Hay
algo que no les he dicho y que es como importante:
¿Recuerdan
cuando les dije que tengo un manuscrito de una novela que terminé?
Bueno.
Tengo otro.
Es
el mismo libro, pero lo reescribí. Entero.
El
cuento es que cuando estaba revisando aquel manuscrito, me di cuenta de varios
errores importantes en el acercamiento a la historia y cómo la estructura del
libro dispersaba el tema principal que yo quería contar. De modo que lo
reescribí. Easier said than done, I know, pero ahora este manuscrito, que
terminé en febrero, es mucho más sólido y mejor contado que aquella primera
versión.
Y
bueno, aquí estamos hablando de ¿cuántos meses de trabajo? Sin meter la
redacción del primer borrador, y el tiempo investigando y desarrollando al
concepto y al universo. Años de trabajo. Ahora que estoy revisando ese
manuscrito y considerando seriamente las rutas de publicación, hay algo que me
aterra, me quita el sueño, pienso en eso cuando me acuesto en la noche.
Ve,
cuando tú firmas un contrato de publicación con una editorial anglo, lo que
estás negociando son dos cosas: Derechos de publicación y dinero. Es decir,
quién tiene los derechos de sacar el libro, en dónde, hasta cuándo y cómo se
reparte lo vendido. También hay provisiones para garantías e indemnizaciones,
pero partiendo de que seas un peluche honesto, esto es terciario.
Cuando
tú firmas ese contrato, tú conservas el
copyright de la obra, el publisher está en la obligación de registrarlo a
tu nombre, pero los derechos de explotación
los conserva la editorial.
¿Qué
significa esto? Que la editorial se reserva la capacidad de publicar en físico,
digital y audio en los Estados Unidos y Canadá y, si tiene capacidad, de los
derechos cedidos a terceros en otro idioma (ese “si tiene capacidad” es importante;
tema para otro día).
Ya
nos hemos preguntado para qué sirve una editorial tradicional, pero es que hay
un temardo que nadie comenta y que todo el que se haya sentado a crear un
universo multi-libros en su cabeza tiene que considerar, y es uuuuna razón más
de por qué tanta gente está yéndose a publicar directamente con Amazon y
plataformas similares. ¿Sabes que en el último post hablé de las malas
prácticas en la industria?
La publicación de tu próximo libro
depende de cómo vendió el que tienes ahorita, de forma que no es absurdo ver a tu libro actual como
promoción del siguiente, pero si este libro
que tienes ahora no vende, se cancela todo pero el publisher conserva los
derechos.
¿Por
qué? Me imagino que es porque si después de ese choque comercial, tú tienes
éxito publicando independiente, entonces ellos ahora pueden lucrarse de tu
nombre sacando la obra que sí tienen bajo su manto. See where I’m going to? Jefazo,
tenemos más de dos años trabajando en este universo, en los personajes, es un
manuscrito al que le has puesto sangre, sudor y lágrimas, y tienes ya las
secuelas pensadas pero además otros libros en el mismo universo, y ¿qué pasa?
Que ya cediste los derechos y no puedes publicar nada que tenga que ver con ese primer libro. Funciona tal cual como
los derechos de las películas: la productora se reserva los derechos
comerciales pero no la obligación de explotarlos.
O
sea que, prácticamente, si la vaina no vende, que es algo que está fuera de tu
control, se acabó todo. Tienes que olvidarte no sólo de la secuela que pensabas
sino del universo completo, tienes que fumarte otra porque esto ya no lo puedes
sacar ni siquiera por tu cuenta.
Esa
vaina a mí me preocupa. Y me recuerda una senda frase que escuché en una de
estas tantas charlas que uno ve sobre el tema: Si tú auto-publicas hoy, siempre tendrás la opción de optar a una editorial
tradicional. Pero si entras primero por una editorial tradicional, no tendrás
la opción de auto-publicar.
Es
muy loco, porque hace 20 años la auto-publicación era visto como un fracaso
profesional, la ruta para el inepto. Ahora no es auto-publicación, es “indie” y
venden mejor que gente que se fue con una editorial, y además conservan todos
los derechos y más del 90% de las regalías. Tú conservas el control creativo y comercial de la obra, y si te va
bien, una editorial tradicional te llega con nuevas opciones—modelo de
negocio que les sirve a ellos muy bien, porque no asumen el riesgo, no tienen
que apostar en incertidumbre porque ya esa apuesta está pagando. Todo está
hecho a propósito.
¿Y
de qué te estás beneficiando entonces cuando publicas directo con una
editorial?
“De
que ellos distribuyen el libro en físico”. ¿Sabrán que ya van como dos años en
que los eBooks superan en ventas a las copias físicas?
“De
que ellos promocionan la obra”. Falso, ya lo sabemos.
“De
que ellos diagraman la obra y la organizan para que, al imprimirla, se vea como
debe ser”. Esto es algo que lo puedes contratar tú por tu cuenta (o aprenderlo).
Es
un temardo del que nadie habla y muchas veces siento que acá soy que si el
único bicho raro tocando vainas de la industria que es que son ineludibles cuando
estás en el oficio, pero nos interesa a cinco personas en Latinoamérica.
And it keeps me up at night.

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