

Havel se volvió el principal vocero de los Derechos Humanos en Checoslovaquia desde 1977. El grupo era pequeño y apenas irritante, pero aún así arrestaron a Havel en numerosas ocasiones durante los meses siguientes. Sus continuas descripciones de Gustav Husák como “El Presidente del Olvido” eran un punto de honor. En abril de 1979, el régimen perdió la paciencia y lo volvió un chivo expiatorio. Fue arrestado por la policía política por “difamar al Estado” y sentenciado a cuatro años y medio en una cárcel de criminales comunes, en vez de una separada de la inteligencia. Lo sometieron a penurias y trabajos forzados y su salud, de por sí complicada, se deterioró. Pero esta era Checoslovaquia, la tierra del Buen Soldado Svejk y Kafka, donde había farsa incluso tras las rejas. Havel cuenta que los carceleros, con los que terminó amistándose, lo invitaban a que redactara los reportes que ellos tenían que entregar a sus superiores. “Escribí reportes confidenciales de espía a mí mismo” dice. “Terminaron cayéndome bien y los ayudé, además de que era una oportunidad de molestar a las autoridades”.

Tras su liberación, fue vigilado de cerca y sufrió numerosos bochornos, aunque se le permitió cierto nivel de vida. Podía pasar largos períodos escribiendo en su casa, a dos horas y media de Praga. La policía secreta construyó una casa en la cercanía de la suya para poder seguirlo mejor. En muchas ocasiones, Havel podía asomarse y ver a los oficiales viéndolo con binoculares. Él simplemente los ignoró. Sabía que sus teléfonos y paredes tenían micrófonos y trató de vivir lo más normal posible. Era una forma de vivir bajo el totalitarismo con su integridad intacta. Su mensaje era que si vivías “como si fueses libre”, podías aprender a ser libre, independientemente de lo que la dictadura te hiciera.

La idea parece moral y personal, pero Havel la volvió un principio político. Expresó en su ensayo clásico, El Poder de los Oprimidos, que no había objeto en enfrentarse al poder usando la fuerza o tratar de debatir con él. El punto no era decirle la verdad a un sistema construido sobre mentiras, sino “vivir bajo la verdad”; “Si el pilar fundamental del sistema es vivir una mentira, lo lógico es lo opuesto. El mero hecho de formar un grupo político te obliga a ser un jugador en la mesa del poder, en vez de darle una prioridad a la verdad. La gente que vive sin autonomía confirma al sistema, lo alimenta y se convierte en el sistema”. Era un concepto difícil de asimilar, fácilmente ridiculizado por los trabajadores y los cínicos, cuyas preocupaciones principales no era “la verdad” o nociones moralistas, sino comida en la mesa y educación para los muchachos. “En el momento en que una persona rompe el esquema y señala que el Emperador está desnudo” escribió Havel, “las reglas del juego quedan expuestas y la mentira luce en otra luz. Las grietas surgen y se desintegra”.

Havel fue el más imaginativo, elocuente y poderoso crítico del comunismo soviético. Influyó a muchos, a pesar de ser parte de un puñado de intelectuales. La importancia de la disidencia intelectual supera sus números minúsculos. Los escritores, por ejemplo, siempre han sido usados  por el comunismo como, en las palabras de Stalin, “los ingenieros de la mente”. Por eso es que las dictaduras se enfocaron tanto en enamorarlos. Un artista que está a favor del régimen actúa voluntariamente como propagandista y le brinda tributos gratis al dictador, pudiendo, como recompensa, vivir con mucha comodidad. Pero con el tiempo, se fue haciendo más difícil lidiar con los disidentes (…). Muchos no podían ver la estrategia de “vivir bajo la verdad”. El autor checo Milan Kundera dijo que era “no sólo una noción idealista estúpida en confrontar a un régimen dictatorial con la repartición de panfletos” y, abandonando toda esperanza, escapó a París. Havel respondió con un comentario típico. A él también lo invitaron a emigrar, pero decidió quedarse. “La solución no está en irse. Catorce millones de personas no tienen cómo irse de Checoslovaquia”.

Pero los oligarcas en el poder tenían más problemas que unos ciudadanos facinerosos. El dinero se acababa y sólo podía ser rescatado por los bancos de occidente. Líderes como Husák llegaron a un pacto social con su gente, “Si ustedes se conforman y no me dan problemas, nosotros les garantizamos la comida necesaria, un nivel de vida razonable y varias otras comodidades. Lo que tienen que hacer es olvidarse de ideas burguesas como democracia”. El pacto funcionó por un tiempo, pero a principios de los 80’ empezó a decaer. El gobierno comunista no podía cumplir con su parte del pacto sin pedirle enormes préstamos a los gobiernos capitalistas. Los problemas básicos del sistema se hicieron obvios pero, aunque tenía que cambiar, no podía, por motivos políticos e ideológicos. El Partido extraía su autoridad de la convicción de que siempre hacía las cosas bien y la historia estaba de su lado. Los problemas surgían cuando la realidad no seguía el libreto de los visionarios marxistas.

Los gobernantes veían a las reformas económicas como un tema peligroso. El sistema podía ser nocivo, pero al menos protegía la permanencia en el poder. Vieron, correctamente, que su autoridad dependía de mantener una economía planificada centralmente (NOTA PERSONAL: Esto quiere decir que el Estado acuerda cómo funciona la economía y maneja todos los detalles incluyendo cosas como, por ejemplo, qué puedes comprar y cuántos dólares puedes tener) donde las decisiones son tomadas por fines tanto políticos como económicos. Por encima de todo, la planificación centralizada aseguraba que eran ellos  los que tomaban las decisiones. Descentralizar la economía introduce a un mercado y dispersa al poder a manos de civiles normales, retando al poder de El Partido. El sistema era también incapaz de producir bienes normales de consumo. Un ejemplo eran los vehículos, una señal clara de las diferencias entre oriente y occidente. Eran un símbolo de consumismo, riqueza e independencia. Todo el mundo veía la diferencia entre un Mercedes y un Trabant, motivo de burla en la Alemania Oriental y el resto del mundo. Los países comunistas eran muy malos produciendo carros. La razón no era técnica y ni siquiera económica. Era el modo en que se vendían. Para tener un carro en Checoslovaquia, por ejemplo, necesitabas de derechos civiles primero que todo, y esos derechos le eran arrancados a los principales líderes de oposición. Después de eso, había una forma tácita de preferencia: Los carros iban primero a los miembros del gobierno, después a los amigos del gobierno y por último a los ciudadanos, si tenían la plata para pagarlos.

La única forma de llenar los anaqueles era con préstamos de capital de occidente. La visión marxista, en la práctica, era como apuntó Adam Michnik, “construir el comunismo a base de dólares”. Los comunistas y los banqueros norteamericanos se abrazaron en una suerte de danza macabra. La dictadura percibía al dinero occidental como una forma de pacificar a la opinión pública nacional e internacional y de retrasar los cada vez más necesarios cambios de sistema. Usaban los créditos extranjeros no para invertir en nuevas tecnologías o diversificar la base industrial, sino en comida y bienes de consumo, que luego le daban a la gente con precios subsidiados poco realistas. Al principio, los ciudadanos estaban contentos, tanto como los banqueros, que tenían líneas de contacto desde Londres y Wall Street hasta Moscú y Berlín. La mitad de los préstamos eran de bancos privados garantizados por gobiernos occidentales, que invitaban a los comunistas a tomar el dinero, porque los comunistas eran percibidos como prestatarios responsables. Los banqueros, que no tienen memoria, veían a los regímenes como grupos estables con ciudadanos trabajadores disciplinados. Más importante, creían que un gobierno soviético haría lo que fuese antes de entrar en default (NOTA PERSONAL: Un default ocurre cuando el gobierno nacional no es capaz de pagarle a sus acreedores la plata que ha percibido en préstamo).

Eran cínicos y sorprendentemente ingenuos sobre los sistemas políticos con los que lidiaban. A largo plazo, la única forma de garantizarse esos pagos era invitando a una democracia cada vez más abierta, pero la idea nunca se les ocurrió. En cambio, muchos vieron a la ley marcial y los arrestos de Solidaridad en Polonia como algo excelente. El General volvería a meter a las cosas en cintura y los pagos ocurrirán a tiempo. “¿A quién le importa lo que diga la política?” explicó la cabeza de la división internacional de Citibank en un artículo de Commentary de 1982, “Lo que importa es que puedan pagar las facturas”.

A largo plazo, los préstamos no ayudaron al comunismo, sino que lo perjudicaron. Polonia era el país con la peor deuda, o como lo describió un economista polaco, “una adicción a la peor de las drogas”. En los seis años anteriores a la formación de Solidaridad y la ley marcial, la deuda externa de Polonia creció quince veces hasta ser de sesenta y seis billones de dólares. Pero los gobiernos comunistas seguían usando la tarjeta de crédito sin saber cómo prevenir la ruina. Pagar los préstamos se convirtió en un tema de presupuesto nacional. En Alemania del Este, el pago de ese dinero ocupó el 60% del producto interno bruto, un nivel imposible de mantener. Miklós Németh, jefe oficial del Ministerio Económico de Hungría durante los 80’ y luego primer ministro, explicó desesperado cómo se usaban los créditos: “Dos tercios eran para pagar intereses. El último tercio era para comprar bienes con los qué hacerle pensar a la población que no existía crisis económica”. La mayoría de los hombres en el poder ocultaron la cabeza bajo la arena. Naturalmente jamás reconocerían que quienes les salvaban el pellejo eran a quienes describían en los medios oficialistas como “las hienas del capitalismo”.

Rusia tenía un problema tan grave como el del resto del imperio –y peor en ciertos aspectos. Proteger al gobierno era una carga cada vez más pesada, aunque el Kremlin no lo reconociera. No estaban preparados para hacer un análisis de costos-beneficio sobre la manutención de un imperio que les costó tanto por alcanzar y su determinación de permanecer siendo un superpoder, por prestigio e ideología, era total. No pensaban que llevaban a la URSS a la ruina y enfocaban los gastos en el sector militar. El plan económico tenía dos fines: Todas las fábricas que hicieran productos industriales, como carros o electrodomésticos, debían tener una aplicación militar para esos bienes. Se produjeron y compraron grandes cantidades de armamento. Cientos de misiles intercontinentales se hicieron al año y miles de tanques salían de las fábricas. El motivo era ideológico y nacía de un complejo de inferioridad, pensaban que lo que Estados Unidos hiciera sería tecnológicamente superior, así que se compensaba la calidad con la cantidad. Se competía no sólo con Norteamérica, sino con Inglaterra y Francia. Como dijo Viktor Starodubov, asistente del ministro de defensa Ustinov, “construimos todas esas armas de destrucción masiva por esa razón, era de lo poco que podíamos hacer bien”.

Imagínate cómo está el gobierno, que ni los rusos ni los chinos le prestaron plata y GS compró los bonos con un 70% de descuento.

¿Qué se siente ser un ciudadano soviético?

miércoles, 24 de mayo de 2017

Sobre "Sympathy" y la Ética



Hola.

El blog ha estado bastante silente por dos razones; en primer lugar, el más importante (porque por más ocupado que esté, uno se organiza, busca tiempo y las cosas se hacen), este es un blog sobre cultura pop y mi país de origen está cruzando por una revolución ciudadana en contra de una dictadura. En términos llanos, me parece inmoral hablar de cómics y cine como si nada pasara, cuando 52 personas han muerto, a la fecha, durante las protestas.

He estado saliendo a protestar y sigo activo en esa movida. Caracas Chronicles publicó otro artículo sobre mi experiencia; no he escrito más al respecto porque, como dije la vez pasada, no quiero repetir mis propios pasos y no soy lo suficientemente attention whore como para usar la situación como trampolín del ego. Hay gente que lo hace y sigue business as usual, porque lagartos con piel humana los hay en todas partes.

El otro motivo es que he estado ocupado más allá de la protesta; como saben, formo parte de una banda nueva y estamos componiendo material original. Sí sigo escribiendo, pero lo guardo porque es un proyecto extendido, y estoy recibiendo entrenamiento como editor para una publicación electrónica que no diré cuál es hasta que la cosa sea oficial -pero it's pretty much a fact. I'm a paid editor now, y ver a un artículo de un autor publicado, editado por ti, es mucho más satisfactorio que lo que anticipé. La vida da vueltas locas, won.

La suerte está echada. He estado leyendo sobre la caída del comunismo en Europa (Revolution 1989, de Victor Sebestyen, es un librazo) y los paralelismos son exactos. El punto de inflexión se ha cruzado y, a mi juicio, la caída del gobierno es indetenible, por más que ellos traten de postergarlo. Lo que estamos experimentando no se había visto ni en el 2002, ni el 2014, una población en todo el país a la que le caen a carajazos hoy y mañana vuelve a salir. Una ciudadanía que, si la dirigencia política no la acompaña, se auto-convoca y le pasa por encima a las directrices. Todos los días alguien sale de su casa a protestar y no regresa. Yo no quiero mirar al pasado, cuando esto termine, y mentir sobre las cosas que no hice, ensalzar mis acciones y solemnidad, como estoy seguro que muchos harán, del mismo modo que muchos dirán que "la caída era obvia, cualquiera la podía predecir".

Dice Luis Carlos Díaz que estamos cruzando el momento más importante desde que entró el chavismo al poder y el que no lo quiera ver, oye, qué miopía. Es así mismo.

Cuando la cosa pase, estoy seguro de que los cómics, la música y el cine seguirá ahí para que la discutamos y entonces nos veremos. De momento, por ética y por respeto al sacrificio que tanta gente ha hecho, I will not joke and laugh about media shit while there's blood on the street.

Nos hablamos.

jueves, 13 de abril de 2017

The Tear Gas & The Glory



Gente, como algunos saben, he estado activo en las jornadas de protesta que se han sucedido en Caracas, he tomado algunas fotos, grabado videos y pues uniéndome a la masa que quiere forzar al cambio —I’m a punk lover of the X-Men (which is basically an activist group); it makes no sense for me to stay home. Eso me llevó al artículo que se publica hoy en Caracas Chronicles, “The Tear Gas and the Glory. Yeap, el site es en inglés, de modo que si entiendes el idioma, allá conseguirás una de las mejores revistas digitales sobre lo que nos ha pasado post-apocalypse wise.

Aunque visito el site con frecuencia, siempre me abstuve de redactar para ellos porque, cuando los lees, lucen como gente con una noción bien lúcida e ilustrada de lo que pasa aquí. Sentía que no hay nada realmente que yo pueda expresar mejor que ellos y que I should stick to what I know y seguir reportando sobre “mi área”.

Participando en las protestas, me surgió la idea de “reportar desde el frente”; si lo ves por la pantalla, no tienes una medida concreta sobre cómo es, más allá de “pasó esto, esto y esto”. Mi objetivo era ponerte en la escena. No sólo cómo se ve, sino cómo suena, cómo huele, cuáles son los detalles a tu alrededor, qué piensas, qué sientes. Es mi mejor esfuerzo por describirte cómo es marchar, ver a los gorilas de frente y quedarte durante el caos.

No sé si siga escribiendo al respecto; aunque voy a seguir protestando, todavía con la mentalidad de capturar todos los detalles (maybe I’ll bring a photographer with me, se aceptan voluntarios), sólo volveré a escribir de ello si tengo algo diferente qué contar. El lunes pasado, por ejemplo, noté que las bombas lacrimógenas “aparecían”, aunque no veíamos a los monigotes, which didn’t make sense (nos enteraríamos después que las disparaban desde el aire) y pillé que el gas que usaban era mucho, pero mucho más fuerte que el gas CS habitual. Pero eso de por sí no justifica otro artículo. I don’t wanna play a version of the same song, so to speak.

De manera que los dejo con el artículo del Chronicles y los Pistols, parte de mi soundtrack de estos días.

In a sensurround sound in a two-inch wall
I was waiting for the communist call
I didn’t ask for sunshine and I got World War Three
I’m looking over the wall and they’re looking at me!

Now I got a reason, now I got a reason
Now I got a reason and I’m still waiting
Now I got a reason, now I got a reason to be waiting
The Berlin Wall